Autor: Múgica Herzog, Enrique . 
   La abstención, consecuencia de nuestra permanente actitud democrática     
 
 El País.    15/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

EL PAÍS, miércoles 15 de diciembre de 1976

OPINION.

TRIBUNA LIBRE

La abstención, consecuencia de nuestra permanente actitud democrática

ENRIQUE MUGICA HERZOG

Cuando el Gobierno Suárez presentó al país su proyecto de reforma política, hace ya tres meses,

manifestamos que el mismo significaba la liquidación del franquismo tal como fue concebido y actuó

durante cerca de cuarenta años, pero que no connotaba la alternativa democrática que los socialista?;

veníamos afirmando por la palabra y por la acción durante el mismo periodo de tiempo, Por lo primero,

no podíamos sumarnos al no, que preconizaban los más despiadados enemigos de la libertad que ha

conocido nuestro conflictivo país. Por lo segundo, tampoco nos hemos añadido al sí. que desde hace

semanas martillea las mentes y las conciencias de los ciudadanos, desde tos medios de comunicación de

masas, Y no se trata de la vestal postura de quienes lamentan que se les haya arrebatado por sinceros

catecúmenos sus tradicionales banderas, y ante ello responde con el gesto de la dignidad ofendida, sino de

afirmar que si la democracia es necesidad de nuestra circunstancia española, la respuesta del poder se

encuentra más en la linea de defender privilegios bajo otras formas, que de ¿Hender a las naturales

exigencias populares, la primera de las cuáles consiste en no poner trabas a la rigurosa aspiración de los

ciudadanos, por protagonizar su presente ) su futuro, configurando con su voto la estructura política y

social del Estado.

Entonces decíamos que para que se diera una credibilidad democrática a la hora de realizar la consulta

popular de este tipo, habría de darse como requisitos insoslayables: primero, una plena libertad de

partidos políticos que —expresando las varias corrientes ideológicas del país pudieran manifestarse a

través de los medios de comunicación de masas, y preferentemente de la televisión, que es el instrumento

más eficaz y rico, bien para la certera información bien para la torrencial intoxicación.

Segundo, un control eficaz del censo electoral; tercero un control, asimismo, eficaz de los resultados

electorales.

Estas condiciones respondían al procedimiento referendario, o lo que es lo mismo, a la validez de

cualquier resultado que pudiera obtenerse. No incidían, sin embargo, sobre el contenido de la propuesta

normativa, ante la cual, aun reconociendo el avance que significaba respecto al autoritarismo anterior, no

dejábamos de subrayar extremos claramente negativos como eran, con independencia de la elaboración

autocrática. los siguientes: el mantenimiento del Consejo del Reino y sus facultades marginadoras de la

voluntad popular, que pueden llegar hasta el nombramiento de un presidente del Gobierno que no goce de

la confianza de las Cámaras. La designación real de un número importante de senadores lo que tiene

relevancia cuando de hecho la iniciativa del Congreso se desmorona al intervenir discrepancias con el

senado, a través de la mediación de la comisión mixta. El hecho de que todas las provincias,

independientemente de su número de habitantes, tengan el mismo número de representantes en la Cámara

alta. La formulación en la ley de Reforma, de criterios correctores del sistema proporciona, lo que permite

prever la desigualdad de los ciudadanos y el privilegio de quienes se emplazan en las áreas más sometidas

al caciquismo, frente a los que habitan en las zonas más densas tradicionalmente de raíz y operatividad

obrera. Por último, relacionando la normativa de reforma con la ley de Asociación Política y con el uso

que de la misma se va haciendo, se ha de considerar negativamente el riesgo de que sectores de

ciudadanos no encuentren en las próximas elecciones grupos políticos en que puedan depositar su

confianza como juzguen más idóneo. Todo ello nos llevó a opinar sobre el proyecto en forma contraria,

por entender que su desarrollo conduce a alentar la construcción de mayorías conservadoras, lo que si

desde una perspectiva estrictamente democrática es válida cuando la igualdad de condiciones de

participación para lodos se produce, no lo es. sin embargo, cuando las trabas y cortapisas existentes en la

ley tienden a conducir a la constitución de gobiernos reaccionarios. De cualquier forma nos pronunciamos

por la abstención no sólo por lo dicho, sino porque ni siquiera se han guardado las mínimas condiciones

anteriormente relacionadas para plantear nuestras opciones.

Este Gobierno pretende asumir el tránsito a la democracia. Pues bien, el fascista Blas Pinar y alguno de

sus congéneres— se han despachado en la Televisión propagando sus tesis catastrofistas. El socialista

Felipe González ha obtenido un trato opuesto, es decir, los hombres del Partido Socialista, a quienes nadie

con el mínimo sentido pueden negar la más rotunda y responsable afirmación democrática, no han podido

participar ante lo que el poder pretende sea cauce para la democracia. Lo habíamos previsto y nos hemos

comportado consecuentemente. Confiamos en que los que aspiran a la libertad y a la democracia sin

adjetivos procedan con igual talante.

 

< Volver