Autor: Alameda, Soledad. 
 El más marxista edl PSOE. 
 Luis Gómez Llorente     
 
 El País.    11/09/1977.  Páginas: 3. Párrafos: 51. 

El más marxista del PSOE

LUIS GOMEZ LLORENTE

«La lectura de Marx es fuente constante de inspiración. Marx es el genio que eleva el movimiento obrero

de un nivel brumoso y utópico a un planteamiento riguroso. Por supuesto, los socialistas españoles

hablamos con cariño de Pablo Iglesias, casi más todavía con cariño que con admiración, Pero la

personalidad humana con la que yo me siento más identificado es la de Besteiro.»

Texto: Soledad Alameda / Fotos: César Lucas

En los años pasados, las entrevistas a políticos eran infrecuentes; en todo caso, oficiales y difundidas a

través de la agencia de noticias del Estado, A aquellos políticos se les hacían preguntas sobre

acontecimientos, pero casi nunca decían nada nuevo. Había otra variante que consistia en el reportaje en

familia, generalmente numerosa, con profusión de fotos en color y doride se veía el salón decorado, casi

siempre muy lujosamente. Los protagonistas provenían de varias canteras: de los Círculos José Antonio,

de la joven tecnocracia opusdelstica, de la Editorial Católica o del poderoso mundo financiero, A veces,

todas estas cosas coincidían en una misma persona. Eran número uno en su carrera» matrícula de honor

en el colegio y los primeros en las oposiciones. En algunos casos, la política era algo que venia de

familia.

Los tiempos recientes nos han permitido conocer a otra clase de políticos. Señoras y señores subversivos,

con años de cárcel o de exilio, se han convertido en gente tan importante como aquellos otros de las fotos

a todo color.

Y con ellos ha llegado una hornada de otros aún más insólitos por ser más desconocidos; algunos que no

han estado en el exilio ni en la cárcel, de los que nadie sabia quiénes eran ni de dónde venían, ni dónde

habían aprendido política, Luis Gómez Llorente pertenece a este grupo, al de los que están por descubrir.

Este desconocido hasta ayer, de 39 años, casado y padre de una niña de once, es hoy vicepresidente del

Congreso de Diputados, miembro de la ejecutiva del partido más fuerte de la Oposición, el PSOE, y

diputado por Asturias. Todo esto hace suponer que en sus manos está una parcela de cosas importantes,

esenciales para el pais.

Antes de político, o además de político» en la clandestinidad, Gómez Llórente fue profesor de Filosofía

en un colegio, escribió varios libros sobre socialismo español y estuvo con sus amigos desde los primeros

pasos en la formación del nuevo PSOE. Su curriculum vitae acaba de empezar.

Pregunta: ¿Cómo nació su interés por la política?

Respuesta: Posiblemente fue una preocupación moral lo que me llevó a interesarme por la política. Creo

que la primera vez que intervine en un acto político fue siendo estudiante de bachillerato, a los diecisiete

años, en una manifestación reivindicando Gibraltar, Estaba organizada por profesores de Educación

Política, por la Falange. Creo que fue en 1955. Recuerdo que aquella gran manifestación atravesó toda la

Gran Vía y llegó hasta la embajada inglesa, y alil acabó como el rosario de la aurora: en un choque

inmenso con las fuerzas de orden público. Naturalmente desaparecieron los organizadores y nos

quedamos unos millares de jóvenes idealistas gritando «¡Gibraltar, español!», Aquello sirvió para una

toma de conciencia acerca de lo que significaban las fuerzas represivas. Luego, al llegar a la Universidad,

mi planteamiento político adquirió mayor claridad. Empecé a leer y me fui haciendo un liberal, un

demócrata y, claro, esto era ya una forma de ideologización frente a lo que representaba la dictadura.

P.: ¿Su ambiente familiar era propicio a esta politización?

R.: No, en absoluto. En mi casa no habla franquistas, ni fascistas. Había una gran neutralidad con respecto

a la política. Mi padre era militar, un liberal de principio de siglo, y cuando yo fui detenido y encarcelado

medio año mi padre no me regañaba por las ideas, no se preocupaba por que tuviera ideas socialistas; se

preocupaba por el hecho de que estudiara poco. Mi incipiente ideología socialista venia a ser, para él, algo

asi como una afición al arte o a la historia. P.; ¿Cómo sentia, ya socialista universitario, que el partido

fuera dirigido desde el exterior? R,: Comprendimos que desde fuera no se podía entender lo que era la

sociedad española de aquellos momentos. Nuestro primer trabajo fue convertir la ASU (Agrupación

Socialista Universitaria) en Juventudes Socialistas. Nuestra acción para derribar la línea ideológica del

liopismo debía hacerse desde dentro, a través de los congresos. Y para un congreso, un compañero, Ángel

de Lucas, y yo, redactamos una ponencia en una línea muy frentepopulisla, que chocaba sobre todo con el

anticomunismo y la estrategia que llevaba aquella ejecutiva. Recuerdo que me llamaron radical burgués y

cosas así, y Prieto, que ya estaba muy mal de salud, casi ciego, y que presidía como un viejo abad desde

lo alto de la tribuna, intervino con muy pocas palabras para dar el mazazo con toda su autoridad moral,

ratificando la inconveniencia de la postura que defendíamos. Pero la reconstrucción de las federaciones

del interior iba a dar la batalla al llopismo, que finalmente se consumó con los cuadros encabezados por

Pablo Castellanos y Felipe González, P.: Aquellos jóvenes entusiastas de los años cincuenta, tan pocos

que casi parecían no existir y con la escasa fuerza que tenía el Partido Socialista, de repente parece que

hubieran salido de las piedras al celebrarse las elecciones. La gente no se lo explica muy bien... R.:

Bueno, ta pregunta está hecha sectariamente, porque no todos creían que el partido tenia tan poca fuerza o

que fueran tan pocos. Lo que ocurre es que hay fuerzas con más amigos en los medios de comunicación

para crearse su propia imagen. Porque, bueno, los hechos han demostrado que ni éramos tan pocos ni

teníamos cuadros tan escasos. De todos modos, sí hay una parte de realidad en el terna que plantea, Lo

que ocurre es que se ha visto que había una opinión socialista extendida en el pais, que buscaba un

intérprete que ofreciera, por una parte, solvencia en el sentido de ser una organización realista, fiel a sus

ideales, y que por otra sabe que parte de estos ideales se pueden realizar y proponer a ejecución inmediata

en un determinado momento. Creo que una clave del éxito electoral del PSOE es que decenas y decenas

de candidatos hemos llevado una campaña coherente; había un programa. Por último, diría que el

electorado ha tenido intuición de ver cuál era el voto realmente útil, el voto que podia llevar a un bloque

importante al Parlamento, capaz de hacer valer sus ideas.

P.: Gran parte del electorado que ha votado PSOE no sabe ni lo que es el socialismo. ¿El PSOE se debe a

este electorado o a sus militantes?

R.: A las dos cosas, y esto no es una contestación para salir del paso. El compromiso con el electorado

viene dado por el programa electoral, al que el elector ha votado. El compromiso con las masas del

partido es más profundo y más permanente. Es el compromiso que existe entre todos los compañeros,

surgido del pacto ideológico y programático que se produce en el Congreso.

P.: Hay quien hace una crítica al Partido Socialista, en el sentido de que ese contrato que ha hecho con el

electorado, del que me hablaba, exigía que entrara a formar parte del Gobierno. R,: De ninguna manera.

Yo creo que con el electorado hay un compromiso de defender ese programa por los medios más

adecuados, Por otra parte, hay una cuestión, no suficientemente conocida, y es que la UCD nunca nos ha

invitado a formar parte de ese Gobierno, aunque nosotros ya habíamos resuelto esa posibilidad en el

sentido de que no aceptaríamos entrar en ese Gobierno si no era bajo el compromiso de que se ejecutaría

parte sustancial del programa electoral, Tenemos muy presente lo que ha ocurrido al Partido Socialista

Italiano y no queremos que al PSOE le ocurra lo mismo. Por o, mediremos muy mucho en qué condicio

interesa al partido estar en un Gobierno. i no quiere decir que el partido rehuya la responsabilidad de

gobernar. Si nosotros hu amos sido el partido mayoritario, o la minoria mayoritaria, hubiéramos pedido

el Gobierno; no y na parte de él, sino todo.

P.: ¿Y eso no hubiera sido muy malo para el partido?

R.: No, no temíamos ni tememos gobernar. Lo que queremos es hacerlo cuando podamos realizar nuestro

programa. P.; ¿Y podían entonces o ahora realizarlo? R.: Si. No estoy de ninguna manera de acuerdo con

los que dicen que el Partido Socialista no está preparado para gobernar. Yo creo que quienes dicen eso

son los que tienen una idea mítica del Gobierno. No quiero hacer menosprecio del actual Gobierno, pero

vamos, yo no dudo de la calidad de bastantes decenas de socialistas para poder gobernar y, naturalmente,

como hombre socialista, creo que mejor.

P.: Al principio de esta entrevista decía usted que se habia interesado por la política por razones éticas.

¿No cree qye la ética y la política son conceptos de difícil unión, sobre todo si se tiene el Poder?

R.: No creo en absoluto en ese maniqueísmo desde el cual se ha atacado, por ejemplo,.a Maquiavelo sin

leerlo. La ética y la política no son incompatibles; al contrario, me parece que lo que da un contenido más

elevado a la política es el ser el medio para la realización de la justicia.

P.; ¿Nunca surge la contradicción? R.: Se puede dar, naturalmente. Hay un nivel en el que yo creo que

bastantes políticos sufren una contradicción vital, íntima (a mi me ocurre); es ta contradicción entre los

distintos compromisos. Entre los de tipo familiar y los de tipo político. Otro nivel es el de la acción

política. Él político tiene que tener cuidado de no incurrir en el oportunismo; lo que interesa como éxito a

corto plazo puede perjudicar al éxito de unas ideas a largo plazo.

A un partido como el nuestro, por ejemplo, le tiene que preocupar no incurrir en el electoralismo ni en el

parlamentarismo. Es decir, no ir a ganar elecciones a cualquier precio. Para nosotros serla suicida, como

socialistas, el ir a decir lo que quiere oír la mayoría del electorado. Confiar en exceso en que la clase

obrera puede conseguirlo todo del Parlamento serla el otro error. Incluso compañeros del partido creen

que nosotros, en el Parlamento, podemos conseguirlo todo; no se trata sólo de que hay limitaciones

objetivas, sino de que del Parlamento no se pueden obtener ciertas cosas, cosas que la ciase obrera o

consigue a través de ta lucha sindical, de la municipal o ciudadana, a través de las luchas juveniles, o

nunca las conseguirá.

P.: Si, pero han pasado dos meses y medio desde las elecciones y ios votantes de izquierdas empiezan a

pensar que la Oposición utiliza, el Parlamento como lugar de encuentros y saludos. R.: Las Cortes sirven

como cajón de resonancia de las demandas sociales y para hacer unas leyes más adecuadas a los intereses

de la clase trabajadora. Naturalmente, hablo bajo la perspectiva de un socialista. Pero en una sociedad

capitalista, hay muchas reivindicaciones que no van a conseguirse de las Cortes, sino que se conseguirán

a través de la lucha patronosobreros; la lucha de clases está ahí, y sigue estando ahí, aunque exista un

Parlamento. P.: ¿Se puede suponer entonces que a partir de octubre el sindicato socialista va a ser más

activo de lo que ha sido últimamente? R.: No debemos caer en una contradicción muy peligrosa, que seria

posponer todas las demás formas de acción de la lucha de clase y todas las demás posibilidades de acción

del pueblo, a los intereses inmediatos de la acción parlamentaria. Yo creo que en este otoño se va a

intensificar posiblemente la lucha sindical; no porque hayamos descubierto ahora estos lugares comunes,

sino porque las condiciones del pais van a llevar a eso.

Por otra parte, las Cortes hasta ahora se han estado organizando y debemos ser fieles y respetuosos si

queremos construir un Estado de derecho. Pero el pueblo se pregunta por qué no se increpa, por qué no se

interpela rigurosamente al Gobierno, por qué el control del Gobierno (el otro aspecto del legislativo) no se

ha visto todavía por ninguna parte. Si queremos un Estado de derecho, construido con firmeza, desde

ahora hace falta no ir a hablar por hablar, sino ir a hablar interpelando al Gobierno cuando el reglamento

haya dicho no sólo formalmente cómo hay que hacerlo, sino qué consecuencias tiene, qué compromiso

adquiere el Gobierno al responder a esa interpelación. P,: Cuando se habla de la ejecutiva del PSOE suele

decirse que Múgica es el más socialdemócrata; Felipe González, el centro, y Alfonso Guerra, más duro.

Se dice también que usted es el más marxista. ¿Es cierto? R.: Bueno, es verdad que a Múgica le gusta

calificarse a sí mismo, a veces, como socialdemócrata. Pero yo no sé con qué profundidad, o hasta dónde

se lo cree realmente. No es que Felipe, por otra parte, sea el centro, es algo más valioso; es la síntesis de

las posturas que hay en la ejecutiva y quizá en el partido, U na cosa que a mi me ha hecho respetar muy

de corazón a Felipe es que cuando en alguna ocasión su opinión no ha predominado no ha ocurrido

absolutamente nada, es un compañero más, Las diferencias que hay dentro de nuestro partido yo creo que

son diferencias de ritmo, Es decir, los que creen que se puede ir de una manera más rápida hacia unos

objetivos y los que desconfían de determinadas tácticas, sobre todo aplicándolas a un momento dado.

Pero yo creo, ya que ha usado la palabra social demócrata, yo creo que serian poquísimos dentro de

nuestro partido.

P.: Sin embargo, con frecuencia se les acusa de ser socialdemócratas o de estar condenados a ese destino.

R.: Eso está hecho con el objeto, vana pretensión, de querer desplazarnos hacía otro sitio, a fin de ocupar

nuestro sitio los que lo dicen. Pero no nos van a convencer de que somos amarillos porque digan que lo

somos. Quizá eso lo que hace es alimentar el fuego sagrado dentro de nosotros para que no dejemos

nunca de ocupar el lugar que tenemos.

P.: Y entonces, ¿a qué socialismo europeo acabará pareciéndose el español? R.: Quizá, en planteamientos

ideológicos» se parece al socialismo francés reorganizado, el de estos últimos años.

P.: ¿Qué número hace usted en la ejecutiva? R.5 Eso es un invento nefasto de los periodistas. En los

estatutos del PSOE no hay números, no existe más que un primer secretario y otros secretarios. Desde

luego, no hay,a la hora de votar o de tomar decisiones en la ejecutiva del partido, ningún voto de calidad.

Eso de los votos de calidad no existe en el PSOE, ni creo que en ninguna mentalidad socialista normal. P.:

¿Qué personaje del socialismo histórico admira más?

R.; Hombre, indudablemente, a Marx. P,; ¿Por eso dicen que es usted el más marxista de la ejecutiva?

R.: Bueno, Marx es la fuente y cuando uno se encuentra seco, poco imaginativo, decaído, pues la lectura

de Marx es fuente constante de inspiración. Marx es el genio que eleva el movimiento obrero de un nivel

brumoso y utópico a un planteamiento riguroso. No me gusta la palabra científico, por eso la rehuso a

propósito. No me parece incluso que pueda decirse científico. Pero sí diría a un ideal riguroso de

pensamiento, a una metodología, que no es científica como las matemáticas, porque puede inducir a

errores, pero que encauza la lucha de clases bajo unas coordenadas que me parecen definitivas para una

etapa de la historia. No digo eternas, porque como escéptico no creo en nada absoluto. Por supuesto, los

socialistas españoles hablamos con cariño de Pablo Iglesias, casi más todavía con cariño que con

admiración. Pero la personalidad humana con la que yo me siento más identificado es la de Besteiro. Don

Julián es un modelo ético inolvidable, aunque a mi manera de ver dudó en momentos en los que hay que

tener resolución. P.: ¿Cree que llegará un momento en el que socialistas y comunistas se unirán de nuevo

en un solo partido?

R.: Eso, a corto plazo, es insoñable. Si uno hace un análisis de gabinete en el que sólo se tiene en cuenta

la letra impresa, diríamos que la unificación de los comunistas está a la vuelta de la esquina, porque si uno

lee los actuales documentos de los directivos del PC, uno se pregunta qué es lo que queda del comunismo

de los tiempos clásicos, de aquella postura por la que se escindieron en 1921, Es decir, que más,que un

proceso de fusión, sería un retorno, en cierto modo.

Lo que ocurre es que en política no hay que fiarse de los análisis de despacho exclusivamente, y hay

problemas que aparentemente pueden no tener importancia, pero en realidad sí tenerla. Un test definitivo

es sin duda la organización interna de los partidos. Esto no es un problema formal, es una cuestión que

trasciende políticamente porque crea unas formas de concebir la acción política, y, naturalmente, nosotros

decimos que para que el pueblo confíe en que esos hombres van a administrar democráticamente la

sociedad es necesario que hayan vivido y se hayan forjado democráticamente. Ahora bien, lo que puede

ocurrir a un plazo más largo no se puede prever. Ya veremos la evolución de los partidos comunistas

europeos.

P.: ¿La política es una pasión? R.; Para mi particularmente no lo es, Para algunos la política si es una

pasión, para otros es una razón. Hay una razón para hacer política y luego hay una razón de la política o

una lógica política. A mí me parece que don José Ortega se equivocó completamente en su interpretación

del político, precisamente haciendo una indebida generalización. Es verdad que hay quien se amarra al

poder político y casi diríamos que todo el que tiene poder político tiende a querer conservarlo. Pero esto

puede ser por razones muy diversas, como uno puede no querer separarse de una mujer por razones muy

distintas del erotismo.

Lo que ocurre es que el político necesita el poder como el escultor la maza, para, a golpe de pluma y de

tetras en el Boletín Oficial, hacer la transformación de la sociedad. Lo que el político desea más

profundamente, si de verdad merece ese nombre, es la transformación de la sociedad, y yo, si tuviera que

compararlo con algo, lo compararía con el artista, en el sentido deque el político lleva en su mente una

forma de lo que tiene que ser la sociedad y trata, a través de sus actos, de plasmar esa forma en la

realidad.

Los políticos creadores de una ideología son los que diseñan esa nueva forma, como los padres del

liberalismo o el socialismo. Luego venimos otros que, mucho más modestamente, estudiamos esa forma

(me atrevería a decir» con Platón, que nos enamoramos de esa forma) y tratamos de realizarla a través de

nuestros actos. Y esto ocurre hasta con los meros aficionados, que en un momento ocasional de su vida

comparten un ideal político, como las masas que vibran ante un orador en un momento dado. El orador

les diseña una forma, a lo mejor se refiere a una pequeña estructura municipal, y esas masas se identifican

con él, son seducida». se enamoran en ese momento de esa forma, y ese amor les lleva a actuar, aunque

sea gritar.en la calle, o votar, o coger el fusil, para tratar de realizar aquella idea. Y, como ve, esto tiene

poco que ver con la pasión de mandar, P.: ¿El político es con frecuencia un neurótico? R.: Sí, sí, hay

algunos neuróticos que se obsesionan con problemas; se obsesionan tanto que a veces, por eso, les vemos

tan deshumanizados. Porque yo creo que lo natural, y eso serla un buen modelo de humanismo, es ser

capaz de amar todos los amores posibles, aunque haya alguno que amemos un poco más, P.: Y ya que ha

hecho antes una comparación entre la política y el matrimonio, ¿de qué manera interfiere la política en la

vida matrimonial?

R.: La política puede interferir crudamente y casi a veces dolorosamente en el matrimonio, especialmente

cuando se trata de cónyuges que no participan de un mismo grado de pasión; corrigiéndome, para ser más

exactos, de un mismo grado de preocupación por la política. Cuando en definitiva tienen intereses vitales

distintos. La dedicación política intensa es muy absorbente, y además es muy dura» y exige una forma de

vivir que nos obliga a muchos desplazamientos, que nos lleva a pasar inevitablemente muchas horas fuera

de casa, que nos obliga a un calendario que no permite una vida familiar similar a la de otras personas. Y,

claro, lodo esto causa perturbaciones. Yo creo, en fin, que una mujer capaz de soportar a un político está

haciendo ya una contribución increíble, y cuando se habla con respeto de un político, inmediatamente

habría que estar pensando en sus mujeres. Pongamos por caso, simplemente, a tantas mujeres que han

sufrido con sus maridos en la cárcel, y tantas mujeres que han prescindido de tener en la práctica marido

porque su marido estaba haciendo política. 0

 

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