Autor: Ruiz Gallardón, José María. 
   El Gobierno, al borde de la crisis     
 
 ABC.    02/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

APUNTE POLÍTICO

EL GOBIERNO, AL BORDE DE LA CRISIS

Por J. M. RUIZ GALLARDON

La crisis por la que atraviesa la U. C. D., por mucho que la minimicen o la nieguen los directivos

del partido, ha cobrado evidencia social. Las causas son múltiples, y no seré yo quien ahora las

analice. Pero con afán nada partidista, antes al contrario, porque entiendo que esa crisis sólo

favorece en los momentos actuales al socialismo español, es decir, a una opción política

radicalmente contraria a los presupuestos reales básicos de las aspiraciones del electorado

que repartió —desproporcionadamente— sus votos entre U. C. D. y Alianza Popular, creo que

es llegado el momento de poner definitivo remedio a la triste situación en que todos nos

encontramos por causa y como consecuencia de confundir la democracia con el desmadre y el

Gobierno con una tertulia de amigos.

Les guste o no les guste a los hombres del Poder hay que exigirles un mínimo de coherencia

(que no tienen), un máximo de autoridad (que se les niega con cualquier pretexto, y de ahí los

«ahora» injustos ataques a Martín Villa), un cierto sentido del Estado (que es muy distinto a un

escaso y oportunista uso de la charlatanería) y seriedad, mucha seriedad y más seriedad.

Sobre todo cuando se ha empezado a gobernar sin programa y con políticas que difícilmente

se entienden.

Ni los que votaron a U. C. D. querían esto, ni el pueblo llano entiende el deterioro del poder

adquisitivo de sus pesetas, ni el empresario se cree una palabra de la tan deseada

reactivación, ni las fuerzas del orden público están dispuestas a ser muñecos del pinpanpum

mientras los extrañados campan por sus respetos; ni la Bolsa tolera sufrir los embates

demagógicos de algún alto cargo, ni el país puede soportar las huelgas desatadas en

asambleas, las reuniones, ni es admisible, como ayer denunciaba «Informaciones», que se

quejen de falta de triunfalismo a los periodistas que han informado del viaje del señor Suárez;

ni menos aún que se paguen —¿quiénes?— campañas para desmontar a este o a aquel

político. Nada de eso es democracia; todo eso son sus corruptelas.

Señores del Gobierno: ¡autoridad! —que es respeto a la ley por todos— y ¡seriedad! —que es

nacer lo que se debe, aunque se deba lo que se haga.—

J. M. R. G.

 

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