Autor: Cueva Alonso, Justo de la. 
   Te equivopcas, Felipe     
 
 Diario 16.    03/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

Lunes 3-octubre 77/DIARIO16

Te equivocas, Felipe

Justo de la Cueva

Te equivocas Felipe, cuando dices (en el número 418 de "El País", de 6 de septiembre 1977, martes,

página 11) que "no hay ninguna razón para plantear la alternativa republicana". Hay, debe haber para ti,

por lo menos dos razones.

PRIMERA. Que es tu obligación hacerlo como primer secretario del PSOE y como miembro de la

Comisión Ejecutiva del Partido. Porque la Comisión Ejecutiva, según los Estatutos, NO ES UN

ÓRGANO DE DIRECCIÓN DEL PARTIDO. Es, como su propio nombre indica, un órgano de ejecución

de tus directrices que el Partido se da a si mismo, a través de sus órganos de dirección. DICE EL

ARTÍCULO 36 DE LOS ESTATUTOS: "La Comisión Ejecutiva realiza en el ámbito del Estado la

política definida por los órganos de dirección del Partido: el Congreso Federal y el Comité Federal,

adoptando para ello cuantas resoluciones considero necesarias, siempre de acuerdo con las normas

directrices emanadas de aquéllos." Y sucede que el último Congreso, el XXVII aprobó una resolución que

dice: "EL PSOE PROPUGNA LA INSTAURACIÓN DE UNA REPÚBLICA FEDERAL DE

TRABAJADORES, INTEGRADA POR TODOS LOS PUEBLOS DEL ESTADO ESPAÑOL." Y otra

que dice: "EL PSOE REAFIRMA SU VOCACIÓN REPUBLICANA, PERO ACEPTARA LA

DECISIÓN DEL PUEBLO SOBRE LA FORMA DEL ESTADO."

Resoluciones que cualquier militante del Partido está obligado a defender públicamente, porque dice el

artículo 8 de los Estatutos que "serán derechos y deberes de todos los afiliados: ...) acatar y defender

públicamente el programa, resoluciones del Congreso...". Máximo si se es, como tú, miembro de la

Comisión Ejecutiva. Porque, según los Estatutos, tú, como primer secretario, no eres nada más pero nada

menos— que "el portavoz cualificado de la Comisión Ejecutiva" (artículo 40). Que "ostenta también la

representación del Partido, coordina los trabajos de la C. E. y modera sus reuniones" (artículo 40). Eso de

también es porque "el máximo representante del Partido a nivel individual" no eres tú, sino el presidente

(según el mismo articulo 40). Y no te excusa de nada, ni te permite olvidar las resoluciones del Congreso,

ni siquiera el que, como es evidente, goces de una cómoda y sumisa mayoría en el Comité Federal del

Partido. Porque, aunque el Comité Federal del Partido sea (según el artículo 33 de los Estatutos) "el

máximo organismo del Partido entre Congreso y Congreso", no puede alterar las resoluciones del

Congreso. Porque el artículo 34 de los Estatutos dice que "Es competencia del Comité Federal: a) Definir

la política del Partido entre Congreso y Congreso, SIEMPRE ENACUERDO CON LAS

RESOLUCIONES EMANADAS DE LOS CONGRESOS ANTERIORES, QUE

EN NINGUN CASO PODRAN SER ALTERADAS POR EL COMITÉ FEDERAL". O sea, que —

primera razón— tienes que plantear la alternativa republicana si es que quieres cumplir con tus deberes de

afiliado y de primer secretario del PSOE.

SEGUNDA.—Porque también el XXVII Congreso señaló como vía de actuación del PSOE "la

liquidación de los elementos autocráticos del régimen" franquista. Y mientras que el pueblo español no

decida libre e informadamente, sobre la forma del Estado, el Rey que Franco nombró no es más que uno

de los elementos autocráticos del régimen franquista.

Te equivocas, Felipe, cuando aplaudes al Rey en las Cortes. Acierta Alfonso Guerra cuando,

ostentosamente y a tu lado, no aplaude. El Partido sabe bien que yo he chocado frontalmente con Alfonso,

no por razones personales (ni siquiera nunca hemos cruzado la palabra personalmente), sino por razones

políticas, porque como él entendió la reunificación, realizada en el XXVII Congreso, de "históricos" y

"renovados", por como él entiende y vive la organización y la vida del Partido. Pero ahora se rumorea en

la Prensa pagada por los bancos que Guerra está siendo atacado por defender la alternativa republicana y

el carácter revolucionario y marxista del PSOE, (Y se rumorea, Felipe, porque te equivocas al no

implantar una transparencia y una diafanidad informativas sobre la vida del Partido).

Te equivocas, Felipe, al realizar tu trabajo estatutario de "coordinar los trabajos de la Comisión

Ejecutiva", cuando alientos y permites que los compañeros vascos abandonen de facto la lucha por la

autodeterminación del pueblo vasco y el servicio a esa lucha mediante "la movilización responsable de

masas, para presionar la negociación al tiempo que le va potenciando y constituyendo un poder real en la

base con la creación do órganos de participación a todos los niveles" (resolución política del XXVII

Congreso). El éxito electoral del PSOE en el País Vasco se está despilfarrando porque te equivocas,

Felipe, al no exigir —como portavoz de la Comisión Ejecutiva y como portavoz del grupo parlamentario

socialista— que se cumpla la resolución 2.3. de "NACIONALIDADES" del XXVII Congreso, que dice

que: "El PSOE propugna que con el pleno ejercicio de las libertades democráticas se reconozca el hecho

histórico de los estatutos de soberanía que fueron establecidos constitucionalmente y se restablezcan las

instituciones previstas en dichos estatutos, de forma que puedan ser cauce de expresión de la voluntad de

los respectivos pueblos; que, del mismo modo, se consideran las restantes formulaciones autonómicas

surgidas democráticamente en otros entes tercitoriales del Estado, así como que se abra un proceso

mediante el cual todas las nacionalidades y regiones que lo deseca puedan dotarse de sus propios

regímenes de autonomía, sin perjuicio de lo que en definitiva resulte de la Constitución y del ejercicio del

derecho de autodeterminación". El pueblo vasco sigue muriendo en las calles hoy como ayer. Ayer bajo

las balas de la Policía de Fraga. Hoy bajo las balas de la Policía uniformada, de los policías de paisano

"incontrolados" y los "hombres de marrón" de Martín Villa. Y sigue muriendo porque te equivocas,

Felipe, al no conjugar —como te marcó el XXVII Congreso— la negociación con los poderes tácticos de

un lado, con la movilización responsable de las masas de otro lado. Los vascos siguen movilizándose

porque saben que su movilización responsable —tan responsable que cada vez que la hacen se juegan las

vidas la que ha arrancado pedazos de libertad al régimen franquista y a sus continuadores suaristas.

Te equivocas, Felipe, al permitir que se escamotee al pueblo, manipulando la información, el hecho

grueso de que en las elecciones del 15 de junio GANO LA IZQUIERDA. Te equivocas, Felipe, al no

insistir en que en Madrid la izquierda —socialistas más comunistas — sacamos más de docientos mil

votos a la de derechas de Suárez y Fraga juntas. Al no insistir es que en Cataluña la izquierda —sumados

socialistas y comunistas— ganaron absolutamente. Y al permitir que un ente ectoplásmico y

fantasmagórico como el "honorable Tarradellas" se alíe —derechas son ellas y ellas se juntan— con

Suárez para "descafeinar" la Generalidad y burlarse de la voluntad —mayoritaria de izquierda— de los

catalanes. Acierta, al contrario, Alfonso Guerra cuando sabe cuadrar al señor Clavero, ministro superfluo

de Regiones.

Te equivocas, Felipe, cuando dices que los socialistas tenemos un programa de gobierno. Cuando

deberías explicar a la clase trabajadora que NADIE tiene, NI PUEDE TENER, un programa de gobierno.

Entre otras cosas porque la nefasta dictadura de Franco ha hecho multitud de trampas con los datos para

encubrir y disimular sus fracasos y sus robos. Y así, nos arruinan la vida de docenas de miles de

pescadores basándose en las mentiras estadísticas de los Gobiernos franquistas. O se nos mueren a

chorros de hambre por los pueblos de Andalucía los parados que no existen en las estadísticas embusteras

del franquismo. O se enriquecen las multinacionales farmacéuticas, los médicos del "tarugo" y los

farmacéuticos venales gracias al descontrol estadístico de una Seguridad Social que no presenta cuentas a

nadie (quizá a Dios y a la Historia, como su "padrino" decía que hacía). O nos meten de clavo kilos de

pan de 700 gramos.

Te equivocas, Felipe, cuando permites que tu antiguo compañero de bufete, el secretario de las

Juventudes Socialistas, desencadene una "caza de brujas" y expulse a diestro y siniestro militantes,

disuelva federaciones y aplaste comités elegidos por la base, ignorando los estatutos, violando los

derechos elementales de defensa y de corrección procesal en el mismo momento en que el compañero

Gregorio Peces-Barba está presentando en la ponencia constitucional las reivindicaciones socialistas de

respeto a los derechos humanos.

Te equivocas, Felipe, cuando permites que el compañero Peces-Barba se pliegue a las exigencias de la

"confidencialidad patriótica" del soriano y ucedista Gaby Cisneros y dejas que nada menos que la

CONSTITUCIÓN se discuta y cueza en secreto en vez de exigir luz y taquígrafos, subrayando que ser

socialista es ser, además de igualitario, diáfano. Que ser socialista significa luchar contra la opacidad que

necesita la clase dominante para mantener y consolidar su dominio.

Te equivocas, Felipe, cuando te jactas de que en las municipales vamos a "barrer". En vez de recordar a

los militantes lo que ellos saben: que ni nosotros ni nadie tiene un mínimo estudio serio de las

necesidades concretas de cada municipio. Que habría que estar —ahora mismo y llevamos meses

perdidos a lo idiota— trabajando como bestias de carga en intentar preguntar al pueblo lo que quiere en

dejarle a él decir lo que desea en y para sus municipios. En vez de confiar un que cuatro "listos oficiales"

(me da igual que sean rojos o azules) escriban en horas veinticuatro el programa maestro —vago, retórico

e inconsistente— para el "milagro" municipal.

Te equivocas, Felipe, en fin, cuando enfocas tu propio papel en el Partido. ¿Recuerdas el mito de Anteo?

Anteo era un semidios griego, hijo de la diosa de la Tierra. Y gozaba de una fuerza descomunal que le

proporcionaba su madre mientras que tuviera los pies tocando tierra. Fue destrozado por un semidios

enemigo que supo anular su fuerza enlazándole apretadamente por la cintura y haciéndole separar los pies

del suelo. Ten cuidado, Felipe, de que la clase dominante no te abrace a ti haciéndole separar los pies del

suelo. De que no te separe de la base para así poder fácilmente anularte como a Anteo. Tu figura pública,

Felipe, y tu popularidad son una acumulación de plusvalía política No separes los pies del suelo, de la

base, que es la única que te da la fuerza. Nosotros somos, Felipe, militante a militante, miembros de la

clase trabajadora a miembro de la clase, iguales que tú, Y todos juntos somos mucho, mucho, mucho más

que tú. Nosotros te hemos hecho, Felipe. Y nosotros podemos, si te separas de nosotros, deshacerte.

Te equivocas, Felipe. Piénsalo. Salud. Y antifascismo. Y República. Salud.

 

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