Autor: Aguilar Navarro, Mariano. 
   ¿Es o no continuista la política exterior española?     
 
 Ya.    12/10/1977.  Páginas: 2. Párrafos: 9. 

¿ES O NO CONTINUISTA LA POLÍTICA EXTERIOR ESPAÑOLA?

EL ministro señor Oreja ha comparecido ante el Fórum onusino para participar en el debate general con

el que comienza el trabajo de la Asamblea.

En buena medida, los portavoces de los "grupos parlamentarios", al intervenir en el Pleno del Congreso

en la tarde del día 20, estaban animados de un propósito a exponer ante el Gobierno cuál era su programa

de política internacional, con el ánimo de que lo tuviera en consideración al exponer ante la organización

internacional universal las nuevas líneas de la diplomacia de una España que políticamente quiere

recobrar una identidad democrática durante muchos años inexistente. De una manera, expresa se aludió a

este propósito, y el mismo ministro lo recogió, afirmando que en su intervención en la ONU tendría muy

presenta lo que en el Congreso se había manifestado.

Yo juzgo interesante valorar la sesión parlamentarla, teniendo en cuenta el presunto destinatario de las

distintas intervenciones de los congresistas y del ministro. La oposición ha actuado pensando al mismo

tiempo en distintos interlocutores. Se ha dirigido en principio al Gobierno solicitando ante todo

poner fin a una política exterior que se estima continuista. La idea que subyace en esta petición puede

centrarse de esta forma: correspondiéndose política interior y política exterior, es inexorable un

cambio en la política Internacional cuando ha cambiado muy profundamente la política interior. La

formulación es correcta en principio, pero no totalmente cierta en la praxis. Y no lo es por cuanto no

siempre una política doméstica se extrapola en su plena autenticidad cuando actúa en un medio

internacional; como tampoco es fácil verificar los cambios democráticos internos en una política

progresiva en la esfera internacional. Los internacionalistas sabemos basta qué punto se deforman los

conceptos políticos domésticos al trasladarlos al medio internacional, y de qué forma las decisiones

de la sociedad internacional quedan en parte nacionalizadas y un tanto desvirtuadas al ser aplicadas en la

sociedad interna. Existe en la práctica un doble lenguaje político, al que recurren los Estados, de tal

forma que su fascismo interno se disfraza de democracia al "representar el papel" en la sociedad

internacional, y hasta qué punto las democracias domésticas proceden en la esfera mundial más

bien como si llevaran hábitos totalitarios...

La oposición, al hablar pensando en la ONU, lo hacia sobre la base o mediante la mediación del ministro,

y teniendo como último destinatario al pueblo español. El ministro respondió siguiendo no solamente su

propia línea (más conocida y definida que la del Gobierno como tal colegialidad). En este sentido, muy

concreto, se puede hablar de una continuidad. El señor Oreja se ha mantenido leal contigo mismo. Es un

continuista de la política exterior, en la que ha estado comprometido a lo largo de muchos años y desde

puestos de responsabilidad diferentes. Oreja se propone llevar a la realidad un programa de acción

exterior que en su día fue proyectado por el equipo de Castiella, y cuya realización estaba siempre

obstruida y desnaturalizada por la incompatibilidad que existía con la línea política que de fronteras hacia

dentro imponía el régimen franquista.

Es cierto que el franquismo, persiguiendo esencialmente su propia supervivencia adulteró la naturaleza de

nuestra acción exterior. En este punto, el diagnóstico de los grupos socialistas (en sentido amplio) fue

correcto. Es igualmente verdad que al disponer de una identidad democrática el Gobierno español puede

conseguir un protagonismo internacional que antes le resultaba imposible. Estas palabras de Oreja son

igualmente certeras. Mas hasta qué punto ese programa ambicioso del equipo de Castiella no respondía a

una formulación simplemente revisionista de la política franquista. Prescindiendo de la primera etapa de

Castiella (de marcado carácter nacionalista y conservador) sigue siendo válida la interrogante anterior.

Aún más, yo pienso que Castiella quiso ayudar a la revisión del sistema desde la plataforma de una nueva

política internacional (pensamiento que expuso hace muchos años, en pleno protagonismo de Castiella).

Gobierno y oposición, en la sesión dedicada a política exterior, pensaron más que en la ONU en las

características de su debate general. Fueron intervenciones típicamente ajustadas al "estilo" del debate

general. Con la particularidad de que en el Foro de la ONU es un mismo sujeto el que se responsabiliza de

la exposición. En el Congreso ésta se efectuó con protagonistas distintos. En e1 debate de la Asamblea

hay una exposición de carácter general, con pretensiones doctrinales y alcance universalista. Es una

formulación global de los problemas de la sociedad internacional y, al mismo tiempo, un diagnóstico de

las múltiples crisis de esa sociedad.

Después existe lo que los doctrinarios del Derecho llamaríamos una parte especial. En ésta se actúa a dos

niveles; se hace una especie de repaso sintético de los núcleos más críticos y relevantes desde el prisma

de la humanidad y de su cristalización organizativa más amplia, como es la ONU, para después descender

a unas cuestiones típicamente nacionales, y que en cada caso se corresponden a la peculiar problemática

internacional de cada delegación.

En la sesión del Congreso, el ministro casi se centró con exclusividad en el primer aspecto, incluso

acentuado, en exceso, los planteamientos abstractos, doctrinales; dejándolos no debidamente ambientados

en el "medio internacional" actualmente imperante, y sin destacar la significación que en éste tiene la

capacidad funcional de la ONU. La oposición no supo superar su ambigüedad ni forzó sistematizar los

problemas y los sectores. Basaba sin debido rigor de unos planos a los otros; y lo mismo procedía a

elevarse a altísimas cotas de reflexión (la referencia a nuestra escuela clásica, a Vitoria incluso), como

descendía a proclamaciones más propias de un partido que de un Estado, especial elemento de la

Constitución Internacional.

En la ONU no todo es asamblea, ni siquiera la Asamblea puede caracterizarse ateniéndose

exclusivamente a su debate general. En la Asamblea se delibera y se intenta controlar y diagnosticar. Mas

la acción propiamente dicha, la operatividad de la ONU se realiza a otros niveles. Pensando en la

Asamblea, es en las comisiones donde encuadran mejor las peticiones de los grupos de oposición. Lo que

sucede es que cuando se actúa en las comisiones, los postulados excesivamente generales ya no son

suficientes. Ha llegado el momento de las concreciones y de la realidad. Y en este terreno se necesita un

acopio de conocimientos y de técnicas que, por lo que se dijo en el Congreso, no es seguro que se posea.

Pienso, honestamente, que llegado el instante de juzgar al es o no continuista la política exterior española

deberíamos ser los hombres de la oposición tremendamente exigentes con nosotros mismos. ¿Es seguro

que con las simples proclamas del pasado pleno pueda la oposición decir que ha superado los

planteamientos continuistas? No es en modo alguno suficiente condenar el continuismo del Gobierno si

por su parte la oposición piensa de acuerdo a categorías convencionales y excesivamente clasicas los

problemas de la sociedad humana.

M. AGUILAR NAVARRO

 

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