Autor: López Sancho, Lorenzo (ISIDRO). 
   La libertad electoral     
 
 ABC.    15/05/1982.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Planetario

La libertad

Como los socialistas no tragan ni un pelo en eso de que su puño cerrado, antaño agresivo, y hoy idílico

búcaro casi burgués del que sale una rosa se ha metamorfoseado en un frutero del que sale una manzana

y, ¡cólera de los dioses marxistas!, que de la manzana salga un gusano en vez de la noble testa de Lenin,

nada tan lógico y comprensible como su protesta contra esos empresarios andaluces que se permitirían

jugar así, a fines electorales, con símbolos sagrados acreditados por cien años de honradez y deteriorados

por dos de administración socialista en Ayuntamientos como el de Madrid, sin ir más lejos.

Deben las agrupaciones políticas velar por sus símbolos. La reclamación del PSOE contra los modos de

los empresarios andaluces era pues legítima Ahora la Junta Central Eectoral falla que la CEA no puede

proseguir su actividad propagandista y mucho menos continuar sacando gusanos de la manzana socialista,

que no ha de ser manzana con bicho dentro, sino rosa de penetrante aroma. Uno respeta extremadamente

la sabiduría de la Junta Central y casi tanto la aplicación de legislación electoral, como es el decreto ese

de 1977, que por la misma fuerza de la transición, por la aplicación del texto constitucional, ya no debería

ser de uso en actos electorales posteriores a 1978, si no se agarran los políticos demócratas al clavo al rojo

dé cierta pereza legislativa. Así pues, sombrerazo al falto. Quienes lo dictan tienen sapiencia y autoridad

para hacerlo. Pero uno se pregunta. ¿Los electores no somos nadie? Si a mí me vienen los partidos con

símbolos, eslóganes, consignas y toda suerte de virguerías para torrar el coco del electorado y conseguir

el voto, ¿no puedo yo, simple elector, ejercer mi derecho de expresión y criticar todo eso, oponer mi

juicio a la propaganda que no me guste, procurar que los demás voten a mi gusto?

Si sólo los partidos, los candidatos, tienen derecho a manifestarse, el pueblo se convierte en sujeto

paciente de la propaganda electoral. No digo yo que esté de acuerdo con eso de la manzana y el gusano,

ni tan siquiera con lo que pretenden los empresarios andaluces, pero sí digo que me parece que los

empresarios andaluces tienen el mismo derecho que la UGT andaluza, que el PSOE andaluz, que el

morisco señor Rojas Marcos, que el afortunado Luis Merino, cuyo porvenir cada día parece más favorable

a echar un cuarto a espadas, porque si se va a votar algo que les afecta, ¿por qué no van a ir en contra de

lo que estiman que va a perjudicarles a ellos y a su pueblo?

En las elecciones norteamericanas, que quizá sí son democráticas, todo quisquí es libre de salir a la calle

con pancartas, sombreros, pegatinas, chistus o trombones pidiendo el voto para fulano o aconsejando que

se vote contra mengano. Así, tiene el mismo derecho el simple votante que el ilustre candidato. Si esa

libertad se impide, sencillamente hay unos grupos que reclaman nuestros votos y otros que no pueden más

que votar, pero no decir ni pío. Luego viene esa plaga: la abstención. Lorenzo LÓPEZ SANCHO

 

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