Autor: Tezanos Tortajada, José Félix. 
   La responsabilidad del socialismo español     
 
 Diario 16.    04/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

La responsabilidad del socialismo español

José Félix Tezanos

El tema de la responsabilidad se ha convertido en uno de los muchos puntos de referencia en estas

jornadas electorales. La necesidad de avanzar, sin traumas, hacia una democracia plena, y la necesidad de

encontrar la vía para superar nuestra profunda crisis económica, son objetivos suficientemente

importantes como para que casi todos los partidos políticos hagan los máximos esfuerzos para evitar todo

planteamiento irresponsable en unas circunstancias como las presentes. Ciertamente todos nos jugamos

mucho en estas elecciones y ningún partido político serio quiere llevar a nuestro país al caos.

Sin embargo, la responsabilidad en el comportamiento político no debe confundirse con la manera de

vestir, la capacidad para la simulación o la adopción de tonos melifluos de voz, o la oportunidad de

saberse rodear, por ejemplo, de curas en los mítines políticos. La responsabilidad política es algo mucho

más serio que todo eso. En política es responsable el que sabe actuar en concordancia con las

circunstancias sociológicas de su época, el que sabe plantar alternativas políticas eficaces y viables, y,

claro está, es responsable el que sabe asumir su papel histórico.

¿Está el socialismo español a la altura que exigen los momentos actuales de nuestro país? ¿Representa el

socialismo una alternativa política responsable?

Creo que algunos socialistas, a veces, somos bastante críticos a la hora de juzgar la actual situación del

socialismo español. Y no hay razón para ocultarlo. Sin embargo, en comparación con las demás fuerzas

políticas del país, parece evidente que el socialismo es no sólo una de las corrientes de opinión más

verdaderamente populares, sino también una de las que está haciendo mayores esfuerzos por actuar

responsablemente en la hora presente.

Historia y renovación

El PSOE es —qué duda cabe— el partido con más historia de todos los que actualmente existen en

nuestro país, pero también es, probablemente, uno de los partidos más renovados. Los que, en su

momento, inventaron aquello de PSOE (renovado) con intención de dar relieve a una escisión minoritaria

(y que la evolución de los acontecimientos ha acabado convirtiendo en irrelevante), no se dieron cuenta,

sin duda, que contribuían a dar una nueva imagen de un partido a cuya cabeza se encontraba un hombre

joven (Felipe González), que no había hecho ni había vivido la guerra civil y que había llegado a primer

secretario de su partido representando una fuerte corriente de opinión, compartida por viejos y jóvenes

socialistas, que comprendían la necesidad de adaptar el centenario partido de Pablo Iglesias a las nuevas

circunstancias sociológicas del país, sin perder por ello un ápice de los valores e ideales que supieron

inculcar al partido tantas generaciones de irreprochables socialistas.

Eficacia política

Por otra parte, el PSOE ha conservado su carácter de gran partido de clase y democrático. Pero el carácter

de clase del PSOE no se entiende en un sentido restrictivo y dogmático, sino con la amplitud de siempre

(de trabajadores manuales e intelectuales) y con la adaptabilidad que las nuevas circunstancias

sociológicas exigen (en concurrencia y convergencia con los pequeños y medianos propietarios agrícolas,

con los trabajadores independientes y con los pequeños comerciantes e industriales). A su vez, el carácter

democrático del PSOE permite la existencia de distintas interpretaciones y corrientes en su seno, lo que

evita que el partido se convierta en una secta minoritaria e impotente para plantear cualquier

transformación sociopolítica, Por ello el PSOE continúa siendo hoy en día un gran partido de masas en el

que participan miles de ciudadanos y al que darán los votos —según las previsiones de los sondeos—

varios millones de españoles. Y qué duda cabe que únicamente desde un gran partido de este tipo es

posible plantear eficazmente no sólo cualquier alternativa política, sino una específica alternativa

socialista. Los grupúsculos y los pequeños partidos se agotan en su propia insuficiencia, y, cada vez más,

la mayoría de los españoles optará por la eficacia y se agruparán en torno a las grandes opciones políticas,

para evitar perder su tiempo y su voto.

Hay quien se extraña de que el actual programa económico del PSOE proponga con carácter prioritario

una serie de medidas que, a la vez que servirán para acabar con el paro y la emigración, y elevar la

calidad de vida de los trabajadores, permitirán un relanzamiento de nuestra economía sin una política

previa de nacionalizaciones a corto plazo. ¿Quiere decir esto que el PSOE se haya hecho reformista y

moderado? ¿Acaso se ha hecho un programa económico para no asustar al electorado? Nada de eso; el

programa económico del PSOE se ha hecho responsablemente, pensando en las actuales necesidades del

momento y anteponiendo la necesidad de salvar al país del caos económico en que lo ha metido la política

económica de la dictadura. Por ello nadie debe extrañarse de que el PSOE haya preparado un programa

económico que conviene y beneficia a la inmensa mayoría de los españoles.

Responsabilidad histórica

Después de las elecciones, y de acuerdo con los previsiones de los sondeos, quedará claro para todos que

el PSOE es el primer partido político del país. Sin embargo, ser la minoría más importante no es

suficiente. Y creo que esto lo comprendemos todos los socialistas. Por ello es muy probable que, después

de las elecciones, continúe el proceso renovador del PSOE, de forma que sea posible empezar a preparar

una alternativa de gobierno concreta. A tal fin será preciso consolidar el proceso de unidad socialista (no

hay que olvidar que el PSOE concurre a estas elecciones ya en unidad con los socialistas catalanes del

PSC y con Convergencia Socialista Madrileña, y con bastantes socialistas independientes), y preparar al

PSOE organizativa y técnicamente para la gran tarea que se avecina. Las fechas poselectorales serán, en

este sentido, fechas decisivas para la comprensión por parte de todos los socialistas de la necesidad de que

el socialismo asuma la responsabilidad de cumplir su papel histórico. A ello debemos contribuir millones

de españoles. Entonces podremos hablar seriamente de responsabilidad. Cualquier otra cosa no sería sino

un mero recurso semántico.

 

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