Autor: Tezanos Tortajada, José Félix. 
   El futuro político del socialismo español (y II)     
 
 Diario 16.    19/07/1977.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Martes 19-julio 77 DIARIO 16

El futuro político del socialismo español (y II)

José Félix Tezanos

Para todos los españoles sincera y desinteresadamente preocupados por el futuro político de nuestro país,

parece evidente que la fuerza electoral del PSOE resulta un hecho esperanzador que significa, entre otras

cosas, que el posible —y en opinión de muchos bastante probable— fracaso político de ese conglomerado

de intereses y grupos que es el Centro Democrático no conducirá a nuestro país a un callejón sin salida.

Por ello todos debemos alegrarnos de que el PSOE sea una verdadera alternativa de Gobierno. Ahora

bien, ¿cuáles son algunos de los principales obstáculos que deberá vencer el PSOE para convertir en

virtual esa posibilidad actual?

El miedo de las clases medias

Aunque aún carecemos de análisis sociológicos precisos sobre el comportamiento electoral de los

distintos sectores sociales, los pocos datos de que disponemos nos permiten considerar que el voto

socialista ha tenido un significado social bastante coherente. El voto socialista ha sido un voto popular, un

voto que ha expresado la orientación política de sectores de clase muy concretos. Ciertamente, la actual

orientación política del PSOE no obedece a un enfoque "ingenuo" y estrecho de lo que es el carácter de

clase del socialismo. Y así, la campaña del PSOE se ha orientado a ganar no sólo el apoyo de los

asalariados, sino también el de todos los sectores populares que son víctimas de las contradicciones y

dependencias desiguales mantenidas en nuestra actual situación económica.

Sin embargo, la forma en que se ha producido el reparto de votos en algunos barrios de las grandes

ciudades, en algunos núcleos rurales y en ciertas capitales de provincias más "tradicionales" es un

indicador de que el socialismo no ha logrado vencer el miedo de ciertos, sectores de las clases medias. Y

realmente hay qué reconocer que era difícil vencer tantos miedos acumulados en sólo veinte días de

campaña. Ahora, una de las principales tareas de los socialistas será ganar la confianza de estos sectores

de las clases medias. Para ello habrá que deshacer muchos equívocos y superar bastantes prejuicios (no

sólo religiosos) y, sobre todo, habrá que explicar claramente en qué consiste el nuevo orden económico

que postulamos los socialistas, así como los intereses sociales que entre todos nos comprometemos a

defender. Cuando los sectores más "recelosos" de las clases medias comprendan la superioridad moral y

las mayores ventajas técnicas del proyecto socialista, entonces, posiblemente, nada podrá impedir que

nuestro país empiece a avanzar por el camino del socialismo.

La eficacia de una opción política

Muchos "recelos" frente al socialismo serán superados cuando amplios sectores populares hayan

comprendido que la opción socialista no es sino la manera más eficaz de construir y garantizar nuestro

futuro orden socio-político. En una sociedad industrial tan compleja y tan interdependiente como es la

España actual, las garantías de eficacia en la gestión política y económica son un elemento fundamental a

la hora de determinar las lealtades y apoyos políticos. No se trata, por supuesto, de maximizar un criterio

de eficacia por encima de cualquier otro valor social y humano, sino de situar la competencia técnica en

su justo término y acabar así con tantas interpretaciones tergiversadoras (que durante años se han

esforzado ten presentar al socialismo como u n a alternativa perturbadora y caótica. Los socialistas

pensamos que nuestro programa garantiza justamente todo lo contrario. Por ello habrá que abrir un debate

público sobre el tema, al tiempo que habrá que consolidar y ampliar las instituciones y los equipos de

expertos que asegurarán el nivel de competencia técnica, sin el cual el proyecto socialista no podrá ser

conducido a buen puerto. Y en este aspecto, ciertamente, como en el consejo romano a la mujer del César,

podríamos decir que no basta con que los socialistas confiemos en la eficacia de nuestra opción política;

tendremos que demostrar que somos competentes y, además, parecerlo.

Un gran partido del pueblo

En una democracia los partidos juegan un papel decisivo. Y precisamente por ello, la misma

configuración y característica de los partidos influye tremendamente la política que llevan a la práctica.

Las garantías de respeto al compromiso con el electorado no son las mismas en un partido electoralista,

formado exclusivamente por unas élites dirigentes y unos núcleos burocráticos, que en un gran partido de

masas en el que participa activamente un sector importante del pueblo. Por ello puede decirse que los

partidos socialistas no son partidos electoralistas, sino grandes partidos de masas en los que no es posible

el divorcio entre el partido y su electorado. No hace falta decir que tanto la participación de miles de

ciudadanos como la democracia interna son la mejor garantía de estos partidos contra cualquier posible

desviación o traición de los compromisos políticos.

Ciertamente, en este aspecto, uno de los principales problemas del socialismo español es la desproporción

existente, en estos momentos, entre las dimensiones del PSOE como partido y las de su

electorado, ya que aunque el PSOE es actualmente el partido español que tiene mayor número de

militantes aún dista bastante de alcanzar las proporciones de los grandes partidos de izquierda europeos.

No en vano hace sólo unos, pocos meses se ha salido de la dura época de la clandestinidad.

La progresión en esta línea de hacer del PSOE un gran partido del pueblo exige, en primer lugar

consolidar la unidad socialista. Las últimas elecciones han sido un buen ejemplo de cómo algunos

grupos socialistas han jugado, prácticamente, un papel de "restadores" de votos, no habiendo obtenido

ningún escaño (o muy pocos), restando fuerza así a la representación socialista en su conjunto, en

beneficio de los intereses electorales de los partidos conservadores. Por ello la responsabilidad de les

socialistas, hoy en día, consiste en pensar en términos de eficacia política y, por tanto, exige comprender

que todos los socialistas debemos estar en un mismo partido.

Por supuesto, la consolidación de un gran partido socialista exige otras muchas cosas: exige, por

una parte, superar cualquier res i d u o de dogmatismo estrecho, asumiendo plenamente el modelo de

un partido abierto y flexible en el que ningún socialista se sienta incómodo. Pero, con todo, lo

fundamental es que muchos miles de españoles comprendan que para avanzar hacia el socialismo no

basta simplemente con depositar su voto en una urna cada cierto tiempo, sino que es preciso participar

directamente en el partido que merece su confianza, máxime si ese partido hace de la participación

democrática uno de sus objetivos básicos. Por todo ello, los españoles que han votado por el socialismo

tienen en estos fomentos una importante responsabilidad política. Porque el socialismo democrático se

construye entre todos.

 

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