Autor: Tezanos Tortajada, José Félix. 
   ¿Quién teme el socialismo español?     
 
 Diario 16.    13/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

¿Quién teme al socialismo español?

José Félix Tezanos

En estos últimos días se está produciendo un fenómeno que, si no fuera porque delata una actitud bastante

peligrosa para nuestro futuro, podríamos tomarnos a broma. De pronto, parece que a ciertos sectores de la

prensa conservadora del país les ha entrado la preocupación por el socialismo español. Que si el

socialismo esta dividido, que si el PSOE no tiene programas concretos, que si al socialismo español le

falta madurez, etcétera.

Ciertamente la sincronización con que esta operación de ataque al PSOE está siendo montada y las

paralelas campañas de atemorización iniciadas desde ciertos sectores financieros, amenazando con fugas

de capitales, restringiendo créditos, negándose a descontar letra», etcétera, hacen pensar en una bien

estudiada operación orientada a frenar el ascenso del PSOE, que ha sido detectado por los sondeos

electorales, y especialmente por los últimos sondeos hechos por el Instituto de la Opinión Pública para el

presidente del Gobierno. Lo cual, ciertamente, plantea el problema del origen último de toda esta

operación anti-PSOE.

La crítica de la razón contra las razones de la crítica

En una campaña electoral es lógico que las contendientes se critiquen. Lo que no es lógico es que la

crítica se inspire en el criterio de que todo vale para atacar al contrario, al que, de esta manera, se

convierte en enemigo por encima de toda razón moral o racional. Asi, por ejemplo, nos estamos

encontrando con hechos tan insólitos como que un periódico como "Ya" se atreva a decir, en un editorial,

que el PSOE no tiene un programa concreto. Todos comprendemos que el "Ya" tenga sus preferencias

ideológicas; sin embargo, lo que no podemos comprender es que esté dispuesto a propagar informaciones

inciertas para atacar al socialismo. El engaño siempre ha sido un mal procedimiento en política y lo es

peor cuando se emplea para atacar a un partido que se encuentra privado de los medios adecuados para

defenderse, con sus periódicos aún incautados y, como dijo Felipe González en TV, disponiendo de

medio día de campaña por cada año de dictadura y de apenas un minuto de televisión por cada año de

silencio. Ciertamente, en tan poco tiempo no es fácil explicar a todos los españoles qué es y qué quiere el

PSOE.

Pero el PSOE, a pesar del disgusto de los editorialistas de "Ya", si tiene un programa concreto y

específico. Un programa que ocupa un libro de más de 300 páginas (Resoluciones del XXVII Congreso

del PSOE, editorial Avance), y que ha sido preparado minuciosamente, sin ningún tipo de oportunismo

electoral. Para el que no lo sepa, es importante decir que este programa, en el que se proponen medidas a

corto y medio plazo para solucionar los diversos problemas concretos de nuestro momento, es el resultado

de más de un año de trabajo y del concurso, primero, de varios equipos de especialistas y, después, de

miles de socialistas que lo hemos discutido en nuestras Federaciones, habiendo sido aprobado finalmente

en un Congreso democrático.

Debilitar al socialismo

A ciertos políticos parece que no les agrada que en España haya un partido socialista fuerte, y ahora que

la evolución de los acontecimientos está poniendo de manifiesto que el PSOE continúa siendo el partido

en el que confían muchos millones de españoles, intentan, una vez más, dar la mayor impresión de

división socialista, presentando la unificación del PSOE con los socialistas catalanes, con Convergencia

Socialista Madrileña y con otros varios grupos y personalidades socialistas independientes, como algo

insignificante.

Incluso, desde algunos periódicos inspirados por ideologías diferentes a los socialistas, se está

procediendo a una sistemática exaltación de grupos socialistas minoritarios, con recomendación de voto

incluida. La cosa no deja de tener gracia. ¡Que los que no son socialistas se permitan decirnos a los

socialistas por quién tenemos que votar! La maniobra no puede ser más burda, ya que la mayoría de los

socialistas somos conscientes de que votando por un grupo minoritario estamos derrochando nuestro voto,

como consecuencia de los efectos restrictivos establecidas por la ley Electoral, que excluye prácticamente

a los grupos con menos de un cinco por ciento de los votos. Y esto es lo que pretenden los que nos dan

tales consejos, que se pierdan votos socialistas, que la representación socialista en el Parlamento quede lo

más debilitada posible. ¿Es esto un juego limpio?

¿Por un plato de lentejas?

A nadie le ha extrañado que los herederos del franquismo hayan intentado instrumentar el miedo de

ciertos sectores del electorado. Los que profesan ideologías autoritarias siempre se han buscado una

coartada para desempeñar el papel de "salvadores" que ellos mismos se atribuyen. La experiencia

histórica demuestra cómo los fascistas han llegado, incluso, a crear y provocar las circunstancias de

conflicto y temor que les han permitido auparse en el Poder.

Sin embargo, ¿quién podía pensar que desde ciertos medios de comunicación de masas, que empezaban a

ganar reputación da independencia y espíritu liberal, se iba a agitar los fantasmas del miedo y la

confusión?; ¿por qué enrarecer de esta manera el clima político? ¿por qué ese empeño en ofrecer una

imagen distorsionada y amenazante del socialismo? Hay quien ha sugerido que las razones últimas de

tales comportamientos estarían en ciertas subvenciones generosas del Gobierno. De ser esto cierto, lo que

estaría quedando claro as hasta dónde están dispuestos a ser independientes algunos medios de

comunicación de masas.

No cabe duda de que éstas elecciones nos van a permitir sacar muchas conclusiones. De momento creo

que somos muchos los españoles que estamos empezando a descubrir cuáles son los periódicos y revistas

que apoyan realmente las alternativas progresistas, y de los que no nos podemos fiar. Mucho falso

liberalismo está empezando a quedar al descubierto. También empiezan a quedar claros los intereses que

cada cual defiende. Lo que es lamentable es que haya quien esté dispuesto a Jugar, nuevamente, la carta

del miedo y la confusión. ¿Cuándo nos daremos cuenta todos de que el futuro de nuestra convivencia

depende de nuestra capacidad para enterrar, de una vez por todas, los fantasmas del miedo, la confusión y

el rencor?

 

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