Autor: Tezanos Tortajada, José Félix. 
   Socialismo y democracia     
 
 Diario 16.    30/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Socialismo y democracia

José Félix Tezanos

Hace algunos días un amable lector en una carta publicada en este periódico, me echaba en cara que, en

anteriores artículos sobre diversos aspectos de la problemática actual del socialismo español, no hubiera

tratado el tema de la democracia y de los derechos humanos. Y de ahí parecía inducir el autor de la

mencionada carta que los socialistas, pese a todo lo que podamos decir, continuamos anclados en viejos

dogmas y no estamos realmente a favor de una democracia en la que se respeten totalmente los derechos

humanos.

Ciertamente una acusación de esta índole está totalmente alejada de la realidad y no necesita de una gran

argumentación para ser rebatida. Sin embargo, el hecho de que, precisamente, en momentos electorales

algunas personas desentierren viejos tópicos, sin base alguna, e intenten pontificar sobre lo que es el

socialismo (sin ser ellos socialistas) para asustar a un electorado a veces poco informado, nos obliga a

hacer algunas precisiones sobre este tema.

En primer lugar parece evidente lo sorprendente de este intento de sectores no socialistas de definir

públicamente lo que es el socialismo, construyendo una especie de socialismo a su antojo, con cuernos y

rabo, que nada tiene que ver con el socialismo que propugnamos en estos momentos los socialistas

españoles. A mí se me ocurriría preguntar a tanto aficionado a explicar lo que es el socialismo, ¿por qué

no recomiendan, por ejemplo, la lectura del XXVII Congreso del PSOE o el libro Qué es el socialismo, de

Felipe González?

Cuando los socialistas identificamos socialismo y libertad no estamos haciendo una frase ingeniosa, ni

estamos recurriendo a un fácil publicitarismo electoral, sino que estamos afirmando lo que es nuestra más

profunda convicción básica. Como ha señalado Felipe González en su libro Qué es el socialismo: "El

socialismo puede ser definido en grandes líneas como la profundización del concepto de democracia. Es

decir, como el desarrollo hasta sus últimas consecuencias de la democracia en el campo político,

socioeconómico, socio-cultural, etcétera." La democracia que propugnamos los socialistas no se acaba,

por ello, con el acto de depositar un voto en una urna cada cuatro años, sino que se extiende a todas las

esferas de la vida humana.

Cualquiera que conozca la historia del PSOE o que haya vivido de cerca la vida y la actividad de este

partido sabe lo que es, no sólo postular la democracia, sino vivirla cotidianamente en todos los ámbitos de

la vida del partido. Muchos pequeños aprendices de brujo, empapados de un cierto leninismo ingenuo, a

veces se mofan de esta democracia interna, por su lentitud, por las largas discusiones, por lo que a veces

se califica de "hiper-criticismo interno", etcétera. Pero así son las exigencias de la democracia interna. Y

así la practicamos los socialistas, y nos sentimos orgullosos de ello, porque sabemos que sólo un partido

en el que se viva cotidianamente la democracia puede ofrecer, y llevar a la práctica coherentemente, un

proyecto de transformación socio-económica verdaderamente democrático y, por tanto, socialista.

Socialismo y Constitución

En unas circunstancias de tanta confusión política como las que está atravesando nuestro país no falta

quienes aprovechan cualquier oportunidad para sembrar todo tipo de dudas en torno al socialismo.

Primero fue el tema de la división. Ahora que los sondeos electorales y la misma dinámica de los hechos

van despejando algunas interrogantes sobre la verdadera entidad de tan aireada división, parece que

algunas baterías apuntan a otros terrenos. ¿Son verdaderamente demócratas los socialistas —se nos

dice—? Si llegan al poder, ¿respetarán las libertades de los demás partidos y ciudadanos?

A cualquiera que tenga dudas sobre este tema yo le recomendaría que leyera detenidamente el proyecto

de Estatuto de libertades públicas aprobado en el último Congreso del PSOE, y le recomendaría también

que analizase cuáles son los partidos que en estos momentos han planteado una alternativa más seria para

dotar a nuestro país de una Constitución verdaderamente democrática. Ciertamente, los socialistas no nos

atribuimos la exclusiva de ser los únicos que queremos una Constitución democrática para España. Otros

partidos luchan por el mismo objetivo y nadie debe dudar de su buena fe. Sin embargo, es preciso

distinguir entre quienes postulan una Constitución hecha, no a la medida de las necesidades del país, sino

a la medida de sus deseos de continuar en el Poder (véase si no la ley Electoral), y los que postulan una

Constitución democrática porque siempre han luchado por la democracia. ¿Y quién puede negar

honestamente que el PSOE sea uno de los partidos políticos españoles que más ha luchado por esta causa?

La historia de los últimos cien años nos exime de cualquier otra argumentación.

Pero que nadie se llame a engaño. La mayoría de los españoles tiene muy claro lo que venimos diciendo.

Por ello no es nada extraño que recientes encuestas y sondeos electorales hayan puesto de manifiesto que

el PSOE es, precisamente, el partido político que en estos momentos goza de una mayor credibilidad

democrática. Así lo han manifestado, según las encuestas, la mayoría de los españoles al señalar al PSOE

como el partido que más respetaría las libertades democráticas si llegara al Poder. Y esto no es sólo una

opinión de los encuestados: es también un firme compromiso de todos los socialistas.

 

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