Autor: Barón Crespo, Enrique. 
   El herr diputado por Barcelona     
 
 Diario 16.    10/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

El herr diputado por Barcelona

Enrique Barón

Tal es el sobrenombre que daba "Cambio 16" (núm. 229, 26-4-76) a Hans Matthöfer, actual ministro de

Investigación y Tecnología de la República Federal Alemana, sin duda, por su continua presencia en la

arena política española. Sin ir más allá, el señor ministro ha estado en nuestro país hace sólo unos días,

concretamente entre la legalización de los dos PSOE. Ello lo ha hecho después de asistir prácticamente a

todos los congresos celebrados últimamente por la UGT y el PSOE, así como el del PSC-Reagrupament.

Y no sólo como visitante, sino poniendo pasión política en sus intervenciones, como lo prueban las

declaraciones que hizo a raíz del congreso de la UGT el año pasado, recogidas en el número citado de

"Cambio 16", al contestar a la crítica de Tierno Galván cuando afirmaba que "la Segunda Internacional

está actuando abiertamente contra la unidad del socialismo español". Su contestación fue dura y tajante:

"Si él continúa sus ataques contra nuestros amigos, se podrían decir más cosas sobre la cooperación

alemana con Tierno Galván en los pasados años."

No sólo ha habido solidaridad en el pasado con el viejo profesor. Soy testigo de ello, puesto que conocí a

Matthöfer hace unos once años, conjuntamente con su entonces adjunto Carlos Pardo. Nos recibieron a

algunos militantes socialistas de USO, en un cursillo que daba la Fundación Friedrich Ebert, primero en

una espléndida residencia, en Bergneustadt, y posteriormente en una casa de formación sindical en

algún lugar en las colínas renanas. Entonces era responsable de formación de la poderosa IG Metall.

Conjuntamente con el recientemente fallecido Josep Pallach nos plantearon las excelencias, de la

entonces boyante Alianza Sindical Obrera, propulsada por el hábil y tesonero política catalán, en un

momento en que se planteaba la negociación con Solís, vía algunos ex miembros de la CNT, en un

momento en que el ministro de Sindicatos dialogaba también con Marcelino Camacho. La operación no

cuajó, entre otras razones, por la oposición frontal de la USO a entrar en un proceso muy poco claro desde

el punto de vista democrático.

Aporta su solidaridad

Hoy, con otras perspectivas, Matthöfer sigue aportando su solidaridad. No de un modo muy claro, porque

resulta sorprendente que un ministro extranjero venga a España sin que sus contactos —tanto con la

oposición como con el poder— sean hechos públicos y sin que su visita tenga el rango que merece, cosa

que ocurriría si fuera ministro de Asuntos Exteriores. Es de imaginar la reacción de la prensa derechista si

apareciera en estas condiciones en España un ministro de la República Democrática Alemana, por poner

un ejemplo.

Que esta preocupación política responde a antiguas motivaciones lo demuestra una declaración algo vieja

de Matthöfer a "Der Spfegel" (núm. 48/75) en la cual había del deber que habla sentido desde siempre

de compensar la intervención alemana en la guerra civil. Obsesión de muchos hombres de izquierda

europeos y de otras latitudes que se ha manifestado en una ayuda a la resistencia española durante muchos

años. En unas condiciones y con unas motivaciones en las que era claro que no se trataba de pasar factura.

Sin embargo, hoy las circunstancias son distintas. Sin excepción, todas las fuerzas internacionales que

representan familias políticas han mostrado su solidaridad e interés por el caso español. No se pueden

mencionar excepciones ya, tras la "cumbre" eurocomunista. Ahora bien, sigue estando claro que con

todos los apoyos extranjeros que se quiera nuestro futuro político lo tenemos que decidir entre nosotros.

En el terreno socialista, y éste es el motivo de estas lineas, se están dando pasos, muy positivos en estos

momentos a partir del revulsivo que ha sido el relanzamiento del debate sobre la unidad de los socialistas,

acompañado de la sensibilidad y de los mandatos de las direcciones de las fuerzas socialistas. Una vez

más, la dificultad también está contribuyendo a este proceso. Las últimas operaciones del Gobierno, con

una mal disimulada voluntad de crear su partido revolucionario institucional a partir del poder, han

supuesto el corte con una política de cortejamiento al PSOE. Es evidente que hoy el colocar a la oposición

en una situación defensiva de cara a las elecciones es un objetivo clave del proyecto reformista. ¡Ironías

de la historia! A los que han luchado por la democracia y han impuesto sus bases como las de convivencia

política se les trata de colocar en "libertad provisional".

¿Injerencia extranjera?

No es de extrañar que el Gobierno haga esto. Tiene unos intereses que defender, y trata de perpetuarse en

el poder. Por una vía falsa, que resta credibilidad a lo hecha hasta ahora. Lo que sería grave es que

hubiera una implicación de representantes de Estados extranjeros que estuvieran jugando a incidir en el

proceso política español, y sobre todo con fuerzas democráticas con las que existe una tradición de

solidaridad y de lucha.

Para terminar, y volviendo al tema de este comentario, es evidente que en el terreno de las relaciones

intergubernamentales no son oportunas visitas como las del ministro alemán de Tecnología en estas

condiciones. Por otra parte, resulta admirable que pueda dedicar tanto tiempo a España cuando en

Alemania se está encontrando con unos de los amplios movimientos de oposición en los últimos años, que

esta vez no es encabezado por radicales peligrosos, sino por respetables ciudadanos y científicos

solventes, por el tema de la implantación de las centrales nucleares. El movimiento surgido en Brockdorf

da trabajo suficiente para tener que ocuparse con los asuntos domésticos.

 

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