Autor: García San Miguel, Luis. 
   Respuesta a uno del PSOE     
 
 Diario 16.    11/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Respuesta a uno del PSOE

Luis G. San Miguel

Mi querido Julio Feo: Me alegraré de que, al recibo de ésta, te encuentras bien de salud. La mía, buena, a

Dios gracias. No sabes cuánto me alegré también de tener noticias tuyas. Nos vemos poco, ahora que ya

no vas por el Gijón. Te agradezco mucho que te hayas lanzado a la polémica contra el libelo que

últimamente publiqué en estas páginas. Los dos sabemos que esto le da importancia al autor y supongo

que en ello te hizo pensar la vieja amistad que profesas a este poeta de la sociología que nunca se manchó

las manos con una encuesta ni con una estadística.

Y en lo tocante al asunto de la tuya, y dejándonos ya de florilegios, paso a desarrollar dos puntos que me

parecen particularmente interesantes, de entre los muchos que mencionas en tu carta. Se refiere el

primero a lo de la biografía política, y el segundo, al papel de un socialdemócrata en el PSOE.

El asunto de la biografía política está pero que arde, querido Julio. Todo el mundo hace calicatas en su

pasado (profundizando, a veces, hasta la mismísima restauración) para ver de encontrar algún rastro de

antifranquismo. Y es que en este país son pocos, querido Julio, los que se presentan como lo que son.

¡Qué quieres que te diga! En este sentido me caen más simpáticos Fernández de la Mora y don Laureano

que los demócratas de última hora.

Biografía

Y puesto que te refieres a mi biografía aprovecharé para decirte algo de ella (aunque lo sabes casi todo)

arrimando, de paso y como corresponde, el ascua a mi sardina. No he pegado carteles porque eso no se

estilaba en mis años mozos, pero sí hice algo de lo que había que hacer. Alguna vez incluso llegué a

correr delante de los grises. ¿Te acuerdas de la manifestación de Cibeles, cuando el asunto Tierno-García

Calvo-Aranguren? Con Dionisio, Carlos Bru y Miguel Boyer me fui, poco después, a Barcelona,

convocado por unos viejos capuchinos que no entendían el rollo de la autonomía de lo temporal y

conspiraban como fieras contra el orden establecido y, por esas fechas (o quizá algo antes), participé en la

fundación del PSL de Tierno.

El asunto tuvo su gracia y merece dos renglones: hallábame finalizando mi pernocte, un domingo de

invierno, cuando irrumpieron por mi habitación Carlos Moya y Miguel Martínez Cuadrado,

conminándome a asistir a una importante reunión. No me resisto fácilmente a los amigos y con ellos me

fui, y al poco tiempo (en Guadarrama, en un chalet de Mariano Robles) me encontré cofundando el

partido en cuestión. Parece que la cosa venía de Mendes Franco, que se lo había insinuado al profesor. El

asunto me pareció un poco fuerte (por aquel entonces, partidos, como madre, no había más que uno), pero

hoy me alegro de haber estado allí, como me alegré después del éxito de un partido (ahora PSP) en donde

tengo tan buenos amigos.

Por aquellos años, en CEISA, intento, frustrado como tantos otros, de resucitar la Institución libre de

Enseñanza, di también la cara con más miedo que vergüenza, que todo hay que decirlo, y cuando

empapelaron a Aranguren, le sustituí en una de sus dos asignaturas. Pero quizá aquello de que puedo

sentirme bastante satisfecho es de haber levantado, puede que por primera vez en la posguerra, la bandera

de una filosofía del Derecho, digamos que claramente democrática. Ahí están las "Notas para una crítica

de la razón jurídica", libro modesto y cargado de defectos, pero que abrió un camino nuevo.

Por cierto, Julio, que con el cacao tomistarrupturista que se está armando en nuestra asignatura, verás

como los que antes no me votaban por rojo, (prudentemente reconvertidos ahora) no me votan por

conservador. Y ahí está también "La sociedad autogestionada", escrito en el 68 (publicado algo más

tarde), cuando nadie hablaba de la autogestión. Y, claro está, hubo también claudicaciones, que me callo

por lo del ascua y la sardina. Creo, en resumen, que mi biografía fue la de un antifranquista moderado por

el miedo. Y luego, esto también hay que decirlo, esa anodina biografía quedó manchada por un extraño

entioposicionismo que rae entró a última hora. Es posible (esto del mea culpa queda muy bien) que me

haya pasado dándole estopa, literaria, a la oposición, pero me consuelo pensando que algo debí de

contribuir a quitarle telarañas y a meterle por el buen camino.

Mentar la bicha

Narcisismo puro, querido Julio: me he liado a hablar de mí mismo y casi no me queda tiempo para el otro

tema. Vayamos rápidamente con lo del socialdemócrata metido en el PSOE. Creo, efectivamente, que

tenéis muy poca influencia en un partido donde decir socialdemócrata es como mentar la bicha. Pero es

muy posible que, si aguantáis unos decenios, terminéis por haceros un lugar dentro del partido. Yo, y no

ironizo esta vez, admiro sinceramente vuestro intento. Incluso estuve por acompañaros en él y por eso

entré en UGT, pero que quedé a la puerta. Me faltaron las fuerzas para emprender el largo camino de la

"desestalinización" del PSOE (¡a que alguien sale diciendo que el PSOE nunca ha sido estalinista, en un

alarde de clarividencia!). Llega un momento en que uno quiere saber qué es eso del poder o dedicarse a la

pesca de la trucha. En cualquier caso tu astucia te haría comprender que cuando digo que no pintáis nada

ahí dentro no lo hago para que os echen ni para que os vayáis, sino para que os hagan el lugar que os

merecéis. Eso está más claro que el agua. ¡Ah!, y si eso se produce pronto, quizá volvamos a encontrarnos

ahí una vez más, como en Cibeles, como en el Gijón, como siempre en la amistad. Así es que "a las

violetas cumbres de las flores de la reforma Suárez te requiero". Lo de violeta es porque, un suponer, azul

y rojo, digo yo, que quizá den violeta.

 

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