Autor: Tezanos Tortajada, José Félix. 
   Socialismo y clases sociales     
 
 Diario 16.    17/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Socialismo y clases sociales

José Félix Tezanos

La política socialista está siempre pensada en función de una concreta y específica situación de las clases

sociales. El mismo orígen del movimiento socialista no fue sino expresión del pujante surgimiento de una

clase social nueva como consecuencia de la revolución industrial y de la concentración de gran parte de la

población activa en los trabajos industriales. La revolución industrial hizo pensar que la evolución de las

sociedades convertirla a la clase obrera industrial en el sector mayoritario de población. Por ello los

teóricos del socialismo obrero creyeron que la democracia sin distorsiones —el sufragio universal—

conduciría irreversiblemente al triunfo de la política obrera, precisamente por ser la política de la mayoría

de la población.

Sin embargo, la dinámica social demostró que la evolución de los hechos no se producía exactamente tal

como había sido prevista. Así, las transformaciones en la estructura de clases de los países

industrializados obligaron a replantearse determinados supuestos socialistas iniciales para evitar que los

planteamientos socialistas se divorciaran de la realidad concreta y acabaran convirtiéndose en mera

especulación intelectual utópica.

Problemas de adaptación

Por ello en las sociedades industriales de nuestros días uno de los problemas fundamentales del

socialismo es su adaptación a la nueva realidad social surgida como consecuencia de las transformaciones

en la estructura de clases.

En el caso concreto de nuestro país las encuestas sobre población activa realizadas por el Instituto

Nacional de Estadística nos permiten comprobar la importancia de estas transformaciones. (Ver cuadro.)

Conclusiones

Como podemos ver, los cambios operados en los últimos diez años nos permiten esbozar algunas

conclusiones importantes:

1. Los campesinos están perdiendo rápidamente peso en el conjunto de la población activa española,

disminuyendo no sólo el porcentaje de obreros agrícolas, sino también el de pequeños propietarios.

2. Hay una clara tendencia hacia la mayor cualificación de los obreros manuales, al tiempo que los

obreros sin especializar (peones) tienden a convertirse en un grupo cada vez más minoritario

dentro de la clase trabajadora. Por otra parte, la tendencia hacia la mayor especialización profesional de

los trabajadores se produce simultáneamente con un considerable incremento en el número de los

trabajadores de servicios.

3. Hay un gran crecimiento en el sector de personal administrativo, comercial y técnico —lo que se ha

dado en llamar "nuevas clases medias"—, que ha pasado a representar un 20 por 100 del total de nuestra

población activa, siendo uno de los sectores con más rápido crecimiento en estos últimos años. Esta

tendencia es previsible que continúe haciendo aumentar el peso de este sector social, tal como está

sucediendo en los países más industrializados, hasta llegar a representar casi un tercio del total de

población activa.

¿Qué significa todo esto? Significa simplemente que en la España actual cualquier movimiento de

izquierdas que no comprenda la importancia y el peso político de estos trabajadores especializados y

sectores de "nueva clase media", está irreversiblemente condenado al aislamiento y al fracaso. Por ello, al

socialismo español no le queda más remedio que seguir los mismos pasos dados por los partidos

socialistas de los demás países industrializados y abandonar cualquier residuo de política cerradamente

"obrerista", y pasar, así, a trabajar por la construcción de un gran partido de masas capaz de integrar a los

nuevos sectores sociales surgidos como consecuencia del proceso de crecimiento industrial

experimentado por nuestro país.

Parece evidente, por todo esto, que lo que nuestro país necesita, en estos momentos, es un gran partido

socialista, abierto y moderno, con respuestas concretas para los difíciles problemas económicos y

políticos de nuestro momento, y no unos grupúsculos sectarios que bajo pretexto de respetar una tradición

teórica a veces mal entendida no hacen sino fomentar una política "obrerista" fraccional, sin comprender

la nueva situación existente en nuestra estructura de clases, y sin ofrecer, por ello, una alternativa realista

y viable que permita avanzar democráticamente hacia las metas del socialismo; no hacia las metas del

socialismo del siglo pasado, sino de un socialismo renovado en el que hoy en día pueden coincidir

amplios sectores populares. En este sentido creo que actualmente somos muchos los socialistas españoles

que nos damos cuenta que pensar en otros términos es pensar en otros países o en otros momentos

históricos.

 

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