Autor: Palma, Luisa. 
 «No creo en la "mayoría natural" como operación política»l. 
 Añoveros:«El mensaje de la campaña empresarial andaluza es elemental»     
 
 ABC.    14/05/1982.  Página: 34. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

VIERNES 14-5-82 __________________________NACIONAL

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—--------------------------------------------Los desayunos del Ritz

«No creo en la "mayoría natural" como operación política»

Añoveros: «El mensaje de ia campaña empresarial andaluza es elemental»

MADRID (Luisa Palma). «No sé si representa a todos. Es una campaña que, al inicidir en

aspectos elementales y puramente negativos, no tiene en cuenta la complejidad de las

opciones políticas», con estas dos frases Jaime García Añoveros, ministro de Hacienda,

presidente de UCD-Sevilla y diputado por esta provincia, expresa su preocupación por la

actuación de las organizaciones empresariales en la campaña electoral andaluza.

«Yo no creo que las cosas sean totalmente negras o totalmente blancas, pero este mensaje

elemental tiende a producir tensiones fuertes, y yo soy contrario a cualquier tipo de tensión.»

«Comprendo —añade-- que los empresarios manifiesten un criterio, como todo el mundo. Pero

me preocupa que en el fondo, y al ser el mensaje tan elemental, pueda parecer una forma

típica de atizar una lucha de clases —que en realidad no existe—, aunque ésta no sea la

intención. Me preocupa, también, en la medida que tiende a producir indi-ferenciáción entre el

voto que no sea de izquierda. Y no se trata del mismo voto. Esto objetivamente está

favoreciendo a la derecha que se presenta como derecha.»

Jaime García Añoveros es el único miembro del Ejecutivo que ha permanecido en su cargo

desde que, en abril de 1979, tras tas lecciones generales, fuera nombrado minis-

tro de Hacienda por el entonces presidente del Gobierno, Adolfo Suárez. Hablar sobre los ^

posibles resultados de la votación de los andaluces el día 23 parece ser que no acompaña bien

con los dorados «croissants» y la naranja, el café o las infusiones, que tanto apetece tomar a la

hora del desayuno. Quizá sea por lo que pueda ocurrir a partir del día 24, mágica fecha para

todo político.

—Si obtiene UCD un desastroso resultado en Andalucía, ¿se produciría la disolución de las

Cortes?

—Si eso ocurriera no creo que hubiera disolución inmediata, aunque probablemente se

producirían problemas internos en UCD.

—¿Cree que es «político» arriesgar todos los fines de semana en Andalucía al presidente de

Gobierno?

—Yo creo que en Andalucía era necesario y lógico hacer un esfuerzo. El partido no se dañó

mucho por el tema del referéndum para la autonomía, pero sí el electorado.

—¿Qué la parece que no haya ido Suárez a Andalucía, a pesar de las peticiones?

—Siento que Suárez no haya ido porque hubiera sido positiva su presencia.

Preguntas rápidas y respuestas también rápidas. García Añoveros es un hombre inquieto que

expresa con claridad sus ideas y opiniones, aunque utilizando a veces un lenguaje demasiado

técnico. Su pensamiento político se halla configurado por los planteamientos socialdemócratas;

de todas formas, «yo no pertenezco a ninguna familia de UCD —aclara—. A la única

organización a la que he pertenecido fue a la Unión Socialdemócrata Española (USDE). Mis

actuaciones en UCD han estado siempre a favor de progresismo y del reformismo, a favor del

mantenimiento de los mecanismos de la economía de mercado con las correcciones que exige

la justicia. No he estado a favor de las posturas conservadoras de UCD ni identificado con la

postura de la derecha reaccionaria».

Para García Añoveros no es viable la opción de la gran derecha. Expresivo en sus ademanes,

afirma: «Yo no creo en la mayoría natural como operación política. La verdadera mayoría

natural de España es moderada; pero no incluyendo, necesariamente, a la derecha.» Tampoco

es partidario de llevar a cabo alianzas: «Prefiero que no las haya.» «Montar nuestra política —

aclara— como si necesariamente tuviéramos que ir con la derecha no me parece bien. ¿Un

Gobierno de coalición antes de las elecciones? Eso nos colocaría en marcha hacia la gran

derecha, porque conduce a la división en dos.» El ministro no cree que la opción de centro

haya fracasado: «A pesar del desgaste del Gobierno, la postura serena, moderada y reformista

de UCD se vende muy bien porque lo que quiere el español es moderación, otra cosa es la

capacidad de llevarla a cabo.»

Entre tema y tema, Jaime García Añoveros comenta preocupado, al referirse a la actuación de

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los socialdemócratas de Acción Democrática, que lo que verdaderamente le da miedo es «la

inestabilidad política». «En mi opinión, los socialdemócratas que ahora integran el partido de

Fernández Ordóñez debieron haberse quedado en UCD. Las batallas hay que darlas desde

dentro. En los límites fronterizos siempre se producen movimientos, pero la inestabilidad es

nefasta e impide gobernar. Como posición su postura es mala, pues corren el riesgo de ser

anulados.»

Especialmente beligerante se muestra García Añoveros cuando se trata de mantener la

estabilidad democrática. «El problema más grave es el asentamiento de la democracia. Hay

que demostrar al pueblo español que la democracia es capaz de gobernar. Este país necesita

una democracia consolidada y eso requiere una estabilidad. Hasta ahora el Gobierno de UCD

ha actuado siempre con coherencia interior, gracias a ser un solo partido el que gobierna e,

incluso, se han notado muy poco las tensiones del partido.»

Sobre las competencias de su Ministerio, García Añoveros hablaría durante horas y horas,

sobre mil y un aspectos, tanto de lo que se refiere a la preparación de los Presupuestos

Generales para 1983 como del Impuesto sobre la Renta, que trae de cabeza a no pocos

españoles. «A pesar de todo—comenta— todavía se defrauda, pero hemos mejorado mucho.

Defraudador es todo aquel que cree que no va a ser controlado. Esta actitud se produce porque

la gente es consciente de que paga, lo que no ocurre con el impuesto indirecto, que es mejor a

nivel psicológico.»

Sobre el déficit público opina que «decir que los impuestos son fuertes y hay que reducir gastos

sin dar soluciones para ello es mantener un diálogo estúpido e incomprensible. Las proclamas

de lucha contra el déficit son "baratas" y poco serias. No he visto mayor hipocresía que la de

aquellos que lo critican y lo mitifican pero nunca dicen contra quién va ese déficit».

 

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