Autor: Guerra González, Alfonso. 
   Maniobras en la oposición     
 
 Diario 16.    22/11/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 17. 

Maniobras en la oposición

Alfonso Guerra

Secretario de Prensa de la Comisión Ejecutiva del PSOE

La posibilidad real de acceder a un sistema democrático está forzando a las grupos políticos de la

oposición a realizar un proceso de clarificación que permita a los futuros electores distinguir quién es

quién en la política española.

El reto para las organizaciones de la oposición está en saber adecuar su táctica al momento histórico,

combinando su tradicional política de principios con una nueva política de hechos concretos, ya que la

proximidad de una alternativa de poder real para la oposición ha de llevar a los Partidos a una praxis

política muy diversa de la seguida hasta ahora, casi exclusivamente testimonial y denunciadora.

La operación de reencuentro consigo mismo que deben hacer los Partidos facilitaría la diferenciación, ya

que hasta aquí el demócratacristiano, por poner un ejemplo, ha hablado, a veces, en comunista, y el

comunista en demócratacristiano. Pero si nos alegramos de que los Partidos comienzan a ofrecer una

visión clara de su personalidad, tenemos que en este momento de la verdad algunos puedan hacer

trampas.

El temor nos ha alcanzado al observar la espúrea operación que se pretende en estos días, de crear una

imagen del PSOE, que no corresponde a su realidad. Se intenta dividir a la oposición en dos bloques: los

patriotas y los "rojos", los responsables y los resentidos, las recuperables y los del ghetto.

Los Partidos "serios" serían, según esta manipulación, los que a iniciativa del equipo demócratacristiano,

han celebrado una reunión, con documento final incluido, recogiendo sectores domócratacristianos,

socialdemócratas, liberales y un sector del socialismo.

Inicialmente la confusión aparece, porque en el conjunto de los "responsables" se encuentran formaciones

políticas, ID y PSP, que pertenecen a Coordinación Democrática, y otras, FPS, que en razón de un

oportunismo inconfesable ayer jugaban al radicalismo verbal izquierdista y vociferante y hoy quieren

aparecer como árbitros de la moderación y el realismo.

Capitalizar la oposición

Desde fuera, para los neófitos podría resultar evidente que hay dos Partidos, PSOE y PCE, que al no

integrarse en la operación, pretenden llevar a la oposición en su conjunto a posiciones desrealizadas,

despreciando posibilidades históricas irrepetibles, y conducir de este modo al conjunto de las fuerzas

democráticas a una alternativa "prerevolucionaria" y frontal como única vía hacia la democracia.

Un cliché así configurado cumple la función de servir a los intereses del proyecto reformista, puesto que

pretende situar a ambos Partidos fuera de la órbita política coyuntural, robando al proyecto de la reforma

política la crítica más eficaz.

Hasta hace poco tiempo, Coordinación Democrática venía a ser el cajón de los recuerdos, que proponía

alternativas testimoniales a una realidad política concreta, postulada desde el Poder. Y fueron justamente

los socialistas quienes más se esforzaron en dirigir la política unitaria a posiciones de eficacia. Tras un

proceso critico, Coordinación Democrática y más tarde la Plataforma de Organizaciones Democráticas,

articularon una estrategia política en base a una negociación con el Poder. Es en esta situación cuando ID,

sintomáticamente, se niega a firmar el documento de Valencia, y toma la iniciativa tras frecuentes

conversaciones con el ministro Osorio, de ofrecer al Gobierno una tercera vía negociadora "moderada y

realista" que integra a algunos grupos ajenos a Coordinación Democrática y otras formaciones marginales

de la oposición.

La explicación de este desplazamiento bajo el manto protector y orientador del equipo demócratacristiano

está en que capitalizar el cambio mediante la iniciativa negociadora resultaría extraordinariamente

rentable para el Partido que lo protagonice. Igualmente se beneficiarán aquellos grupos que sin participar

en los organismos unitarios y sintiéndose marginados, encontraría en la operación el oxígeno necesario

para ocupar un espacio político que hoy no les pertenece.

La maniobra, con ser inteligente, entraña su riesgo. Hay que considerar que por mucha movilidad que se

tenga, dar saltos de una posición a otra encierra el peligro de desprestigiarse ante amplios sectores de la

opinión pública que hace ya tiempo alcanzaron la mayoría de edad. En este sentido, las impaciencias

oportunistas pueden verse contestadas desde las propias clientelas, que no entienden los vaivenes de sus

direcciones, que ayer gritaban unidad y hoy sálvese el que pueda.

La maniobra de los nuevos "moderados"

En cualquier caso, lo fundamental es preguntarse sobre la viabilidad de la maniobra de los nuevos

"moderados". ¿Podrá cristalizar esta negociación sin la presencia de socialistas, comunistas y organismos

unitarios? La respuesta sólo puede ser negativa. Porque el Gobierno conoce los niveles de representación

de los diversos grupos de la oposición y porque no es posible articular una alternativa democrática con

garantías de estabilidad, sin el consensus de los organismos unitarios de la oposición.

Cabe pensar que el Gobierno, en principio, potenciará la maniobra, ya que en un plazo inmediato puede

beneficiarle la negociación parcelada, con la esperanza de que ésta arrastre a los "reticentes". Esperanza

que se verá defraudada, porque el PSOE no juega a oportunismos políticos, sino que antepone los

intereses de la democracia para nuestro país a los intereses partidarios.

El Partido Socialista quiere la negociación y está convencido de que el conjunto de las fuerzas

democráticas también la desean. El concepto ruptura negociada adquiere aquí toda su significación. Pero

el problema no está sólo en la voluntad negociadora, sino, sobre todo, en cómo negociar.

Por el alto sentido de responsabilidad histórica que en estos momentos recae sobre el Partido Socialista,

no podemos permitirnos el lujo de propiciar una negociación que beneficie al proyecto reformista del

Poder.

El Partido Socialista ha propuesto a diversas fuerzas democráticas el compromiso constitucional que

significa negociar ahora, negociar con trasparencia, negociar con realismo, negociar sin traiciones,

negociar el camino de la democracia.

 

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