Autor: Peces-Barba Martínez, Gregorio. 
   El PSOE de Madrid, ante el futuro     
 
 El País.    18/12/1976.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

EL PAÍS, sábado 18 de diciembre de 1976 OPINIÓN

TRIBUNA LIBRE

El PSOE de Madrid, ante el futuro

GREGORIO PECES-BARBA

Miembro del PSOE

Con la clausura del XXVII Congreso del PSOE en Madrid se ha iniciado una nueva etapa en la historia de

nuestro partido. Pese a su celebración pública, el XXVII Congreso ha sido todavía un congreso en la

ilegalidad y con ciertas técnicas y mañas propias de la clandestinidad. Pero a partir de ahora tenemos

todos que acostumbrarnos a los métodos de la libertad —si no se producen retrocesos inesperados— que

avanza empujada por los demócratas, hasta ser ya casi irrerversible. Y esa libertad supone un talante

nuevo, un aire puro, de claridad, un juego limpio que tiene que alcanzar a todos los que de alguna manera

teníamos esos vicios de la ilegalidad y de la clandestinidad. Yo quiero dar testimonio de ese nuevo estilo,

ya que algún periódico, creo que con manifiesta frivolidad, me ha señalado como el gran perdedor del

congreso. No creo que eso sea cierto, pero, por si lo fuera, quiero expresamente felicitar a la nueva

comisión ejecutiva, desearle los mayores éxitos en su gestión en bien del socialismo de nuestro país, y

asegurarle mi colaboración en todo aquello en que pudiera ser útil y eficaz mi acción.

Naturalmente que personalizar es un error y mucho más en un grupo socialista como el PSOE; por eso

cuando en este articulo yo felicito a la ejecutiva y me pongo a su disposición, lo hago con la seguridad de

representar un talante socialista y democrático que es el que anima a la mayoría de la federación de

Madrid y a los hombres de otras muchas federaciones, grandes y pequeñas, que se han sentido

interpretadas en nuestra forma de ver las cosas.

Este es un momento de integrar y de unir a los socialistas, y primero a los del PSOE, y eso exige un gran

esfuerzo de superar la dialéctica amigo-enemigo con motor de la acción política, sustituyéndola por una

dialéctica crítica pero amistosa, que haga real nuestra recíproca apelación de compañeros y no un

sarcasmo vacío de contenido. Seguir sembrando esos vientos de la dialéctica Carlschmithiana es un daño

que sólo puede recoger tempestades muy graves. Nosotros, los que pensamos que ese no es un camino

para nuestro partido, que creemos en la leal colaboración, en la leal discrepancia, en la leal crítica, en la

leal oposición, queremos romper esa dialéctica una vez más ofreciendo una actitud integradora, no

rupturista.

Ciertamente que el congreso ha sido duro para la delegación de la Federación de Madrid, que llevaba

entre sus postulados algunos aspectos que no han sido negociables, como la presencia activa de alguno de

los compañeros procedentes del sector histórico, cuya experiencia nos parecía fundamental, en la futura

dirección del partido. Ciertamente que en la negociación la Federación de Madrid se ha encontrado

enfrente, como interlocutor, con un poder endiosado como el Zeus del Prometeo de Esquilo. «...Su alma

es inaccesible, inflexible su corazón, está cerrado a toda persuasión y padece de ese mal inherente al

poder supremo: desconfiar de los amigos...» Por cierto que quien esto escribe, como saben muy bien

muchas personas, alguna hoy miembro de la ejecutiva a cuyo testimonio apelo si fuera necesario, había

decidido antes del congreso no ser candidato a ningún puesto de dirección, por que intuía que la

orientación no iba a ser suficientemente flexible, coma así ha sido. En ese sentido, no he sido perdedor

porque no jugaba. Pero acepto, sin embargo, el calificativo de gran perdedor con que me señaló Diario 16,

puesto que propugnaba y sigo propugnando una actitud unitaria, integradora, comprensiva de todos los

esfuerzos leales que quieren construir el gran PSOE que nuestro país necesita, sin desconfianzas y sin

exclusiones, y en eso creo estar muy acompañado por muchos militantes. Otros compañeros no lo han

comprendido así y han preferido una dirección más homogénea, en detrimento de la integración, más

coherente, en detrimento del enriquecimiento plural. En esas circunstancias es verdad, desgraciadamente,

que la democracia es descorazonadora y se justifica plenamente a la abstención de la Federación de

Madrid en las votaciones.

Su sentido de la responsabilidad le hizo preferir esa posición antes que encabezar una actitud que

propugnaban otras federaciones, de concretar otra candidatura distinta de la que ha salido, y que

irremediablemente hubiera creado graves disensiones en el partido. La Federación de Madrid ha

contribuido, por consiguiente, de manera decisiva a mantener esa unidad a la que se ha referido

reiteradamente en sus intervenciones en el congreso el compañero Felipe González.

Por otra parte, en los problemas de fondo, los hombres de Madrid han colaborado al enriquecimiento del

acervo ideológico del partido, con su intervención en la ponencia política que se ha aprobado, en el

programa de transición, en el proyecto de estatuto de libertades públicas, el primero que aprueba un

partido político en nuestro país, en organización y estatutos, en la ponencia sobre la mujer, etcétera. El

balance de la aportación al XXVII Congreso de los socialistas de la vieja y gloriosa Agrupación de

Madrid ha sido de las más importantes, y así han demostrado su madurez y su sentido de la

responsabilidad, muy alejada de la calificación de izquierdistas y de insolidario que algunos interesados

en la marginación de Madrid han puesto en circulación. Algunos amigos y compañeros están

desanimados, algunos quieren rendirse y tirar la toalla, no haciendo escisiones, que no es propio del

talante socialista y democrático, sino simplemente yéndose a su casa, y hay que decirles, y yo se lo digo

desde este articulo, que no cometan ese error. Hay que reforzar el talante constructivo, la capacidad

integradora, el respeto a otras actitudes socialistas discrepantes de la nuestra, la dialéctica del compañero

al compañero frente a la dialéctica amigo-enemigo, y ese es el verdadero camino para la unidad y para la

disciplina de nuestro partido, que es el primer paso para la ineludible unidad entre los socialistas. Como

demócratas debemos pensar que ese programa de integración y no de disolución, preocupación última de

los sectores más responsables de la Federación de Madrid, no puede no ser aceptado, al menos a medio

plazo, y esa esperanza, frente a las ilusiones del éxito inmediato que otros sustentan, es lo que me permite

afirmar que la democracia nunca es descorazonadora porque parte del reto antropológico optimista de que

los hombres son capaces de apoyar mayoritariamente las posiciones más justas y más racionales, en

definitiva, más progresivas. Un programa unitario de integración de esfuerzos socialistas, de no

discriminación, y de respeto mulo entre todos los hombres de nuestro partido, no puede ser rechazado y

eso, en definitiva, es lo que pretenden los hombres de la Federación de Madrid, como, estoy seguro,

muchos hombres en todas las federaciones del PSOE. Por eso, frente a ideas distorsionadas, frente a

incomprensiones que se deben necesariamente superar, la imagen de una Federación de Madrid con ese

talante se tiene que imponer.

Una primera exigencia de ese planteamiento es nuevamente, de todo corazón, felicitar a los compañeros

de la comisión ejecutiva, desearles los mayores éxitos en su gestión y ponerse a su disposición para

colaborar en las áreas que estimen convenientes en nuestro partido.

Les aseguramos que por nuestra parte haremos los máximos esfuerzos para que este espíritu sea cada vez

más mayoritario en una Federación Socialista de Madrid que nos proponemos impulsar hasta el máximo

de nuestras posibilidades porque pensamos que su engrandecimiento es el del partido. En esa tarea y en

cualquier otra que en su planificación global nos asignen los compañeros de la ejecutiva, encontrarán

siempre la colaboración, estoy seguro, de los militantes de la Federación de Madrid del Partido Socialista

Obrero Español.

 

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