Autor: Vicente Martín, Ciriaco de. 
   La Organización Sindical cambia de nombre     
 
 El País.    05/11/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

La Organización Sindical cambia de nombre

CIRIACO DE VICENTE

Si algo hay que agradecer al Gobierno Suárez a la hora de crear la Administración Institucional de

Servicios Socio-Profesionales AISSI, es su sinceridad. El Gobierno, en el preámbulo del decreto-ley de

creación de la AISS reconoce que ha pretendido transformar la actual estructura de la Organización

Sindical (OSE) en otra la AISS, dentro del marco institucional urgente, es decir, sin cambiarlo. Semejante

afirmación define el marco de la reforma sindical y señala sus claras imitaciones.

La primera limitación deriva de que el marco institucional vigente se reconoce la libertad sindical. Ello

explica que el decreto-ley de creación de la AISS disponga la no desaparición, es decir, la continuidad de

los servicios y actividades de las entidades y organismos que, como las Obras Sindicales, los Sindicatos,

los Consejos de Trabajadores y Empresarios, las Hermandades de Libradores o las Cofradías de

Pescadores, entre otros, constituyen el entramado de la OSE.

De otra parte, debo señalar que si identificamos a la OSE con el aparato burocrático central radicado en

Madrid, y también en las delegaciones provinciales, tampoco se puede decir que la OSE vaya a

desaparecer. Simplemente cambia su nombre por el de AISS y se introduce más aun en el aparato

burocrático estatal, ya que la AISS dependerá de la Presidencia del Gobierno. Añadiré, no obstante, que la

dependencia de Presidencia es más teórica que real, pues su auténtico jefe será el ministro de

Relaciones Sindicales, pieza básica de la actual OSE, que como tal subsiste.

La inicial sinceridad del Gobierno Suárez desaparece por completo cuando, en la misma exposición de

motivos del decreto-ley de creación de la AISS, afirma que ésta, como nueva estructura sindical es más

adecuada a las exigencias de la realidad sociológica que la anterior estructura de la OSE. Lo cierto es que

ni la nueva AISS ni la vieja OSE tienen nada que ver con las exigencias de esa realidad sociológica

llamada clase trabajadora.

La primera exigencia obrera o la devolución a UGT y a CNT de la parte del actual patrimonio de la OSE

generado antes de 1939, y la entrega a todas las organizaciones sindicales democráticas de la parte del

patrimonio de la OSE formado a partir de 1939 con cargo a la cuota sindical. Sin embargo, el Gobierno

no ha satisfecho esta exigencia obrera, ya que acaba de entregar a la AISS el patrimonio que hasta ahora

estaba a nombre de la OSE.

Otra exigencia de la clase obrera es la autonomía e independencia sindical respecto del Estado. Tampoco

parece que el Gobierno esté por la labor en este asunto, ya que el tantas veces mentado decreto-ley de

creación de la AISS atribuye a ésta la dirección y gestión de los servicios de carácter socioprofesional de

las asociaciones sindicales que se puedan crear en base al proyecto de ley sobre asociaciones sindicales

recientemente aprobado por el Gobierno.

Con ello se produce una clara interferencia de la AISS en la vida y en la autonomía de las

asociaciones sindicales que el propio Gobierno pretende fomenar. A estas asociaciones, que de por si

nada tienen que ver con el sindicalismo democrático, se les niega desde el Boletín Oficial la elemental

libertad de organización de sus propios servicios. Pone ello de relieve que el proyecto reformista sindical

pretende mezclar meras afirmaciones de libertad sindical con autoritarios moldes políticos de control de

las asociaciones sindicales reformistas. Como para poder interferir la vida de las asociaciones

sindicales conviene que éstas sean económicamente débiles, el Gobierno entrega a la AISS, no sólo el

patrimonio sindical, sino también la voluminosa recaudación de la cuota sindical, que, al subsistir como

obligatoria, echa sobre los trabajadores la carga de una cuota de recaudación coactiva que añadir a la

que cada trabajador aporte voluntariamente al sindicato democrático en que milite.

La creación de la AISS es, al menos asi la veo, la más clara consecuencia del intento gubernamental de

pretender mezclar lo inmezclable, es decir, la libertad sindical y el verticalismo. El resultado ha sido la

creación de un organismo administrativa y sindicalmente anómalo, es decir, un monstruo administrativo

sindical que, aunque parezca condenado a una vida transitoria, obstaculiza decididamente el camino hacia

la libertad sindical y coloca a los funcionarios de la OSE como culpables de su nacimiento, ya que, en

teoría al menos, la AISS se ha creado para intentar garantizarles sus puestos de trabajo.

 

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