Autor: Dávila, Carlos. 
 Mientras el PSOE parece haber olvidado lo de «la pasada por la izquierda». 
 La campaña andaluza de UCD mejora en calidad respecto de anteriores elecciones     
 
 ABC.    03/05/1982.  Página: 20. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

NACIONAL

ABC/19

Mientras el PSOE parece haber olvidado lo de «la pasada por la izquierda»

La campana andaluza de UCD mejora en calidad respecto de anteriores elecciones

JAÉN (Carlos Dávila, enviado especial). En los dos primeros días de esta campaña electoral, los grandes,

como si de un combate de boxeo se tratara, se miran, se observan, amagan y no atizan demasiado. Los

iniciales asaltos —si se pudieran medir por presencia e insistencia— favorecen a UCD, que ha salido con

clara desventaja en Andalucía, que, por tanto, tiene que volcarse en estas tierras.

Por lo que tengo visto hasta ahora, la campaña centrista, es bastante mejor que otras recientes que también

he tenido la oportunidad de seguir. Los mensajes y los lemas son bastante más afortunados que otras

veces, y la organización, sensiblemente superior. UCD sabe de su debilidad actual y, según creo, tiene la

intención de superarla. Está por ver que lo logre. Ayer debutaron en Córdoba y Baeza los dos más serios

aspirantes a la presidencia de la Junta Andaluza: Rafael Escurado, montado en su «trailer» electoral, llegó

a la Ciudad de los Califas, se proclamó nacionalista, habló «en moderado» y se hizo acompañar de las dos

primeras figuras de su partido: Felipe González y Alfonso Guerra. Queda mucha campaña por delante,

pero todo parece indicar —al menos los síntomas son ésos— que el PSOE va a insistir,

fundamentalmente, sobre tres puntos: el «socialismo somos nosotros» (clara referencia para el partido de

Rojas Marcos); el «cambio somos nosotros» (clara referencia a UCD), y la «autonomía somos nosotros»

(clara referencia a todos en general). Sin embargo, el PSOE va a olvidar otros mensajes más

comprometidos que le pueden restar votos «a la hora de la verdad», la frase que aparece recogida en sus

colorados carteles aerodinámicos. En ningún mitin se ha oído hablar, hasta el momento, por ejemplo, de

«la pasada por la izquierda», que, para mayor abundamiento, resultaría un tanto falsa en candidatos tan

señalados como el primer colocado en las listas de Jaén, Antonio Ojeda, notario de profesión y político

bastante alejado de la concepción socialista del militante andaluz. De modo que de «pasadas», nada.

Es posible, y por ello nos tenernos que felicitar, que esta campaña tenga más brillantez dialéctica y

política que agresividad formal. Hay, sin embargo, algún signo de que los intolerantes puedan hacer de las

suyas en estos días. He visto por !as carreteras andaluzas —llevo ya un montón de kilómetros de

autobús— algunos carteles arrancados seguramente por manos de los energúmenos que no creen en la

expresión pura de la voluntad popular. Pero son hechos, por ahora, aislados: la campaña tiene resonancia

de frases y en este sentido resulta divertida, al menos, para mí. El candidato centrista Luis Merino inició

en Baeza, ciudad universitaria por excelencia, su serie de grandes mítines.

LAVILLA. DIRECTO Y POPULAR

Antes había intervenido el presidente del Congreso, líder indiscutido en su tierra-«provincia», Jaén, que le

puso las cosa realmente difíciles, Landelino Lavilla hizo una finta sobresaliente y efectista para aunar la

presencia real de Calvo-Sotelo y la negada, por ahora, de Adolfo Suárez, y construyó un discurso

impecable. Se valió del fervor de la sala para afirmar por primera vez un recuerdo, su repulsa, su

desafección, a los proyectos de la «gran derecha» (léase «mayoría natural») que tanto gusta a otros

políticos menos imaginativos de parecida o idéntica extracción. Landelino Lavilla dijo: «Detrás de la

"gran derecha" se esconde la derecha de siempre.» Que no cuenten con él. Con todo esto se demuestra

que el presidente del Congreso no es sólo un político institucional, sino popular y directo. Atención a él.

Luis Merino quiso, en su aparición en la plaza, abarcar demasiados temas. Se quedó corto. Los expertos

en relaciones públicas afortunadamente desaparecidos, le han llenado la cabeza de mensajes intencionales

y, como no conocen ni su personalidad ni estas tierras, han errado una vez más. Por lo demás, el gran

tema de la campaña va a ser, probablemente, el paro. Los cuatrocientos mil trabajadores en potencia que

no encuentran acomodo laboral y están esperando las propuestas de los conversantes electorales. Como

no hay fórmula mágica, es muy posible que todo se quede en grandes palabras, en promesas más o menos

solapadas o escondidas que, a la postre, a lo peor no se pueden cumplir. UCD se empeña en asegurar que

el Gobierno de Madrid ha enviado hasta Andalucía suficiente dinero (en concreto, más de 125.000

millones de pesetas en los últimos cuatro años) como para que los Ayuntamientos andaluces (en los que

es mayoría la coalición social-comunista) hubieran presentado un activo de realizaciones que, al decir del

partido gubernamental, brillan simplemente por su ausencia.

PSOE: DEMASIADO TARDE

Los socialistas responden, por su lado, que la financiación ha llegado tarde, que ha sido poca y que así es

muy difícil impresionar con una política de hechos a los ciudadanos. Muchos de los paisanos de estos

Municipios denuncian, no obstante, la tendencia de los izquierdistas a perderse en debates de otros pagos

sobre Afganistán o el aborto, pongamos, por ejemplo, y no centrarse en los grandes temas de gobierno

municipal. En la campaña, finalmente, más que el auténtico modelo de sociedad se van a discutir aspectos

puntuales del modelo que consagra irreversiblemente la Constitución. Por ejemplo, el informativo, en el

que los socialistas, tentados por un estatismo, a mi parecer antidemocrático, naufragan con algún

estrépito. Ni son partidarios de la televisión privada ni lo son tampoco, y paradójicamente, de la desa-

parición de los medios de comunicación que provienen del ex Movimiento Nacional. Curiosamente,

Pedro Bofia ha defendido su subsistencia en Jaén. Este informativo es un gran asunto que incide

directamente sobre las creencias y desarrollo del modelo de sociedad que se está defendiendo.

 

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