La noche del gobierno provisional  :   
 Con él mantuvo contacto directo el general Milans del Bosch, que estuvo a punto de proclamar la ley marcial. 
 Ya.    25/02/1985.  Página: 22. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

La noche del «gobierno provisional»

Con él mantuvo contacto directo el general Miláns del Bosch, que estuvo a punto

de proclamar la ley marcial

Un documento casi histórico: los miembros de la Comisión Permanente de

secretarios de Estado y subsecretarios, es decir, del gobierno provisional» de

España durante casi veinte horas, estamparon su firma en un ejemplar de la

Constitución. En la noche del 23 el 24 de febrero de 1981...

Lógicamente, ninguna Constitución prevé una situación como la que provocó, en la

noche del lunes al martes, la ocupación del palacio de la carrera de San

Jerónimo. Un Gobierno secuestrado, un Parlamento retenido como rehén,, una parte

del territorio nacional sometido al toque de queda por la autoridad de un

capitán general cuyas intenciones, por lo menos, no aparecían claras. El Rey,

sin embargo, con una admirable rapidez de reflejos, llenó inmediatamente la

«laguna» con una decisión que, de puro lógica, parece sorprendente: constituir

en comisión permanente de Gobierno Civil a la comisión general de secretarios de

Estado y subsecretarios, que se reúnen, ha-bitualmente, una vez por semana para

tratar asuntos que pasarán al Consejo de Ministros.

Por indicación, pues, del Rey, y convocados por el Ministerio del Interior, a

las nueve de. la noche del lunes quedaba constituida en el salón de Juntas del

edificio del citado Ministerio la comisión permanente.

A las nueve y media de la noche se emitía la primera nota a toda la nación. Algo

marchaba bien.

Psicológicamente, el país se sentía gobernado. El propio soberano había sugerido

la conveniencia de que el primer parte saliera enseguida del Ministerio del

Interior.

Presidió la comisión el director general de la Seguridad del Estado, Francisco

Laína, ayudado por el subsecretario del Ministerio.

Luis Sánchez Harguindey. Los demás, secretarios de Estado y subsecretarios,

trabajaron intensamente durante toda la noche y la mañana de ayer en distintos

cometidos.

Ante todo, había que saber qué estaba pasando en el Congreso, tarea nada fácil,

pese a las informaciones que iban llegando intermitentemente, tanto por vía

oficial como por las. emisoras y agencias de prensa.

En virtud de las noticias y de su gravedad, la comisión se formalizaba para

tomar decisiones. Dentro de estos contactos informativos vale la pena resaltar

al menos dos: por una parte, la línea de información constante que se mantenía

con la Junta de Jefes de Estado Mayor, con la que estaba en contacto casi

permante el propio director general de la Seguridad del Estado. Incluso hubo una

ocasión en la que un secretario de Estado —concretamente el de Asuntos

Exteriores, Robles Piquer— acudió a la reunión de los altos mandos "militares.

El segundo contacto importante puede sorprender y hasta seguramente confundir:

el capitán general de la tercera región militar, cuya, capital es Valencia, es

decir, el teniente general Miláns del Bosch, se mantuvo toda la noche y parte de

la mañana de ayer —exactamente hasta las once— en línea con los reunidos en el

Ministerio del Interior. Naturalmente, hay que añadir un tercer contacto: el que

los ligaba con el palacio de la Zarzuela.

Mientras los secretarios de Estado y subsecretarios trataban de hacer gobernable

la noche española, los gobernadores civiles de todas las provincias —salvo los

sometidos a la ley marcial en la región militar de Valencia— recibían órdenes

del Ministerio del Interior. Era muy importante serenar los ánimos y evitar

cualquier tipo de nerviosismo. La primera preocupación, precisamente, tenía que

ver mucho con los nervios: había miedo a que en el hemiciclo se desataran y

pudieran provocarse serios problemas, con peligro incluso de las vidas humanas.

No es extraño, por eso, que el propio ´capitán general de Valencia estuviera a

punto de hacer público un nuevo Dando anulando el anterior —el que proclamaba la

ley marcial— por ver si los hombres que ocupaban el Congreso cedían en su

presión y se entregaban: Por razones-que desconocemos, este segundo bando no

llegó a hacerse público.

Como detalle humano, diremos que por toda cena los reunidos en el Ministerio del

Interior pudieron consumir un poco de fiambre con pan «toast» y una cerveza.

«Menos tenían los miembros del Gobierno y los diputados encerrados en el

Congreso», comentó un subsecretario.

Estas fueron, a grandes rasgos, las actividades y las preocupaciones del que

podíamos llamar el «gobierno provisional» de España durante casi veinte horas.

 

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