Autor: Gracia, Fernando. 
 La peregrinación termina con un rito extraño: Sólo los almonteños tocan a la Virgen. 
 La polaca y su marido estaban ciegos de vino en el Rocío     
 
 Diario 16.    09/06/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

La peregrinación termina con un rito extraño: Sólo los almonteños tocan a la

virgen

La Polaca y su marido estaban ciegos de vino en el Rocío

En la mañana de ayer lunes salió la Virgen del Rocío a la calle para visitar

entre el tumulto humano de un millón de andaluces todas las hermandades de la

marisma. Las juergas, las palmas, la alegría y el cante, es patrimonio de todos

los romeros, entre los que se encuentran el matrimonio Martín Villa: Rocío

Jurado, cosa insólita, fué acercada por los almonteños a la Virgen, y el

matrimonio de Los Polacos montaron su propio show, ella por seguidillas trompa

como una cuba y él, prometiéndole amores a una gitana. Nota de color, la dieron

muchos rocieros con el retrato de Tejero.

Cuando ayer lunes salió por la puerta grande la Virgen del Rocío, las campanas

de toda Andalucía comenzaron a replicar trasmitiéndose como un eco la noticia.

Los mozos almonteños que aguardaban desde el amanecer el momento, haciendo

guardia ante las verjas, afilaron sus uñas y sus cuchillos, se apretaron las

muñe-quillas de dar puñetazos y como es casi costumbre empezaron a insultar al

cura que retenía aún la imagen en plena puerta.

Nadie, salvo rarísimas excepciones, puede tocar ni aproximarse a la Virgen, que

es patrimonio de los mozos de Almonte.

El millón de peregrinos que se encontraba en la marisma, trataron de acercarse a

la imagen como un brutal e inaplicable tumulto humano, si algún desconocedor de

las costumbres se pone a tiro de golpe, los mozos le propinan una descomunal

paliza, y cuentan los viejos, que al pasar de los años han tenido muchos conatos

de linchamientos a devotos que por promesa quisieron rozar las andas de la

Virgen.

Rocío Jurado es desde hace tiempo una de las pocas priviligiadas, los mozos la

cogen en alto mientras ella permanece tumbada y estática, y de esa manera se la

van pasando . de unos a otros hasta aproximarla a la misma Virgen.

Los señoritingos

Dice Roció Jurado que el Roció es mucho más de lo que ha reflejado Alfonso

Grosso en su libro, que la novela «Con flores a María» ha sido una puñalada para

el Rocío.

Después de cinco días de peregrinar hombro con hombro con el Rocío, por los

caminos más duros de toda Andalucía, hemos vivido situaciones controvertidas,

desde un matrimonio anciano, que se construyó una carretilla con viejas camas y

tirada por una mulilla aún más anciana que ellos, no pudo resistir el final y

murió una jornada antes de llegar; hasta los señoritingos que montan al final

del Rocío espléndidas tiendas de campaña con todo tipo de comodidades y se

pasean vestidos de corto y en charré por la marisma con el vaso de whisky en la

mano:

La Polaca, trompa, bailaba seguidillas de maravilla

Martín Villa no le dio el gusto al personal de verlo vestido de campero

Costumbre rociera es la de llevar la estampa de la Virgen del Rocío sobre la

cinta del sombrero de lancha, pero este año no faltaron los andaluces que se

colocaban fotos de Tejero. Rodolfo Martín Villa llegó en la madrugada del

domingo, aunque su mujer se encontraba desde hace dos días en la marisma. «Mi

marido, nos dijo la esposa del ministro, no les dará el gustazo a la prensa de

vestirse de campero andaluz.»

Una de las casetas más visitadas y divertidas fue la de Félix, «el de la

Dorada», a diez metros de. la que

hubiera ocupado Suárez si, como anunció en un principio, hubiese ido.

Los Polacos montaron una juerga muy personal, y mientras La Polaca, trompa como

una cuba, «bailaba por seguidillas de maravilla», su marido se daba la fiesta

con una gitana mientras decía: «Sacarme fotos,

para que todos se enteren quién pone los cuernos.»

Alfonso Grosso contesta a La Jurado

«El protagonista de la fiesta es el pueblo y no los señoritos»

Roció Jurado dice que Alfonso Grosso en su libro «Con flores a María» ha pegado

una puñalada al Rocío, y el novelista no se defiende porque dice que no tiene

por qué hacerlo. «El hecho está en que una determinada clase social quiere

protagonizar la fiesta del Rocío, el típico señorito latifundista, cuando el

verdadero protagonista es el pueblo llano, y lo de los señoritos se tiene que

acabar un día y ha de ser pronto.»

Grosso dijo a DIARIO 16 que estaba pasando por un mal momento. «Me han dicho que

se iban a quemar ejemplares de mi libro ante la ermita y me parece alucinante.

Mi libro es un canto a la Virgen y al pueblo andaluz, lo que pasa es, que "Con

flores a María " es un libro muy feminista y el machismo andaluz no me lo ha

perdonado; lo que hay detrás, indudablemente, es un problema de clases

sociales.»

Usureros

En cuanto a lo que diga la folklórica, a Alfonso Grosso le trae sin cuidado. «No

me voy a ocupar ahora de lo que diga esa señora, que desde luego no ha debido

leer el libro y que indudablemente está vinculada a esa clase social que quiere

seguir siendo protagonista a toda costa.»

Grosso: Hablaron de quemar ejemplares de su libro.

 

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