Andalucía, hacia el autogobierno. 
 Una campaña agresiva, plagada de incientes     
 
 ABC.    23/05/1982.  Página: 34. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

Una campaña agresiva, plagada de incidentes

MADRID. Según las cifras facilitadas por los propios grupos, Unión de Centro Democrático y

Alianza Popular son los partidos que más dinero han invertido en la campaña para las

elecciones al Parlamento andaluz: cada uno de ellos ha destinado una suma que ronda los 600

millones de pesetas. Les sigue el PSOE de Andalucía, que declara haber gastado 300 millones

de pesetas; el PSA y el PCA, con 60 millones, y: Fuerza Nueva, 24 millones de pesetas. La

Confederación de Empresarios Andaluces declara haber empleado unos 110 millones de

pesetas. La campaña electoral, que tuvo como prólogo una precampaña no oficial, pero real,

bastante larga, ha sido una de las más agresivas registradas desde el comienzo de la

transición y se considera un «ensayo general» de las próximas generales. Baste recordar las

denuncias contra la CEA y varios miembros de distintos partidos (algunas de ellas han llegado

a la querella criminal).

La estrategia de la campaña se ha centrado en «estrechos mareajes» entre los contendientes

a la elección del Parlamento. Y ha sido el PSOE sobre el que ha girado gran parte de los ata-

ques, en la idea de sus adversarios de que se perfila como seguro ganador. El Partido

Comunista, que ha lanzado numerosos ataques contra los partidos de derecha, ha insistido en

toda la campaña que exigirá el Gobierno de coalición con el PSOE, mientras este último ha

negado tal posibilidad. El Partido Socialista Andaluz ha acusado al PSOb de centralista,

mientras este último ha respondido diciendo que el primero es un montaje de UCD. «El candi-

dato de los centristas —han señalado los socialistas— se llama Luis, pero no Merino, sino

Uruñuela.»

Por la derecha, UCD y AP cuestionan al PSOE el modelo de sociedad, destacando los pactos

municipales y el Gobierno asturiano en coalición con los comunistas. Los socialistas han

atacado duramente el Gobierno de UCD, mientras que a AP la ha marginado. Finalmente, UCD

y AP también se han dirigido ataques mutuos. Los primeros quieren marcar distancias con los

aliancistas, destacando su posición de centro, y no de derecha, y AP ha acusado a UCD de no

cumplir sus programas, con desviaciones hacia la izquierda.

PROGRAMAS.—

Urgentes medidas contra el paro han constituido el denominador común de los programas de

los partidos, que inciden especialmente en la necesidad de incentivar el desarrollo económico

de la región. En síntesis, los conceptos manejados son los siguientes:

*PSOE de Andalucía: Afirma que tiene, ante todo, una credibilidad que, ganada en más de tres

años en la institución autonómica, se proyecta sobre su programa de Gobierno, titulado «Ciento

cincuenta y una razones para levantar Andalucía». Para el PSOE, los objetivos esenciales de la

reforma agraria que necesita la región son la adecuación de las rentas del medio rural al medio

urbano, y la creación de la infraestructura básica para la actividad económica. El programa de

desarrollo de los socialistas se enmarca en un amplio acuerdo con todas las fuerzas

económicas y sociales de la región, y la coordinación con la Administración Central, las

Diputaciones y los Ayuntamientos.

* UCD-Andalucía: Se presenta como el único partido capaz de dirigir u ordenar el cambio frente

a los nacionalismos de clase y veleidades tercermundistas. Su modelo de sociedad es el que

existe en los países europeos más avanzados, por lo que el Parlamento andaluz debe

responder al principio de máximo equilibrio entre las provincias. Los centristas propugnan, entre

otros puntos, una fuerte ayuda económica del Estado a través del Fondo de Compensación

Interterritorial y defiende una política global para el medio rural, con la participación del

agricultor en la industrialización y comercialización de los productos agrarios, el apoyo a las

explotaciones familiares y el incremento de los regadíos.

*Partido Comunista de Andalucía: El PCA afirma que quiere un Estado de las autonomías

frente al Estado de los monopolios, en el que se respete la Constitución y el Estatuto andaluz

—se oponen a la LOAPA— y se propicien la seguridad ciudadana, la neutralidad internacional y

las normas de control alimentario. Los comunistas plantean la necesidad de aplicar con urgen-

cia programas de actuación económica y de inversión pública.

*Partido Socialista de Andalucía: El PSA propugna el poder andaluz o, lo que es lo mismo, que

la autonomía quede en manos de partidos y organizaciones controladas desde Andalucía y

constituida por andaluces. Estima el PSA que en el contexto de dependencia económica que

vive España y Andalucía, los partidos de estructura centralista, que tienen en Madrid sus

centros de decisión, no harán sino reproducir el sistema actual, «dadas las presiones —dicen—

a las que estos partidos están sometidos desde otros territorios del Estado».

*Alianza Popular: Uno de los objetivos fundamentales de la política autonómica de AP en

Andalucía es evitar el incremento del desempleo y reducir la cifra de parados. Por ello, los

aliancistas consideran que la reforma de la agricultura no es suficiente y proponen la

confección de un plan de desarrollo industrial, la reconversión de la flota pesquera andaluza y

la ordenación sanitaria regional.

*Fuerza Nueva: Este grupo pretende conseguir «el bien posible» para Andalucía mediante la

defensa de la unidad, no negociable, de España, y la solidaridad entre sus regiones, mediante

el relanzamiento de la inversión privada y una economía libre de mercado con las correcciones

necesarias por parte del Estado.

Otros partidos que también presentan candidaturas al Parlamento andaluz son el Movimiento

Comunista de Andalucía y Unificación Comunista de España, de escasa fuerza y programas

radicales. Hay que recordar la retirada, antes de la campaña, del partido de Manuel Clavero,

Unidad Andaluza, que no encontró —según ese grupo— los medios financieros necesarios

para presentarse a los comicios.

 

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