Autor: Sáez, Raúl R. . 
 Ocho provincias en busca de futuro. 
 El paro, un problema crónico para Andalucía     
 
 ABC.    25/04/1982.  Página: 34-36. Páginas: 3. Párrafos: 22. 

Ocho provincias en busca de futuro (y II)

DOMINGO 25-4-82

El paro, un problema crónico para Andalucía

Dos de coda diez parados son andaluces

Analizábamos el domingo pasado el potencial de la economía andaluza, su génesis y posterior

deterioro, que ha sumido a esa región en un estado de crisis permanente. La repercusión en el

terreno social se ha reflejado en el paro que soportan las ocho provincias andaluzas, la emigra-

ción y el analfabetismo, y agudas deficiencias en sectores como la sanidad y la vivienda, que

serán la verdadera piedra de toque de los parlamentarios regionales, ya muy próximas. El

análisis de esas variables es el objetivo de este segundo capítulo.

De cada diez parados en España, dos son andaluces. Las tasas de paro de esta región,

cualquiera que sea el ámbito que se considere, son notablemente superiores al promedio

nacional. Y este es el problema más grave al que se enfrentan las autoridades andaluzas.

La menor participación de la población andaluza en la actividad económica, los menores ni-

veles de ocupación y, consecuentemente, las mayores tasas de desempleo, son los tres facto-

res definitorios del mercado del trabajo en Andalucía.

El 19 por 100 de la población activa de la región se encuentra «de brazos cruzados». Es decir,

360.000 personas. En los últimos siete años esta tendencia ha sido más acusada, y en especial

desde 1978. Si en 1975 Almería, Huelva y Jaén daban las cotas más bajas de paro, en 1981 se

han mantenido esas tasas, presentando los niveles de paro más significativos la provincia de

Cádiz, con un desempleo del 23,3 por 100, seguida por Granada (22,7 por 100) y Sevilla (22,6

por 100), aunque el crecimiento del índice de desempleo se ha frenado a consecuencia de la

enorme caída que ha sufrido la población activa de la región.

En el análisis por sexos del mercado de trabajo se pone de manifiesto que la población activa

femenina se reduce en Andalucía con mayor intensidad que la masculina, hecho que contrasta

con lo que sucede a .nivel nacional. La situación de la mujer trabajadora en Andalucía aún es

más patente al comprobar que, incluso partiendo de tasas de actividad notablemente inferiores

a las de los varones y a la media nacional, la población activa femenina ha caído a un mayor

ritmo que la del sexo opuesto. Este problema se acentúa aún más en Andalucía occidental.

En cuanto a edades, la fuerza de trabajo en Andalucía es relativamente más joven que en el

total nacional. Y esta característica se extiende tanto al análisis de la población activa como al

desempleo. Debe señalarse, sin embargo, que la población activa andaluza presenta un

envejecimiento más acusado que la española. Por otra parte, el grueso del desempleo en

Andalucía está compuesto por estratos jóvenes de población, y muy especialmente por

menores de veinte años.

Lo preocupante ahora en Andalucía no son sólo los altos niveles de paro en construcción y

servicios (especialmente hostelería), sino la nula capacidad de absorción de los otros sectores

productivos, debido a la escasa importancia, como hemos visto, de la industria y a las

características peculiares de la agricultura. Por ocupaciones, «comerciantes y vendedores»,

«trabajadores de los servicios» y «agricultores, ganaderos y pescadores» son las de mayor

importancia relativa en Andalucía.

Recientes estudios han hecho hincapié, dentro de este tema, en la necesidad de una política

de ámbito regional para las provincias andaluzas, que tienda a! diversificar la producción, a

desarrollar servicios sociales y a movilizar los agentes regionales relevantes para el mercado

del trabajo. Concretamente, se han propuesto medidas tales como acciones sobre la agricultura

(precios y regadíos) sobre la industria (potenciación de la agroalimentaria y de las empresas de

tamaño medio).

EMIGRACIÓN: ¿UNA VÁLVULA DE ESCAPE?

La evolución económica de Andalucía ha propiciado, aunque no exclusivamente, un fenómeno

típico de la región: la emigración. En el pasado siglo la potencialidad demográfica y económica

de estas ocho provincias atrajo a una inmensa mayoría de habitantes de las regiones norteñas.

La industrialización posterior de ese Norte atrajo a su vez a ingentes cantidades de andaluces,

que no veían otra salida al subdesarrollo.

De acuerdo con los últimos censos electorales, 7,3 millones de habitantes de España han na-

cido en Andalucía, la región más prolífica del país. Sin embargo, de este volumen sólo residían

en sus provincias natales seis millones, ya que el resto habían optado por desplazarse a otras

regiones que les ofrecían mayores atractivos socioeconómicos. Tanto en cifras absolutas como

relativas es evidente la superioridad de salidas procedentes de provincias occidentales de la

región. Y sus preferencias se inclinan por Cataluña y Madrid. A la primera se han dirigido más

de la mitad de los andaluces que emigran, y a Madrid prácticamente una de cada cinco person-

as que han abandonado Andalucía. En la región catalana, el 15,5 por 100 de la población es de

origen andaluz, porcentaje que en Madrid supone el 8,6 por 100. Figuran a renglón seguido

Valencia y País Vasco, donde se alojan 104 y 34 de cada mil andaluces emigrados, respectiva-

mente.

Residencia de los naturales de Andalucía

PROCEDENCIA

Destino Andalucía Andalucía

oriental occidental TOTAL

Cataluña.......................... 593.915 253.842 847.757

Madrid.............................. 217.566 107.729 325.295

País Valenciano.............. 130.811 40.145 170.956

Provincias limítrofes........ 40.151 15.880 56.031

País Vasco...................... 30.399 24.780 55.179

Baleares.......................... 27.909 15.241 43.150

Asturias............................ 12.677 6.437 19.114

Zaragoza......................... 11.097 5.525 16.622

Navarra.......................... 9.764 3.629 13.393

Resto del país................. 44.767 54.253 99.020

Emigrantes...................... 1.119.056 527.461 1,646.517

Andal. oriental................. 2.367.695 41.867 2.409.562

Andal. occidental............. 112.294 3.159.682 3.271.976

TOTAL..................... 3.599.04 3.729.010 7.328.055

La crisis desatada no sólo en nuestro país, sino en Europa, ha provocado una espiral mucho

mas grave que la emigratoria, desencantados de los cantos de sirena de las zonas

industrializadas, además de ser los primeros que se quedan en la calle por su escasa

calificación laboral al cerrárseles la empresa, el emigrado vuelve sus ojos hacia su lugar de

origen, malvende su estrecha vivienda en ciudad-dormitorio y sueña con regresar. Sólo que el

espectáculo que le ofrece su región de origen, en este caso Andalucía, no es más atractivo que

la zona en la que hasta ahora ha sobrevivido.

ANALFABETISMO Y DEFICIENCIAS SANITARIAS

Otro dato de la situación que vive Andalucía es qué el 12,7 por 100 de sus habitantes no tendrá

nunca acceso al contenido de este informe por una simple razón: no saben leer. En 1960 el

24,5 por 100 de la población andaluza mayor de diez años era analfabeta; es decir, uno de

cada cuatro andaluces no sabía leer ni escribir. Si atendemos al sexo, la mitad de las mujeres

era analfabeta en ese año. Aunque el nivel de enseñanza ha mejorado en los últimos años,

todavía existen en la región trece veces más analfabetos que en cualquiera de los países de la

Comunidad Económica Europea. En 1975 quedaban más de 550.000 analfabetos mayores de

catorce años.

Por zonas, los índices inferiores a la media regional se registran en las provincias de Almería

(12,4 por 100), Cádiz (11 por 100) y Sevilla (12 por 100)), y con tasas mayores las de Córdoba

(14 por 100)), Granada (13,2), Huelva, (13,1) y Jaén, con el 16 por 100. Por sexos la diferencia

del nivel de analfabetismo es ahora mayor que en el pasado. Si antes había dos mujeres

analfabetas por cada hombre que no tuviera ninguna clase de estudio, ahora hay provincias en

las que esa proporción se ha triplicado, como en Córdoba, Jaén y Sevilla.

No queríamos concluir este repaso a vuelapluma sin recoger algún indicador más, definitorio de

la situación en Andalucía. En primer lugar, la estructura sanitaria es deficiente. Aun ahora, la

mortalidad infantil en varones supera en cerca de un 6 por 100 la media nacional. El número de

camas por mil habitantes es en España de 6,02. Andalucía occidental tiene 4,44 y la oriental,

4,69. Sólo la provincia de Málaga supera escasamente la media nacional, y Granada posee la

cota más baja de España, con 3,70 camas por 1.000 habitantes. Para hacerse una idea de lo

que suponen estos datos diremos que el índice más conveniente señalado por la

Administración para nuestro país es de ocho camas por cada: mil habitantes, cifra aún muy

lejana de la recomendada por la Organización Mundial de la Salud. En cuanto a vivienda y su

dotación el panorama es también poco halagüeño. Aparte el déficit de un cuarto de millón de

viviendas que sufre Andalucía, la vida cotidiana en muchos hogares se acerca a baremos de

países en pleno desarrollo. De cada cuatro hogares andaluces uno no dispone de servicios de

aseo o higiene, y también la cuarta parte carece de agua corriente. El 25 por 100 de las familias

andaluzas no posee frigorífico, el 97 por 100 no tiene aspirador y el 22,47 por 100, televisor. El

80 por 100 carece de algo ya tan usual como la lavadora automática. A ello hay que añadir que

un 20 por 100 de las viviendas rurales no posee electricidad.

BALANCE DE SITUACIÓN

En resumen, los dirigentes no sólo de Andalucía, sino del Estado español, se encuentran con

un sombrío panorama, que se puede sintetizar en los siguientes extremos:

* Desequilibrio sectorial, propiciado por un elevado peso específico de la agricultura (un tercio

del PIB andaluz), la corta participación industrial y la hipertrofia del comercio y los servicios. La

dependencia del resto del país para cubrir sus necesidades provoca un considerable déficit de

la balanza comercial regional,

* Desequilibrio demográfico, por el desajuste entre población y recursos, cuyas más claras

consecuencias son el desempleo, el hambre y la emigración, y los consiguientes brotes de

tensión social.

• Infrautllizacion de los recursos, que provoca asimismo tasas de productividad inferiores a la

media nacional.

• Deficiente transformación y comercialización, ya que gran parte de, las materias primas

andaluzas se transforma y comercializa fuera de la región y con capital foráneo.—Raúl R.

SAEZ.

— «La distribución provincial del crédito en España», de Luis Rogríguez Saiz y otros. Beca

Rumasa de lnvestigación-1980.

— «La participación de la economía andaluza en España». Varios autores. Información

Comercial Española (Ministerio de Comercio). Número 530, 1977.

— «Renta Nacional de España y su distribución». Servicio de Estudios del Banco de Bilbao.

1977.

— «Crisis económica y empleo en Andalucía», de Antonio Titos Montero y José Javier

Rodríguez Alcaide. Colección Estudios de ia Secretaría General Técnica del Ministerio de

Agricultura. 1979.

— «Estructura y composición del desempleo: especial referencia al caso andaluz», de los

profesores Marchante, Mojón y Pa-juelo, de la Facultad de CC. Empresariales de Málaga, e

Ignacio Santillana, de la Universidad Autónoma de Madrid. Estudio promovido por la Caja de

Ahorros y Monte de Piedad de Granada. 1980.

— «Día de Andalucía. Amanecer de esperanza». Suplemento es-pecial;de A B C de Sevilla, 26

de febrero de 1982.

Aclaración

El pasado domingo se deslizó un error en ei primer capítulo del informe socioeconómico sobre

Andalucía. En las primeras líneas del texto, donde se dice: «en el año 1980 el producto regional

bruto de Andalucía representaba el 24,75 por 100», debe decir «en el año 1800...»

• La emigración ha dejado de ser la válvula de escape del reducido mercado de trabajo

® En Andalucía hay todavía trece veces más analfabetos que en cualquier país de la CE

 

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