Especial Diputaciones de Andalucía. Jaen. Leocadio Marín, presidente de la Diputación de Jaen. 
 «Las Diputaciones tienen que ser en Andalucía el gran instrumento gestor de la comunidad autónoma»     
 
 Diario 16.    25/05/1982.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 18. 

Diario 16/25-mayo-82

ESPECIAL DIPUTACIONES DE ANDALUCÍA

Leocadio Marín, presidente de la Diputación de Jaén__________________________

«Las Diputaciones tienen que ser en Andalucía el gran instrumento gestor de la comunidad autónoma»

«El paro es el gran problema. No se puede edificar una sociedad democrática sobre el polvorín de dos

millones de parados.» «Jamás he negado nada a un alcalde porque no fuera de mi partido, porque todos

tienen los mismos derechos.» Cuando llegamos nos encontramos con tres grandes temas, ya resueltos: La

Caja Provincial de Ahorros, el cambio para la Ciudad Sanitaria y la integración en la Universidad del

Colegio Universitario Santo Reino.» «Uno de los grandes problemas a superar por los jiennenses es su

propio complejo de necesitar ayuda.»

LAS Diputaciones tienen que ser forzosamente en Andalucía el gran instrumento gestor de la comunidad

autónoma. Están siendo efectivas y pueden serlo más en el futuro si se confía en aquéllas y se le dan

recursos económicos, porque no podemos estar dependiendo del impuesto sobre el Tráfico de Empresas,

sino que es necesaria la participación en los impuestos no cedibles a las comunidades autónomas que

garantizarían que según sea el crecimiento de los Presupuestos Generales del Estado así sea el de las

Diputaciones», nos dice de entrada el presidente de la Diputación Provincial de Jaén, el socialista

Leocadio Marín Rodríguez, un hombre joven, profesor de EGB y licenciado en Filosofía y Letras y

miembro del Consejo Permanente de la Junta de Andalucía en este período. Baezano de nacimiento es un

hombre al que nadie le puede negar que se ha entregado por completo a la provincia desde su condición

de presidente de la Corporación Provincial.

Creo — nos dice Leocadio Marín— que la labor que hasta ahora hemos realizado ha sido positiva. Y

existen muchas motivaciones para decir esto. Primero porque los últimos tiempos de las Diputaciones

anteriores fueron de total pasividad, al encontrarse a la espera de saber lo que iba a pasar. Por tanto, la

llegada de gente nueva, con ganas, proyectos e ilusiones, se tenía que dejar notar. No obstante, yo no soy

hombre que me sienta satisfecho, porque creo que la persona que se siente satisfecha es por lo menos una

persona acabada. Podemos seguir haciendo muchas cosas. El punto en que partimos cuando llegamos era

muy bajo. La Diputación era un organismo que prácticamente se limitaba a unas actuaciones heredadas,

sin tener más campo. Nosotros estamos intentando que sea cierto lo que dice la Constitución de que el

órgano de gobierno y administración de la provincia son las Diputaciones.

-¿Preocupa el paro al presidente de la Diputación? ¿Qué hace el organismo provincial para intentar

frenarlo?

— Realmente el problema del paro es «el problema». Estoy convencido de que no sólo a nivel

provincial, sino regional e incluso nacional, el gran problema es el paro, porque no se puede edificar una

sociedad democrática sobre el polvorín de dos millones de parados. Situaciones como esta pueden dete-

riorar la convivencia pacífica y democrática. Eso está cada vez más claro, y que el problema del paro no

es el problema de los parados, es de toda la sociedad, del que tiene trabajo y del que no lo tiene. ¿Y qué

estamos haciendo nosotros desde la Diputación? Aparte de tener plena conciencia, lo cual ya puede

suponer un paso, porque, aunque se hable mucho no todo el mundo tiene plena conciencia de eso, tene-

mos siempre muy claro que uno de los objetivos para restar el paro es hacer unos grandes planes de

obras y servicios. Si en mil novecientos ochenta destinamos mil cien millones, el pasado año

llegaron a mil setecientos y este año los hemos superado. Hay que tener en cuenta que estos planes de

obras y servicios, además de solucionar el problema de infraestructura y dotación de servicios de

muchos pueblos, proporcionan empleo. Por otra parte, los planes de obras y servicios estaban en

un nivel bajo y nosotros los hemos aumentado considerablemente, como ha crecido la cooperación de

los municipios, no sólo en las obras, sino en varios campos. La Diputación es la casa de los

Ayuntamientos y aquí vienen todos para que cooperemos con ellos en multitud de campos: el

deportivo, el cultural e incluso ya están en marcha las Oficinas Técnicas Comarcales.

—¿Y de cara al futuro?

— Esos campos en los que se actúa habrá que seguir potenciándolos y habrá que volcarse en aspectos

que para nosotros son muy importantes, y que son los culturales y sociales, problemas de tercera edad, de

la juventud abandonada o de los minusválidos. Creo que es un gran campo, en el que ya estamos

actuando, pero en el que vamos a profundizar bastante y creo que será donde más se note el trabajo

futuro.

Saber elegir objetivos

— ¿Tiene la Diputación problemas presupuestarios o, mejor dicho, necesidades económicas para

afrontar proyectos?

— Cada vez tengo más claro que administrar no consiste solo en gastar, sino en elegir objetivos.

Proyectos tenemos más que dinero, y pienso que una buena gestión pasa por una dedicación a los

mejores objetivos del dinero que se tiene. Por tanto, el problema no es sólo de dinero, sino de

aplicación correcta de los recursos de que se disponen a los objetivos prioritarios.

— ¿Qué valoración hace de la presencia del grupo centrista (son quince diputados del PSOE y doce de

UCD en este organismo) en la Diputación?

— Como demócrata tengo que agradecer que exista una oposición y no me molesta que se haga

oposición. Incluso me parece que aquí se ha venido haciendo una oposición razonable y razonada hasta

muy recientemente, en que cundió el nerviosismo ante la proximidad de las elecciones. Pero yo voy a

intentar que por encima de fuegos electorales la Diputación siga funcionando, porque no se pueden uti-

lizar las instituciones para una campaña. Hecha esta anotación, yo he notado que en estos tres años

ha habido una actitud de diálogo entre la oposición y nosotros. Por nuestra parte, hemos tenido respeto

por la minoría, le hemos consultado todos los temas, no hemos decidido al ciento por ciento nosotros,

sino que le hemos dado participación. Por supuesto, que la línea socialista siempre ha salido adelante,

pero hemos jugado con las cartas boca arriba.

-Usted habla de la ayuda a los municipios sin mirarlos políticamente...

— Yo soy un hombre de partido, pero jamás seré un hombre partidista, y respondo a una ideología y a

unos planteamientos políticos. No es ese mérito de Leocadio Marín, sino que mi partido ha creído que

no se pueden utilizar las instituciones de una manera partidista. Yo no he jugado nunca a discriminar

Ayuntamientos, sino a ser racionales, de tal forma que si un municipio tenía unas necesidades

objetivas, se le ha dado lo que necesitaba, y yo no he mirado si el alcalde era de UCD o era del PSOE.

Jamás he negado nada a un alcalde porque no fuera de mi partido, porque todos tienen los mismos

derechos.

«Hemos vencido la tentación de encerrarnos en nosotros mismos»

— ¿Qué cosas importantes se han hecho en estos tres años?

— Hay muchas cosas en marcha que el tiempo, la lentitud burocrática, impedirán ultimar. Sin

embargo, cuando llegamos, nos encontramos con tres grandes temas, ya resueltos. Uno de ellos, la

creación de la Caja Provincial de Ahorros, que si bien es cierto que no es una iniciativa nuestra, sí era un

problema de la provincia que no se había solucionado y que es una realidad. Estoy convencido de que no

se había solucionado no por incapacidad, sino por los propios condicionantes del anterior sistema, donde

la oligarquía local chocaba con la creación de la Caja. En cuanto a otro tema, el órgano de gestión de la

Ciudad Sanitaria, puedo decir que la actuación de la Diputación ha supuesto un revulsivo creando

alrededor de ciento cincuenta puestos de trabajo y una fundación pública para su gestión. Ahí

está también en marcha la reforma psiquiátrica. Y el tercer tema era el objetivo de conseguir la inte-

gración en la Universidad de Granada del Colegio Universitario Santo Reino, que recientemente ha sido

una realidad, constituyendo una gran noticia para toda la provincia. Dar respuesta a estas tres cuestiones

ha sido muy importante en este periodo.

Pero abundando un poco en el balance de la gestión le diría que hemos vencido la tentación de

encerrarnos en nosotros mismos y nos hemos abierto a la colaboración con entes públicos o privados para,

poniendo en común las ideas, los recursos y los esfuerzos, obtener un mejor resultado. Fruto de esa

concepción abierta han sido, de una parte, los frecuentes convenios con la Administración Central, sus or-

ganismos autónomos y la Junta de Andalucía y de otra, la creación de patronatos donde al soporte institu-

cional de la Diputación se agrega la aportación de organismos públicos y privados, imprescindibles para

una gestión participativa e integradora, superadora de viejos conceptos del poder.

— ¿Cree en el futuro de la provincia?

— Yo soy un hombre de Jaén que quiero profundamente a mi tierra y, aunque soy optimista, pienso que

se tienen que superar muchos problemas. Y uno de estos grandes problemas a superar por los jiennenses

es su propio complejo de necesitar ayuda. Nadie regala nada y los jiennenses deben de ir

concienciándose de que hay que trabajar y que todos tenemos que aportar, a cada uno en nuestro

puesto, lo que podamos dar. Si eso lo hacemos así, Jaén tiene condiciones por sí misma para salir del

subdesarrollo. Pero, repito, tiene que ser contando con la voluntad de los jiennenses. Si se espera que

la solución venga de fuera no conseguiremos nada, porque así llevamos ya siglos.

 

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