Autor: Granell Trías, Francesc. 
   La economía catalana y el Gobierno autonómico     
 
 El País.    13/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

EL PAÍS, martes 13 de diciembre de 1977

La economía catalana y el Gobierno autonómico

FRANGESC GRANELL,

Desde la tarde del 5 de diciembre Catalunya vuelve a tener Gobierno autonómico. Tarradellas ha tratado

de mantener en él todo el equilibrio que permitían los resultados electorales del pasado 15 de junio y con

ello se ha logrado un Gobierno que puede llamarse de concentración.

El nuevo Gobierno ha sido acogido con entusiasmo por quienes ven en él la nueva institucionalización de

Catalunya, pero con cierta reticencia por parte de amplios sectores empresariales catalanes.

Tal reticencia se basa en el desencanto que los más conservadores han sufrido al comprobar que

Tarradellas no corregía hacia la derecha los resultados electorales.

Lo que ahora está por ver es si esta reticencia inicial podrá ser vencida ó si, por ei contrario, dará paso a

una situación de falta de colaboración entre la burguesía y el Gobierno autonómico que hundiría —la

historia lo demuestra— la experiencia autonómica.

El tema no es para tomarlo a broma—ni a nivel catalán ni a nivel de Estado español—, pues en un sistema

capitalista como el que tenemos, si quienes deben invertir no lo hacen, se crea una situación difícil desde

el punto de vista de la conflictividad social y de las relaciones laborales por la vía de la falta de nuevos

puestos de trabajo.

Tal falta de puestos de trabajo afectaría directamente a Catalunya y a las industrias de otras zonas

peninsulares vinculadas a la marcha próspera de sus proveedores o clientes catalanes e, indirectamente, a

toda España, puesto que —muy a pesar de lo que digan quienes quieren ver fracasar el experimento

catalán de autogobierno— la caída de las inversiones en Catalunya no supondrá el enriquecimiento de

otras áreas del territorio hispánico, sino amplias tensiones en todo él.

La economía española funciona como un todo más o menos vertebrado y —como el ejemplo de la

política regional acometida a través de los planes de desarrollo pone bien a las claras de manifiesto—

nunca se ha conseguido hacer crecer a unas zonas a costa del estancamiento de las demás, sino que las

regiones pobres se han podido beneficiar de mejores tasas de desarrollo cuando la totalidad del cuerpo

económico avanzaba a paso rápido.

Por este motivo cobra singular interés lo que llegue a ser el contenido de las atribuciones económicas que

el nuevo Gobierno catalán reciba y la maña que se dé éste en conseguir que los sectores empresariales

más timoratos no desconfíen de su futura gestión,

Hoy por hoy es difícil —desde luego— pensar que las empresas inviertan ante la precaria situación

coyuntural y ante los amplios márgenes de capacidad desempleada existentes, pero resulta evidente que si

no hay confianza nadie va a poder beneficiarse de los tirones reactivadores que en los próximos meses

podrían recibirse a través de los Pirineos cuando la revitalización de las coyunturas de los países europeos

vaya acabando de encauzarse.

 

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