Autor: Izquierdo Ferigüela, Antonio. 
 Arrollador triunfo marxista en Andalucía. Grotesco descenso de la UCD. AP recogió parte del voto del miedo. 
 Estábamos en lo cierto     
 
 El Alcázar.    24/05/1982.  Página: 1. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

ARROLLADOR TRIUNFO MARXISTA EN ANDALUCIA

Grotesco descenso de UCD

AP recogió parte del voto del miedo

Estábamos en lo cierto

SI existe algún lugar donde no haya constituido sorpresa el arrollador triunfo marxista en Andalucía, ese

lugar es esta Casa. Nunca quisimos ejercer de profetas, pero tampoco de avestruces. En las hemerotecas

están los pronósticos y afirmaciones de EL ALCÁZAR desde los alegres días del Referéndum para la

Reforma Política hasta los de ayer mismo. En Andalucía se ha producido un triunfo marxista que

desembocará, según las conveniencias del movimiento internacional, en un Gobierno de Frente Popular

—a imagen de corporaciones locales o autonómicas— o un Gobierno Socialista, sin más. Lo dijo Carrillo

recientemente: «Nada hay más parecido a un obrero socialista que un obrero comunista,» Y esa verdad no

admite ningún género de matiz. La caída de UCD no ha sido trágica. Ha sido grotesca. La efímera imagen

de la ministra de Cultura conformándose con un segando puesto ofrecía matices de sainete, ¡del glorioso

saínete andaluz!, como contrapunto a unas horas tensas y expectantes. Nadie olvide que estas elecciones

tienen un significado suprapolítico: Andalucía surge como nacionalidad bajo un signo marxista, como

Asturias. Cataluña y Vascongas, bajo un signo secesionista. El crecimiento de Alianza Popular no

significa —dicho sea honradamente— más que una cosa: que el partido de Fraga Iribarne ha recogido los

restos del naufragio de UCD; esto es: los restos de la almoneda en que se malgastaron, sin utilidad

práctica de valor nacional, los «votos del miedo». Resulta especialmente significativa la coincidencia del

último comunicado de ETAcon lacelebración de las elecciones de Andalucía: ETA declara formalmente

la Guerra al Estado y se permite dar instrucciones a la población civil para declinar su responsabilidad en

las consecuencias que puedan derivarse de sus acciones contra centros militares, casas-cuartel de la

Guardia Civil o Policía Nacional. Este comunicado podía leerse en ABC (domingo, 23), mientras el

mismo diario presagiaba que el voto de los indecisos sería la clave para el resultado de los comicios

andaluces... ¡La abundante abstención no suma escaños, sin embargo! Fuimos los primeros en

pronosticar, con anticipación de años, lo que se avecinaba. Se nos llamó entonces catastrof istas o locos.

Luego vino todo lo demás. El estallido multinacional de una vieja y gloriosa nación de Europa,

fragmentada en toda suerte de entidades; el sobresalto del 23 de febrero y un Consejo de Guerra que

quiérase o no ha sentado en el banquillo a representantes muy cualificados del Ejército de la Victoria.

Con José Antonio podríamos recordar hoy frente a tanto cerco dialéctico sufrido: ya nos darán la razón

cuando unos y otros nos encontremos en el otro mundo adonde entraremos al resplandor de los incendios.

Antonio IZQUIERDO

 

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