Autor: Granell Trías, Francesc. 
   La exportación catalana y el proteccionismo de la CEE     
 
 El País.    04/01/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

La exportación catalana y el proteccionismo de la CEE

FRANCESC GRANELL Él mandato aprobado por el Consejo de Ministros de las Comunidades Europeas

para recomenzar las negociaciones con España y las medidas proteccionistas anunciadas por la

Comunidad en relaciona las exportaciones españolas de los sectores textil, metalúrgico y siderúrgico han

caído muy mal entre Jos medios exportadores catalanes.

Tanto es así que la Cámara de Comercio de Barcelona daba a conocer el pasado día 23 una declaración

pública constatante que «el mandato aprobado por la Comunidad resulta totalmente insatisfactorio y

lesivo para las empresas españolas» y ponía de manifiesto su «oposición y alarma a las políticas

proteccionistas que los países de la Comunidad están adoptando en contra de, algunos sectores

exportadores españoles».

Los términos en que el proteccionismo comunitario se está planteando en estos momentos resultan bien

conocidos: intento de modificar el acuerdo hispano-comunitario hoy en vigor, introduciendo sistemas de

contingentación y listas de vigilancia para sectores dinámicos de la exportación española y

establecimiento de medidas restrictivas directas unilaterales a algunos sectores exportadores, bien al

margen del espíritu del acuerdo preferencial de 1970. Los sectores más afectados por todo este

movimiento son los bienes de consumo (textiles, calzado y artículos de piel, juguetes, etcétera) y el

siderúrgico.

El hecho resulta grave para la exportación catalana. El 26,30 % del total de la exportación española no

alimentaría a la Comunidad se realiza desde Cataluña, y se da la circunstancia, apuntada en la Memoria

Económica de Cataluña, en base a los datos del Cataluña Exporta, que entre 1973 y 1976 las

exportaciones de manufacturas de consumo catalanas a la Comunidad ha pasado de representar

escasamente una cuarta parte de las exportaciones a la CEE a más de un tercio, lo cual, según apreciación

de la Cámara de Barcelona «es un aspecto muy positivo de las relaciones comerciales entre Cataluña y la

CEE».

Cataluña ha tenido siempre una sensibilidad muy especial en relación con los problemas hispano-

comunitarios, que se ha manifestado desde el hecho de que es en Barcelona donde radican el Comité

Español de la Liga Europea de Cooperación Económica y el Instituto de Estudios Europeos hasta la

reciente constitución en la Ciudad Condal del grupo España de antiguos síagiaires de las Comunidades

Europeas, pasando por la firma del «manifiesto de los trece», que constituyó, en su momento —julio de

1972—tanto testimonio político antifranquista como acto de fe económica en la incorporación de España

a la CEE.

En base a esta sensibilidad, muchas empresas catalanas han empezado a ver el mercado comunitario

como una simple prolongación geográfica del mercado nacional y muchas las empresas que han adquirido

conciencia de que Perpignán o Marsella están más cerca de Barcelona que Vigo o Cádiz.

A partir de ahí se explica el notable crecimiento de las exportaciones catalanas a la Comunidad —muy

especialmente a Francia— y lo embarazosa que resultaría la consolidación de las actitudes proteccionistas

comunitarias para las empresas que se lanzaron por los caminos europeos en la última fase de la dictadura

de Franco en que, por supuesto, el camino de Europa se presentaba con más espinas que flores.

Decepcionaría mucho a los europeístas de viejo cuño que el Gobierno español no se opusiera con todos

los medios a su alcance a las pretensiones proteccionistas de determinadas industrias comuni tarias en

declive en momentos como los actuales, en que se ha oído más de una promesa política comunitaria en

favor de España.

 

< Volver