Autor: Mezquida, Luis María. 
 Iglesia. 
 Toda Cataluña conmovida ante el retorno de los restos de Vidal y Berraquer  :   
 El arzobispo de Tarragona pidió que el cardenal de la paz fuera para todos un signo de superación de los viejos rencores. 
 ABC.    16/05/1978.  Página: 30. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

ABC. MARTES. 16 DE MAYO DE 1978.

IGLESIA

TODA CATALUÑA CONMOVIDA ANTE EL RETORNO DE LOS RESTOS DE VIDAL Y

BARRAQUER

El arzobispo de Tarragona pidió que «el cardenal de la paz» fuera para todos un signo de superación de

los viejos rencores

Tarragona, 15, (De nuestro corresponsal, por teléfono.} Procedente de la cartuja suiza de la Valsainte,

donde desde septiembre de 1943, lecha del fallecimiento del cardenal Vidal y Barraquer, estaban

depositados sus restos, al mediodía de ayer llegó a Cambrils, villa natal del prelado tarraconense, el

féretro acompañado del arzobispo de Tarragona, monseñor Pont i Gol, familiares del ilustre purpurado y

representación de la Iglesia tarraconense.

En la plaza de España tuvo lugar la recepción por el pueblo fiel que llenaba la plaza, encabezado por el

Ayuntamiento y demás autoridades, y los restos fueron procesionalmente trasladados hacia la iglesia

parroquial, discurriendo frente a la casa natal, donde se recitó una plegarla, para proseguir después hacia

el templo, donde se concelebró solemne misa, en la que corrió la parte de música a cargo de la capilla

polifónica Virgen del Camino. Finalizado el santo sacrificio, en la misma plaza de la iglesia, se procedió

al acto de bendición e inauguración del monumento que la villa ha erigido por suscripción popular a la

memoria del doctor Vidal, y el templo permaneció abierto, a fin de que pudiera desfilar ante el féretro el

numeroso público que siguió desde la plaza el curso de la ceremonia. A las cuatro de la tarde, los restos

fueron depositados en el furgón, que emprendió el viaje hacia Tarragona, en cuya catedral deberían

recibir cristiana sepultura, de conformidad con la voluntad del finado, según se desprende de una de las

cláusulas testamentarias signadas en la Ciudad del Vaticano en febrero de 1939.

Mucho antes de la hora prevista., el evocador Llano de la Seo y calles adyacentes se hallaban

completamente llenos de público, arribado de diferentes ciudades y pueblos de la archidiócesis

tarraconense y de todo el ámbito de Cataluña. En la puerta principal esperaban la llegada del féretro los

ocho prelados de las diócesis catalanas, e! obispo de Menorca, los abades de Montserrat y Poblet, los

provinciales de las distintas congregaciones religiosas, sacerdotes de la comisión Vidal y Barraquer y

miembros de los consejos de presbiterio de nuestra diócesis, cabildo catedral y numerosos sacerdotes.

En el momento en que el féretro fue extraídi del furgón, y en medio de la emoción de los presentes, los

«chiquets» de Tarragona levantaron una típica torre humana y fueron procesionalmente trasladados los

restos mortales hacia el interior del tempo para ser depositados frente al altar mayor, donde tuvo lugar la

recepción oficial de los mismos, pronunciando unas palabras de bienvenida el arzobispo de Tarragona, a

las que siguió una salutación por parte del obispo de Solsona, doctor Moneadas, quien recordó el paso del

cardenal por aquella diócesis, de la que fue pastor por espacio de cinco años, hasta su elevación a la sede

tarraconense. Finalmente, el cardenal Jubany, arzobispo de Barcelona, pronunció unas palabras en las que

compartía los deseos de concordia y paz para nuestro pueblo, haciendo hincapié a la etapa barcelonesa del

doctor Vidal en sus estudios universitarios de Derecho, primero, y eclesiásticos, después, y su

significación como cardenal de la paz a lo largo de su pontificado.

Seguidamente dio comienzo la misa concelebrada en sufragio del cardenal, de su obispo auxiliar, doctor

Borras, y demás sacerdotes inmolados por profesar la fe de Cristo, y demás hermanos víctimas de las

luchas fratricidas, concelebración a la que se unieron, junto a los prelados, unos doscientos sacerdotes de

las diócesis catalanas. El arzobispo de Tarragona pronunció la homilía recordando las últimas jornadas

vividas en Suiza con ocasión del traslado de los restos y el gran compromiso adquirido por todos a fin de

superar viejos rencores ante los restos venerables del cardenal. Glosó el pasaje evangélico leído en el

transcurso de la concelebración eucarístíca de devolver bien por mal y estimar al prójimo, como asimismo

rezaba el lema del escudo de armas cardenalicio, exhortando a todos los fieles que llenaban el templo a

que este compromiso de amor sea el revulsivo para amar y vivir plenamente el Evangelio.

Finalizada la misa, fue entonado solemne responso y acto seguido el féretro trasladado procesionalmente

hacia la capilla de San Fructuoso, donde recibió cristiana sepultura.—Luis María MEZQUIDA.

 

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