La estrategia itinerante     
 
 Diario 16.    03/08/1979.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 17. 

La estrategia itinerante

La negociación del Estatuto de Sau —sobre la que pesa todavía un «pacto de silencio»— dejó entrever

ayer la estrategia marcada por las fuerzas políticas de Catalunya y el interés del Gobierno en acabar

cuanto antes los contactos.

Los líderes de la «troika» —socialistas, comunistas y convergentes— reconocían por separado que «ya,

ahora -en palabras de Reventos (PSC-PSOE)- está en marcha la campaña electoral al Parlamento de

Cataluña».

Esta tesis, que justifica el interés de todos por evitar protagonismos, es en última instancia la que obligó a

la «comisión de los 21» a exigir «un compromiso de unidad» hacia el Estatut.

Aunque son representantes o expertos de la «troika» los encargados de llevar, por lo general, el peso de la

negociación, lo que sí parece cierto es que el Gobierno y UCD habrían preferido «elegir» un interlocutor

válido para acortar diferencias en los temas conflictivos (Justicia, Hacienda, Cultura, Enseñanza y Orden

Público).

El planteamiento centrista, además de convertirles una vez más en protagonistas de la negociación

estatutaria, hubiese permitido reducir los trámites para la aprobación del Estatuto de Sau, que, como en el

caso del Estatuto de Guernica, es considerado capital para el posterior desarrollo autonómico.

Cuatro frentes

Los frentes de negociación, en el caso catalán, no están reducidos a las Cortes y al palacio de la Moncloa

sino que, a cuatro días del plazo tope, se mantienen contactos a diferente nivel en el Ministerio de

Hacienda y en el Centro de Estudios Constitucionales, con lo que se configura como una estrategia

itinerante.

La figura de Adolfo Suárez, hasta el momento presentada por todos los políticos catalanes con frases de

elogio, no parece haber jugado de momento una «gran baza» en la negociación del Estatuto de Sau.

Los propios centristas de Catalunya, aun admitiendo que Suárez está ausente pero puntualmente

informado de cuanto se discute, estarían interesados en que fuese el presidente el encargado de rubricar

los acuerdos antes de su viaje a Brasil (sábado, 4 de agosto).

El resto de las fuerzas parlamentarias, más aún los representantes de la «troika», pasarían por alto esta

urgencia e incluso, sin grandes dilaciones, procurarían alargar la negociación hasta el próximo día 7,

fecha en la que la ponencia conjunta constitucional informará el Estatuto de Sau.

Los contactos en el Ministerio de Hacienda y en el Centro de Estudios Constitucionales, más que

negociación propiamente dicha son calificados de «estudios técnicos», y sirven para delimitar los

intereses y propósitos de las fuerzas catalanas frente a las exigencias gubernamentales.

Estas reuniones técnicas, a las que asisten, entre otros, el titular de Hacienda, García Añoveros, y

Fernández Ordóñez (UCD); Trías Fargas y Cullel (CDC), junto con Ernest Lluch (PSC-PSOE), son

consideradas como capitales para solventar el gran tema del Estatut: Economía y Hacienda.

Hombres clave

José Pedro Pérez-Llorca, ministro de la Presidenciales hasta ahora el principal promotor de la negociación

autonómica para Cataluña. Después de la mediación Suárez-«troika», lleva en estos momentos el peso de

las conversaciones, asesorado por un numeroso grupo de centristas.

Las cabezas visibles del «tándem UCD» serían, entre otras, Alberto Oliart (libero para cualquier asunto

estatutario), Martín Villa (principal responsable del orden ppúblico) y Oscar Alzaga (repitiendo papel de

experto en temas constitucionales).

Frente al grupo centrista los parlamentarios y secretarios generales de la «troika», Joan Reventos y Martín

Toval (PSC-PSOE); Jordi Pujol y Roca Junyent (CDC); Antoni Gutiérrez y Solé Tura (PSUC-PCE), se

intercambiarían los papeles de «blandos» y «duros» —«amigos» y «enemigos»—, para sacar mayor

rentabilidad a la negociación.

Como punto final de la estrategia, los catalanes se reúnen y planifican su trabajo en la comisión de los

21». Es la Asamblea de Parlamentarios el último eslabón de toda la cadena y en definitiva, en muchas

ocasiones, quien decide si es conveniente «estirar o encoger» las conversaciones.

 

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