Finalizó la negociación catalana. 
 Cataluña tiene ya autogobierno     
 
 Diario 16.    08/08/1979.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 24. 

8-agosto-79/Diario16

Finalizó la negociación catalana.

Una larga aspiración de Cataluña, centrada en fos últimos años en el slogan «Volem l´Estatut» tuvo ayer

su momento culminante con la aprobación del proyecto de Estatuto de Cataluña. Es un proyecto que ha

dejado satisfechos a todos, que alcanza cotas muy superiores al texto que reguló el autogobierno catalán

en la segunda República -Estatuto de 1932-y que, según el socialista Revenios —posible nuevo presidente

de la Generalitat restaurada— hubiera recibido las bendiciones de Maciá y Companys.

Con una copa de champán catalán quedó rubricado un largo período -tres largas semanas— de intensos

trabajos y negociaciones.

Pese a las reticencias iniciales, los acuerdos finales tuvieron como escenario —lo mismo que en el caso

vasco— el palacio de la Moncloa, siendo sus protagonistas principales, por parte del Gobierno, Adolfo

Suárez y José Pedro Pérez-Llorca, estando los catalanes representados fundamentalmente por la «troika»

Joan Reventós-Jordi Pujol-Gregorio López Raimundo.

Cataluña tiene ya autogobierno

MADRID,8(D16).-Los parlamentarios catalanes se dieron ayer el autogobierno de Cataluña al aprobar

mayoritariamente, sólo con dos abstenciones, el proyecto de Estatuto de autonomía.

«El Estatuto de Sau —decían— es mucho más rico y completo que el Estatuto de 1932. Hasta Maciá y

Companys habrían votado a favor de un texto que ha visto la luz gracias a la unidad de todas las fuerzas

políticas de Cataluña.»

Casi cinco horas antes de concluir el plazo legal para su aprobación en ponencia llegaba el acuerdo.

Habían pasado tres semanas y detrás quedaron horas interminables de negociación donde «todos —

confesó a D16 López Raimundo (PSUC-PCE) hemos tenido que ceder».

Llamada a Brasil

Las negociaciones «paralelas» —ayer sin interrupción durante diecinueve horas- concluyeron a la una y

cinco de la tarde, pendientes sólo de una llamada a Brasil para recibir el «visto bueno» del presidente.

Adolfo Suárez, que dormía a las siete y media de la mañana (12,30 hora española) fue informado

detalladamente de los acuerdos económicos y electorales alcanzados entre el Gobierno-UCD y las fuerzas

políticas de Catalunya (ver recuadros).

José Pedro Pérez-Llorca, «peso pesado —decían los catalanes en la negociación»— informó directamente

al presidente del Gobierno del contenido del Estatuto de Sau que, en sesión de tarde, iba a ser ratificado

en ponencia.

«Dentro y fuera de Cataluña —dijo a Efe Pérez-Llorca— el Estauto, tal y como ha sido acordado, puede

ser un gran instrumento para la .autonomía, y a la vez, para la unidad y solidaridad.»

«Estoy convencido —ñadió— de que el pueblo de Cataluña, haciendo gala del tesón y sentido de

solidaridad que he podido comprobar personalmente en sus representantes, va a tener con el Estatuto la

oportunidad histórica para reemprender, de nuevo, su brillante tradición en el marco de la España unida

en su pluralidad.»

Oliart, él duro

La negociación de la Moncloa, en la última y definitiva sesión de trabajo, recayó de forma especial sobre

los centristas y ministros, José Pedro Pérez-Llorca y García Añoveros. Adeás, de libero económico

actuaba Fernández Ordóñez y estuvieron muy pendientes Oscar Alzaga, Martín Villa y Alberto Oliart.

«El más duro —decían los socialistas a DI6— fue, con mucho Alberto Oliart. Fernández Ordóñez, a pesar

de su reforma fiscal, no dio el brazo a torcer y quizá era más fácil hablar con García Añoveros. Junto a

Alzaga fue el más centralista. Martín Villa jugó un papel intermedio.»

Jordi Solé Tura estuvo al frente de la negociación por parte de los comunistas catalanes, mientras «López

Raimundo se retiraba a dormir aunque estuviese muy preocupado por el tema electoral».

El más agotado parecía ser el convergente Trías Fargas. «Me ha explicado -dijo Maciá Alavedra a D16—

el contenido de los artículos económicos; Tan pronto parecía derrotado como exclamaba... ¡oye, esto está

muy bien!»

López Raimundo (PSUC-PCE) trataba de convencer a Heribert Barrera del contenido positivo del Estatut,

«pero —confesó Barrera— estoy seguro que los negociadores han fracasado. Estos no es lo que era, se ha

perdido terreno y yo tendré que votar NO en la comisión».

Roca Junyent y Martín Toval comentaban en un aparte las últimas incidencias. Ernest Lluch explicaba

una y otra vez a los periodistas los acuerdos económicos. Sentís y Canyellas llegaban satisfechos cogidos

del brazo y con dirección a la ponencia constitucional.

Punto final

Los artículos consensuados en la Moncloa, hasta 18, el preámbulo del Estatut, disposiciones adicionales y

seis transitorias quedaban aprobadas a las 19,19 horas, después de dos horas escasas de trabajo.

La ponencia conjunta constitucional, con la ausencia de Blas Piñar (Srupo Mixto) y Fraga Iribarne (CD),

informó el Estatuto de Sau favorablemente con las abstenciones de Miguel Ángel Arredonda (PSA) y

Heribert Barrera (ERC).

«Estoy satisfecho —decía Attard— por este resultado de la votación. Casi me atrevería a decir que en la

sesión de la comisión, a celebrar el próximo lunes, todas las fuerzas allí representadas pueden aprobar sin

reparos el presente Estatuto.»

Los parlamentarios catalanes, junto a los ponentes

constitucionales, acompañaron después ai presidente centrista, Emilio Attard, al bar de las Cortes. El

convergente Roca Junyent invitó a Cordoniú y alguien dijo: «Viva el Estatut».

La Comisión, convocada el lunes

La Comisión Constitucional quedó convocada, ayer, para el próximo lunes a mediodía en el Palacio de las

Cortes. Se da como probable la asistencia a la misma del presidente del Gobierno, Adolfo Suárez.

El informe aprobado por la ponencia conjunta constitucional será publicado, antes, en el «Boletín Oficial

de las Cortes» esta misma semana.

Una vez que el Estatuto de Sau reciba el visto bueno de la Comisión Constitucional podrá ser sometido a

referéndum en Cataluña (septiembre), después será ratificado por las Cortes y, finalmente, sancionado por

el Rey.

 

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