Parlamento de izquierdas     
 
 Diario 16.    08/08/1979.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 18. 

Parlamento de izquierdas

El primer Parlamento de Cataluña a elegir después de la aprobación definitiva del Estatuto de Sau, será

mayoritariamente de izquierdas, caso de producirse los mismos resultados que los registrados en las

pasadas elecciones generales del 1 de marzo.

Los acuerdos suscritos en la Moncloa —alcanzados muy de madrugada- prevén cuatro ciscunscripciones

electorales, las cuatro provincias, con un reparto proporcional de 135 escaños, según su número de

habitantes.

Barcelona, en contra de las pretensiones de los centristas, elegirá a 95 diputados; Tarragona a 18,

GVERONA A 17, y Lérida a 15. Se descarta, pues, la circunscripción electoral de la comarca o la

división de Barcelona en Ccapital y provincia.

Caso de producirse los mismos resultados que en las pasadas elecciones del 1 de marzo, el Partido

Socialista de Catalunya (PSC-PSOE) consolidaría su liderazgo en Catalunya con 45 escaños. UCD se

llevaría 32, mientras que comunistas y convergentes quedarían con 25 escaños cada uno. Los minoritarios

de Ezquerra Republicana de Catalunya y CD se llevarían cinco y tres escaños, respectivamente.

A la vista de los números, y en un primer cálculo porcentual, los más favorecidos en el reparto serían

centristas y socialistas con una prima de votos cercana al 4,6 y al 4 por 100, respectivamente.

Convergencia se beneficiaría en 2,4 por 100 y el PSUC en 1,4 por 100.

El acuerdo suscrito en la Moncloa entre los líderes de Catalunya y los delegados del Gobierno y UCD, a

pesar de originar un fuerte enfrentamiento entre centristas y comunistas, pasa por ser «un buen arreglo»

para todas las fuerzas políticas de Catalunya.

«UCD —dijo a D16 el comunista Solé Tura— quería imposibles. La solución asegura una mayoría de

izquierdas en el Parlamento, y para los comunistas es una fórmula positiva en cuanto que el PSUC tendrá

diputados en todas las circunscripciones».

Según pudo saber DI6, la oferta de centristas en un principio consistía en hacer un reparto del 50 por 100

de los escaños para Barcelona, y el resto repartido entre las otras tres provincias con la condición de que

Lérida se llevase 30 diputados.

La propuesta, que fue rechazada por el resto de las fuerzas políticas, fue retirada poco después, incluso

con lágrimas, para tener que ceder los centristas en que sólo Barcelona se llevase el 66,37 por 100 de los

escaños del nuevo Parlamento. La redacción definitiva, aprobada por la ponencia, prevé el sistema de

correcciones inspirado en la regla de D´holt, —aunque no se cita— y unos mínimos del 3 por 100 de

votos para poder acceder a un escaño del Parlamento de Catalunya.

Finanzas, en tablas

La batalla económica del Estatuto de Sau quedó en tablas y pendiente de posteriores acuerdos y

negociaciones, aunque su actual redacción respeta ya la «solidaridad interregional» y ofrece un «modelo

homologable» al resto de las autonomías.

En una primera fase, la Generalitat sólo va a recibir del Estado el «dinero» correspondiente a los servicios

que le sean transferidos. Está escrito que durante este periodo —seis años— la Generalitat sólo percibirá

los «costes» de las transferencias.

Estos ingresos —que irán del Estado a la Generalitat y nunca a la inversa— saldrán de los impuestos

cedidos (patrimonios, impuesto sobre el lujo, transmisiones...) y de los participantes (directos e

indirectos).

Después de seis años —periodo tope en los que la Generalitat irá asumiendo nuevos servicios— habrá

una nueva negociación para establecer —«no somos profetas», decía Fernández Ordóñez (UCD)— cuál

debe ser el índice de aportación fiscal de Cataluña al Estado.

De momento, las fórmulas estudiadas han quedado en suspenso, aunque se reconoce que los indicadores»

para establecer ese «impuesto» deben ser, entre otros, la población de Cataluña, su esfuerzo fiscal y su

renta diferencial en relación con la del resto de España:

Quedan por ahora —en ésta primera fase— olvidados los índices que hablaban de una participación fiscal

comprendida entre el 15,5 y el 22 por 100. Las fuerzas políticas de Cataluña tratarían, además, de llegar a

una distribución todavía más equitativa, teniendo en cuenta sus propios gastos.

El Estatuto aprobado por la ponencia, aún respetando el fondo de compensación y manteniendo los

acuerdos «subterráneos» referentes a la ley Orgánica de Financiación de la Autonomías (ver D16 de

ayer), rectificó también la aportación de los Ayuntamientos al autogobierno catalán.

El proyecto, en su artículo 47, prevé también que la Generalitat, —como una nueva función a sumar

dentro de sus muchas competencias— distribuya parte de los fondos de los Ayuntamientos «olvidados en

la redacción originaria» según Lluch (PSC-PSOE), aunque siempre respetando su autonomía.

El definitivo acuerdo económico, principal caballo de batalla en la negociación, fue rubricado con

optimismo por centristas y socialistas (Fernández Ordóñez, García Añoveros y Ernesto Lluch)frente a una

moderada respuesta, en algunos casos hasta dudas, del convergente Trías Fargas.

 

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