Autor: Martínez-Luján, María Dolores. 
 Los autónomos de la Villa. 
 El catalán, un integrado que no olvida su tierra  :   
 En el censo de Madrid figuran 25.871 catalanes, mientras que el Círculo Catalán reconoce 80.000. 
 ABC.    28/10/1979.  Página: 23-25. Páginas: 3. Párrafos: 57. 

ABC. DOMINGO, 28 DE OCTUBRE DE 1979. PAG. 23.

MADRID/reportajes

La Guerra Civil había terminado.

La mayoría de los catalanes residentes en Madrid vinieron con un empleo o un negocio seguro.

Un año después comenzaba la década de los cuarenta y la mayoría de los catalanes hoy residentes en

Madrid comenzaron a decir «hasta luego» a su tierra. En este tiempo Madrid, junto a Barcelona y

Bilbao, se convirtieron en los principales focos de atracción para los migrantes interiores. A pesar de que

nuestra capital no contaba con el potencial industrial de las anteriores provincias, se presentaba ante los

españoles con un amplio campo de posibilidades de trabajo.

Aunque resulte paradójico, los catalanes, al igual que muchos españoles, también vinieron a la Villa a

fijar su lugar de residencia, a pesar de que fueran ellos los que poseían en su reglón mayor diversidad de

puestos laborales.

LOS «AUTÓNOMOS» DE LA VILLA

El catalán, un integrado que no olvida su tierra

En el censo de Madrid figuran 25.811 catalanes, mientras que el Círculo Catalán reconoce 80.000.

De Cataluña son los barceloneses, tarraconenses y leridanos los que conforman el mayor índice de

residentes en Madrid, mientras que los gerundenses son los más escasos. Pero el catalán de los años

cuarenta no se acercó a Madrid en busca de aventuras. Con su personalidad analítica, metódica y «seny»,

antes de llegar á nuestra capital traían ya, en su mayoría, im puesto de trabajo o un negocio asegurado.

«Los catalanes no hemos venido a pisar el terreno a nadie—nos comenta uno de ellos—, sino que hemos

venido a crear, riqueza. Los catalanes en Madrid pueden compararse igualmente con aquellas personas

que han ido a Cataluña, pero con la gran diferencia de que cada Uno ha ocupado un nivel profesional

distinto.» Así, pues, y para la confirmación dé esta opinión, nos encontramos que los catalanes

residentes en Madrid o son grandes industriales o pequeños comerciantes o representantes de firmas

catalanas, mientras que son muy escasos los que viven de un sueldo ajeno a su empresa. Por lo tanto, el ya

tópico dicho del «catalán-comerciante», también llegó a Madrid. Es decir, el catalán es como un caracol

con su negocio a cuestas que se dirigió principalmente a Madrid porque ésta le ofrecía —más que el resto

de las provincias españolas— las mismas facilidades que su tierra natal para instalar una ndiustria.

CONTENTOS DE VIVIR EN MADRID

Como consecuencia del nivel de seguridad que trajeron a Madrid, que más tarde sería ratificada con una

ubicación económicamente, saneada, el índice de catalanes que han vuelto a su tierra es mínimo. Por lo

tanto, el número de éstos en nuestra capital se ha mantenido constante —alcanzando la cifra de 25.871

censados, mientras que se calcula que habrá aproximadamente unos 80.000 de hecho—, ya que la

afluencia hoy en día está siendo menor debido a que Madrid ha dejado de ser la tierra de promisión de

trabajo.

En estos momentos los migrantes, catalanes son personas maduras que han formado su vida en nuestra

ciudad, están algunas incluidas en el censo y sus descendientes son ya madrileños. A lo largo de las

charlas que hemos mantenido con algunos de estos residentes, todos han coincidido en decir qué en los

primeros momentos de instalarse en Madrid no tuvieron ningún problema de adaptación y que se

encuentran sumamente satisfechos de vivir aquí, «aunque nosotros somos indudablemente catalanes».

«En nuestro escudo figura una frase que dice "siau qui sou", es decir «sed como sois», ésta es una

máxima que nosotros no hemos olvidado y que define claramente al cataten que vive fuera de su tierra y

que no deja de serlo a pesar del tiempo que lleve fuera.» .

«Madrid —nos comentan con claro acento catalán— nos ha recibido con los brazos abiertos y no estamos

exclusivamente satisfechos porque hallamos alcanzado un nivel de vida "económicamente medio-alto,

sino porque Madrid es una ciudad acogedora.»

Pensamos que habrá algunos catalanes que no comulguen con éstas alabanzas, pero éste es el estado de

opinión que hemos encontrado, estado que es lógico si se tiene presente que el catalán de los años

cuarenta traía dinero para hacer inversiones y que en términos generales éstas no les han ido del todo mal.

A lo largo de las conversaciones quedó de manifiesto que estos catalanes en Madrid, al menos a corto

plazo, no tienen ningún interés en volver a Cataluña. «Nosotros tenemos nuestros amigos en Madrid y

cuando vamos a nuestra tierra es en vacaciones a visitar a algún familiar o por cuestiones de negocio.»

Nadie sabe de dónde habrá salido el dicho que se refiere a la supuesta rivalidad de los catalanes con los

madrileños. No cabe ninguna duda —nos comentan— que el carácter del madrileño es más abierto y

confiado en un principio, mientras que el catalán es mas analítico y tantea a la persona con quien está

hablando. Para mejor definirlo podemos decir que el catalán es como la sardana: empieza dándose la

mano, la suben pausadamente, y después tres pasos a la izquierda y derecha —movimiento al que

podemos comparar con la indecisión y estudio que hace el catalán antes de entablar amistad— y por

último, de repente sube el tono de la música y se empieza a saltar, como saltaría el catalán después de

haber observado que esa persona que tiene en frente puede llegar a ser un buen amigo.

No sabemos si es pura coincidencia, pero el grupo de catalanes encuestados se siente satisfecho de

encontrarse en Madrid y llegan a afirmar que los únicos que tendrían problemas son los madrileños, ya

que éstos tienen el inconveniente de no conocer el idioma. «Sin ánimo de exagerar --por nuestra parte

decíamos que no será para tanto— nosotros los catalanes tenemos dos familias, una en Cataluña y otra en

Madrid.» La representación catalana en su mayor parte integrantes de una clase media acomodada,

además, de alegrarse por la decisión que tomaron aquel día de venir a Madrid, se encuentran satisfechos

por la política de la Generalidad y del Gobierno Suárez, por la elaboración del Estatuto ratificado el día

25 por el pueblo catalán. Ésta es una satisfacción en términos generales, porque entrando en detalles

algunos de los catalanes residentes en Madrid se sienten hasta cierto punto descontentos por no haber

podido votar el Estatuto. Alegan para argumentar su postura que si el Estatuto hiciera exclusivamente

referencia a temas locales encontrarían lógica la postura de no votar, pero el Estatuto señala y estructura

toda la política de Cataluña en general y, por lo tanto, la opinión de 80.000 catalanes que se encuentran en

estos momentos en nuestra capital representa, al menos cuantitativamente, una cifra considerable de

catalanes que no han podido pronunciarse.

LOS CATALANES VAN POR BARRIOS

De un total de 25.871 catalanes censados en Madrid, éstos viven principalmente en las zonas de

Chamberí, Chamartín y Salamanca. Los barrios con menor índice de catalanes son: San Blas, Vallecas,

Mediodía y Moratalaz. Pero la distribución numérica por distritos es la siguiente:

Centro................. 1247

Arganzuela..................... 975

Retiro...... ... ... ............ 1.745

Salamanca......... ............. 2.505

Chamartín .................. ... 2.512

Tetuán........................... 1.284

Fuéncarnal.................. ... 1.304

Moncloa........................ 1.248

Latina..................... ... 1.647

Carabanchel..................... 1.682

Villaverde.................. ... ... 979

Mediodía ............... ...... 754

Vallecas ... .................. 681

Moratalaz .............., ...... 818

Ciudad Lineal.................. 1.852

San Blas........................ .627

Hortaleza.................. ... 1.205

Total... ... ............. ... 25.871

Como reflejan los datos los catalanes no han formado una colonia en un barrio concreto y su

población se encuentra por una parte dispersa y por otra concentrada en distritos céntricos y acomodados

y curiosamente en la zona donde menos catalanes residen son por los barrios cercanos a la carretera

nacional Madrid-Barcelona, por la que lógicamente tendrían que haber entrado.

«LA MUJER CATALANA NO SE SIENTE RELEGADA EN MADRID»

• PILAR DIAZ-PLAJA, presidenta; de la Confederación Nacional de Mujeres Empresarios, vino a

Madrid en el año cincuenta, movida principalmente Por motivos laborales. Fue en este tiempo cuando en

Madrd se celebró la primera Perla del Campo y la empresa con la que yo trabajaba en Barcelona decidió

participar en esta feria, ya que contaba con la experiencia de cinco años en Barcelona.

—¿Durante todo el tiempo que lleva usted en nuestra ciudad ha detectado, algún cambio que haya tenido

que hacer la mujer catalana para adaptarse a Madrid?

—Cuando yo llegué en el año cincuenta muchas mujeres madrileñas todavía no habían salido de su

ostracismo y noté una pequeña diferencia en comparación con la mujer catalana que estaba más

acostumbrada a trabajar fuera del hogar. Pero está es una apreciación antigua y la mujer madrileña de hoy

se encuentra en un nivel de realización semejante a la de cualquier capital extranjera.

El carácter catalán es quizá más seco, pero allí también hay gente muy amable. El heclio de cambiar mi

residencia no ha cambiado ni un ápice mi carácter y por otra parte, en Madrid, por ser catalana, no me he

sentido relegada en ningún momento.

Personalmente no creo que haya un prototipo de mujer por regiones. En todos los Viajes que he hecho me

he encontrado con verdaderos valores de mujeres y concretamente refiriéndome a la mujer empresario

tampoco puedo decir que haya una región que por sus costumbres y peculiaridades contribuyan a que

haya más mujeres empresarios que en otras.

MADRID: CIUDAD ACOGEDORA

• ALBERTO CLOSAS, actor, con cinco hijos madrileños, veinticinco años en Madrid y catalán de

nacimiento. Obligado por su afición al teatro vino a nuestra ciudad; «porque, aunque haya en otras partes

teatro, el centro es Madrid».

—¿Cree usted que la presencia de actores catalanes en los escenarios madrileños ha servido para que el

catalán residente aquí no se sintiera del todo desarraigado?

—En primer lugar no creo que ninguno de los catalanes que viven en Madrid se hayan sentido

desarraigados, porque Madrid es una ciudad cosmopolita y acogedora donde nadie puede sentirse

desintegrado. Quizá algún espectador catalán se habrá sentido contento al ver a un actor catalán en el

escenario, - pero yo creo que predominaría más su cariño hacia el actor que el que éste fuera catalán.

Madrid, como dije antes, es una ciudad cosmopolita sin perder su auténtico madrileñismo. A la vista está

que toda aquel que viene a Madrid, además de tener razones de trabajo, que le obligan a quedarse,

permanece aquí porque Madrid es una capital muy acogedora.

Personalmente soy un madrileño en Madrid, un barcelonés en Barcelona. Soy un catalán que está

integrado en la vida de Madrid como lo estoy también en París y Buenos Aires.

«MANTENER VIVO NUESTRO ORIGEN CATALÁN»

• SAINT-GERMAIN, gerente del Círculo Catalán en Madrid, nos dice con marcado acento catalán, que a

pesar de tener un apellido francés se siente muy orgulloso de ser catalán y español. Casado también con

una catalana, ha ido formando su vida en Madrid y la mayoría de sus nietosson ya madrileños.

—¿Cuál ha sido la singladura del Circulo Catalán para mantener siempre vivo el espíritu de su tierra?

—Desde el año del su fundación, en 1951, el Círculo ha tenido como principal objetivo el reunir en

Madrid a los catalanes que por diferentes motivos se encuentran en esta capital. Por otra parte, siempre

hemos buscado el mantener la calor de amistad y familiaridad con nuestros paisanos, sin olvidar el

dedicar el mismo trato a los muchos socios simpatizantes procedentes de otras provincias. De esta forma

nuestro futuro está apoyado por la esperanza de que el Círculo aumente en número de socios y para esto

vamos a hacer una campaña de propaganda, para que de esta forma lleguemos a conocernos los catalanes

que hoy residimos en Madrid.

Madrid nos ha tratado y nos sigue tratando maravillosamente, pero como es lógico nosotros no olvidamos

a Cataluña. Y para no olvidarla y mantener siempre vivos nuestros vínculos, en el Círculo Catalán se

celebran todas las fiestas tradicionales catalanas, además de contar con agrupaciones folklóricas y una

gran biblioteca sobre temas catalanes, a la que pueden acudir todas aquellas personas que lo deseen,

aunque no sean socios del Círculo.

FESTEJOS Y FOLKLORE PARA REAFIRMAR EL CATALANISMO

El Círculo Catalán, fundado en 1951, viene realizando desde aquel entonces una larga actividad en pro dé

la representación constante de Cataluña en Madrid. Durante un año ha estado suspendida la actividad de

este centro como consecuencia del incendio ocasionado en el mes de julio del año pasado. En estos

momentos todavía no se sabe con certeza si el incendio fue fortuito o intencionado, aunque en el

momento del suceso la responsabilidad se le atribuía a la Triple A.

Con mil quinientos socios el Círculo Catalán es como un puente regional entre Madrid y Barcelona, El

número de éstos es relativamente pequeño, si lo comparamos con la cifra de 80,000 catalanes en Madrid,

«pero ésta es una consecuencia —nos dicen en el Círculo-- del carácter retraído que tiene el catalán a la

hora de formar paste de grupos o asociaciones».

«El Círculo siempre ha demostrado su clara y única raía catalana —nos comentan--. Prueba de ello fue

que en 1960 se izó la bandera catalana en el Círculo, por lo tanto, mucho antes de que se hiciera en la

plaza de San Jaime, Por otra parte, mientras que en Cataluña estaba prohibida la enseñanza de nuestro

idioma en el Círculo se impartían ya clases. Dentro del mismo orden de logros los catalanes en Madrid

conseguimos poner el nombre del Círculo en cabalan, el mismo que ahora figura en la entrada del

edificio.»

En numerosas ocasiones diversos artistas acuden al Círculo para exponer sus obras y en otras se

pronuncian conferencias sobre temas culturales, históricos, económicos, etc. Además de estas actividades

hay que destacar las representaciones folklóricas del grupo Esbart Dancalre y a su sección eardanista que

viene realizando desde hace bástante tiempo actuaciones de danza catalana en el parque de El Retiro,

concretamente en la Glorieta de la Sardana, designación que fue concedida por el Ayuntamiento de

Madrid a petición del Círculo Catalán.

También por iniciativa de éste, el Ayuntamiento accedió a poner el nombre de la actual plaza de Cataluña.

Entre las personalidades que han pasado por el Círculo Catalán está el ex ministro de Asuntos Exteriores,

señor Cortina, que eligió la plataforma del Círculo para dar a conocer su programa político. Entre otras

cabe destacar al Síndico de los Valles de Andorga y el ministro consejero en funciones de embajador de

los Estados Unidos, señor Josep Montllor.

Cada año, en el mes de abril, el Círculo celebra la tradicional «Festa Major» catalana, en la que se

entregan unas medallas a acuellas personas sobresalientes en alguno de los campos de trabajo del Círculo.

Otros de los festejos son los que se celebran en el Paular, en donde unos fieles cedieron la capilla de los

Reyes y donde se ha instalado una Imagen de la Virgen de Montserrat. El día de San Jorge se conmemora

la Fiesta de las Rosas, y en la iglesia de las Calatrávas. en donde también hay una imagen de la Moreneta,

y el párroco, después de bendecir las rosas, las raparte entre los asistentes. La «Castanyada» es otra gran

fiesta Que se celebra el 1 de noviembre y en la que además de comer castañas asadas se bebe vino de

moscatel. Y, por último, la gran Fiesta de San Juan, que al igual que las anteriores contribuye a que los

catalanes residentes en Madrid eomparban. las costumbres de su tierra.—

LOS CATALANES RESIDENTES EN MADRID NO VOTARON EL ESTATUTO

• CLAUDIO BOADA, catalán que vive en Madrid desde hace veintiún año por cuestiones profesionales.

Con la sobriedad del carácter catalán y -con escaso acento nos respondió a la pregunta:

—¿Cuál es Su opinión sobre el hecho de que los catalanes residentes en Madrid no puedan votar

el Estatuto.

—La postura de que el Estatuto no puede ser votado, ya no solo por los cátalanes que vivimos en Madrid,

sino por todos aquellos que se encuentran dispersos por toda la geografía de nuestro país, me parece muy

razonable debido a que nosotros no nos encontramos empadronados como catalanes. Por lo tanto, las

razones políticas que han motivado esta postura los encuentro lógicas y consecuentes, sin que ello

signifique en ningún, momento una prueba de que los políticos catalanes te hayan olvidado de los que

estamos fuera de las cuatro provincias catalanas.

La elaboración de este Estatuto es una labor a resaltar de la preocupación que tiene este Gobierno por las

cuestiones catalanas y tengo que calificar su decisión como de muy positiva.

Las consecuencias que el Estatuto pueda tener para los catalanes residentes fuera de Cataluña son

mínimas.

LA INDUSTRIA CATALANA VIGORIZO A LA MADRILEÑA

• ENRIQUE ENRICH, un catalán de la gran empresa madrileña, «que nunca se cansará de pregonar lo

acogedor que es el pueblo de Madrid, contra el fantasma que corre diciendo que hay antagonismos

éntrelos catalanes y madrileños».

—¿Las empresas catalanas en Madrid, cree usted que han venido a pisar las iniciativas de las industrias

madrileñas?

—Nuestra presencia ha sido positiva en el sentido de que se crearon puestos de trabajo, lo que contribuyó

a fomentar el empleo y al aumento de la riqueza. Cuando llegué aquí, en los años cuarenta, Madrid apenas

contaba con industrias, ya que éstas comenzaron a cnearse después de la guerra civil. Después llegaron a

esta capital diferentes firmas catalanas, y éstas no tuvieron grandes dificultades porque la competencia no

existía.

Fue un acto demencial industrializar Madrid porque Madrid no tiene tradición industrial y siendo la

capital de España hubiera sido más prudente dejarla al margen de los problemas inherentes de un cinturón

industrial. Entonces Madrid hubiera sido una ciudad para el Gobierno, para asuntos administrativos,

simplemente la capital y no el monstruo de ciudad desordenada que es hoy, con todos los problemas

conocidos por la gran mayoría.

TEATRO SIN FRONTERAS

• ADOLFO MARSILLACH, actor, autor, director teatral, catalán... Vino a Madrid el 1950 «y no para

hacer una obra literaria, sino porque era un sitio donde se hacía teatro.» «Fue un cambio decisivo del que

no me arrepiento.»

—¿Vivir en Madrid

Veintinueve años en qué sentido ha influenciado en su obra teatral?

—Madrid y Barcelona son dos ciudades parecidas que no han influido de forma diferente en mi manera

de hacer teatro. Mi obra teatral ni sería catalana por estar estricta en Cataluña, ni es tampoco madrileña.

La vida de Madrid la han contado gentes que no eran madrileñas, como por ejemplo Baroja, Valle Inclán,

lo cual es un hecho normal en las capitales donde afluyen personas de diferentes sitios y como

consecuencia se forma una ciudad artificial. En estos momentos, es cuando comienza a haber más

madrileños; hasta ahora, Madrid era una ciudad hecha por provincianos.

Uno llega a perder algo de sus raíces, pero no llega a abandonarlas del todo. Personalmente tengo que

decir que hay en mí bastante de catalán y algo de madrileño.

Me siento un ser humano, que no reniega de su raíz catalana, que me encanta, y madrileña que también

me agrada, pero a pesar de esto me gusta vivir en cualquier lugar del mundo; en cualquier lugar donde no

se haya perdido la temperatura humana.

Marta Dolores MARTINEZ-LUJAN.

 

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