La prensa de las autonomías (I). 
 La prensa catalana está a la derecha del lector     
 
 Diario 16.    22/12/1979.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 23. 

4 NACIONAL

La prensa de las autonomías (I)

La prensa catalana está a la derecha del lector

Contra lo que se podía suponer, poco ha cambiado en el panorama informativo catalán en estos años de

transición política. Sus diarios son los mismos, e igual que siempre. Si bien se puede decir que se

autoabastecen en el campo informativo: sus diarios son los de mayor tirada, después de los de Madrid; sus

emisoras de radio, fuertes (incluso cuentan con un cuarto canal de RNE, Radio Quatre, en catalán y sólo

para Cataluña), y sus posibilidades ante la creación de un canal de televisión autónomo son las más

cercanas. Pero con todo esto, el panorama informativo catalán, especialmente en prensa escrita, presenta

una imagen anodina.

El segundo centro difusor de información del Estado es Barcelona, que dentro de Cataluña concentra los

diarios más fuertes, y que actúa como verdadero «centro» con muchos de los defectos del centralismo, en

relación con el resto del País Catalán.

Aunque abunden los pequeños diarios de pueblos, semanarios informativos de carácter estrictamente local

y laboral, en las ciudades más importantes la prensa no tiene una fuerza suficiente como para anular los

diarios que vienen de Barcelona, que sólo tienen competencia con los que llegan de Madrid.

En Gerona hay dos diarios, «Los Sitios» de la antigua Prensa del Movimiento, y «Punt Diari», que sí

significa una innovación, ya que es de reciente aparición (24 de febrero del 79) y está escrito totalmente

en catalán; dirigido a las comarcas gerundenses con una idea europea de lo que es la prensa regional y

financiado por una amplia base popular de participaciones. Es el segundo diario totalmente en catalán oue

aparece en Cataluña después de la guerra civil.

Lérida y Tarragona —las zonas de Cataluña que votan más a la derecha— están cubiertas esencialmente

por antiguos diarios del Movimiento («La Mañana» en - Lérida y «Diario Español» en Tarragona) con

unas tiradas máximas de 7.000 ejemplares. En Lérida también se publica «Diario de Lérida», de una

tirada mínima.

Evidentemente estas zonas se ven influidas directamente por la prensa que llega de Barcelona,

especialmente «La Vanguardia», de carácter más que conservador; repitiéndose en una escala menor el

mismo fenómeno de irradiación de la prensa de Madrid sobre el resto del Estado.

Viejos formatos

Pero los lectores de Barcelona también se nutren de la prensa de Madrid. Una de las posibles causas, con

los resultados de todas las elecciones libres realizadas en la mano, es que la prensa diaria y la no diaria

típicamente catalana está a la derecha de las más amplias capas de posibles lectores.

Cataluña es la zona del Estado español que vota más a la izquierda; sin embargo, su prensa, tanto en

contenido como en la ideología del dinero que la financia, está en la derecha nacionalista y también a la

derecha de UCD, en manos de antiguos prohombres del franquismo y en algún «tartufo» democrático.

Pero hay otros factores importantes, como son la apariencia, el diseño y el formato, caduco en casi todos

los diarios catalanes. Un ejemplo claro es «La Vanguardia» —el de mayor difusión, apuntalada por sus

interminables páginas dé anuncios—, anclado en un formato del siglo pasado.

Durante la época de proceso preautonómico, se cerraron en Barcelona los dos diarios del Movimientos

que quedaban («Solidaridad Nacional», 10,000 ejemplares, y «La Prensa», 8.000), que venían perdiendo

cien millones de pesetas por año cada uno, y que llevaban una vida vegetativa, sin lectores y sin ninguna

incidencia en la opinión catalana. Para compensar estas dos desapariciones han surgido otras dos

cabeceras nuevas en estos años: «Avui» y «El Periódico».

En lengua catalana

«Avui» nació como presunta consecuencia de un amplio sentimiento de lo catalán. Era el primer diario

escrito íntegramente en catalán después de la guerra civil, y su aparición anunciaba que, por fin, se

cubriría el hueco que había en la cultura catalana, con un idioma vivo en la calle y en las aulas, pero

marginado de la información diaria.

Nacería apoyado por casi todos los sectores sociales del País Catalán, y, por supuesto, de toda la

intelectualidad. Su financiación fue resuelta con 30.000 suscripciones en participaciones, que significaban

los 70 millones de partida, y un fondo de arte de 300 obras de artistas catalanes.

Pero antes de cumplir su tercer aniversario, ya su contenido se había definido como catalanismo

conservador, con fuerte base católica y folklórica y apoyo incondicional a Tarradellas. Demasiado

conservador y chauvinista, queda para el lector de élite, mientras el lector que habla y piensa en catalán y,

por supuesto, toda la emigración prescinde de leerlo, y queda como poco más que un símbolo del

nacionalismo a ultranza y no como el diario catalán de amplio apoyo popular que quería ser.

Su fondo de arte fue embargado por Mencheta, S.A. (propiedad del ex alcalde franquista José María de

Porcioles, también propietario de «El Noticiero Universal»), y sus deudas han puesto en peligro varias

veces su continuidad.

Como posible solución se apela a la ayuda estatal, y en este caso también a la de organismos como las

Cajas de Ahorro catalanas; para que sea subvencionado dentro de sus actividades benéficas y culturales.

Auxilio que la Obra Cultural Balear parece estar dispuesta a dar en «beneficio de la normalización de la

lengua catalana». Aunque su fracaso no significa que el lector catalán no acepte la prensa en catalán, sino

que lo que no acepta masivamente es una prensa conservadora y elitista.

El hijo de «Interviú»

El otro diario de reciente aparición es «El Periódico», de Zeta, penúltimo hijo de la cadena de «Interviú».

Que intenta seguir los pasos de su «madre», mezclando nombres, periodismo nuevo y tan viejo como los

colores del arco iris.

Su intentona de Madrid fracasó rotundamente y tuvieron que cerrarla, y en Barcelona se encuentra entre

los tres diarios de mayor lectura («La Vanguardia», «Mundo Diario» y «El Periódico»), quitándole

lectores al «Mundo Diario».

A la prensa no diaria propiamente catalana (es decir, sin incluir las de ámbito y difusión nacional, como

«Interviú», «Viejo Topo», etcétera), le viene pasando lo mismo oue al «Avui». El público no tiene

receptividad hacia unos productos que ya nacen minoritarios, pero no por el idioma en que estén escritos,

sino por su contenido («Serra D´Or», «Canigó», «Al Vent» en catalán, y «El Ciervo» y «Destino» en

castellano). Sienten una mayor inclinación hacia la revista satírica con ingredientes típicos del humor

popular catalán («El Jueves», 61.957 ejemplares, y «El Papus», 69.691).

En cuanto a la radio y TV, se podría decir que la prohibición de emisoras privadas es en Cataluña donde

trunca más posibilidades, por ser la zona donde más intentos de emitir a través de «radios libres» se han

realizado, desde las emisiones de Onda Lliure —que amenaza con volver a emitir próximamente-- hasta

las negociaciones, con publicidad a lo grande, conferencias de presentación y emisión de programas

pilotos. Y pasando por el reciente Congreso de Radios Libres de España, celebrado en Cataluña y con

asistencia especial de emisoras catalanas y valencianas (aunque el índice de asistencia fue mínimo).

El problema de la TV se encauzará, de momento, en el Tercer Canal que el Gobierno concederá a las

nacionalidades y autonomías, pero el problema de la libertad de antena sigue sin una salida satisfactoria

para la mayoría, sobre todo para los aficionados a la radio.

 

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