Autor: Quintá Sadurní, Alfonso. 
 Polémica sobre la división territorial /y 3. 
 La Generalidad de hoy se olvida de la de 1931     
 
 El País.    24/11/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

EL PAÍS, viernes 24 de noviembre de 1978

Polémica sobre la división territorial/y 3

La Generalidad de hoy se olvida de la de 1931

ALFONS QUINTA Con relación a la ordenación del territorio, la postura de la Generalidad de 1978 ha

sido la antítesis de la que fue propia de la Generalidad de 1931. Ha consistido en evitar el planteamiento

técnico y democrático del tema, con lo cual éste ha aparecido de forma espontánea. Por ello, son ahora

grandes las posibilidades de manipulación demagógica y electorera de lo que es un problema serio y real.

Tanto desde un punto de vista teórico o ideológico como desde un ángulo político, hubiese sido de

esperar que la actual Generalidad provisional diese, desde sus muy primeros días de existencia, una

absoluta prioridad a la defensa de la lengua catalana y la ordenación del territorio, con una reinstauración

—previa revisión— de la división comarcal de Cataluña de 1936. En el campo de la lengua catalana, la

actitud de la Generalidad fue —como tantas veces se ha informado en estas páginas— deplorable en

extremo. Por esta razón tuvieron que ser los parlamentarios catalanes quienes instaran, con éxito, un

decreto de enseñanza del catalán, que resultó adecuado y positivo. En el campo de la ordenación del

territorio, la postura de la Generalidad ha sido también de inhibición.

Comunicado de la Generalidad

El pasado 11 de octubre, la Generalidad hizo pública una nota aclaratoria de redacción muy tajante.

Afirmaba la nota que «se propuso al Consejo (de la Generalidad) el posible nombramiento de una

ponencia que preparase los estudios (sobre la organización territorial de Cataluña); esta propuesta no

prosperó y fue rechazada de manera taxativa por cuanto que la complejidad de la cuestión escapa

claramente de las competencias del Consejo Ejecutivo y es un asunto que, en todo caso, ha de decidir el

futuro parlamentó de Cataluña».

El comunicado de la Generalidad tenia carácter aclaratorio porque dos días antes, otra nota oficial de la

misma Generalidad había aludido superficialmente al tema. Se deseó, pues, con la aclaración dejar bien

claro que la Generalidad no quería entrar en una cuestión que —como han demostrado hechos

posteriores— era viva y de urgente planteamiento. El proceso que siguió, en este tema la Generalidad de

1931 ha sido simplemente despreciado en 1978, pese al buen resultado que dio aquel, como prueba que,

casi sin duda, Sa división establecida entonces vaya a servir ahora para la organización de las próximas

elecciones al Parlamento catalán.

A causa de esta actitud de la Generalidad, el proceso de revisión y reinstauración de la división comarcal

será mucho más lento y mucho más peligroso, por cuanto que la demagogia populista o localista podrá

llevar la iniciativa, en vez de hacerlo los criterios técnicos y administrativos. El Parlamento catalán deberá

empezar por nombrar una comisión técnica o disponer que la Generalidad lo haga. Su base de partida será

la división comarcal y por veguerías establecida en 1936 y el aspecto más delicado de su trabajo será el

evitar susceptibilidades a la hora de establecer retoques, así como el lograr que éstos sean sólo los

precisos. Veamos ahora qué posibles revisiones concretas deberá tomar en consideración.

La ciudad de Bañólas, conocida por su famoso lago, reivindica ser cabeza de una nueva comarca, cuya

denominación sería Baixa Garrotxa. Comprendería gran parte de la comarca de El Girones (cuya capital

es Gerona) y parte de la comarca de la Garrotxa (capital Olot). La reivindicación es claramente apoyada

por Esquerra Republicana y por el partido de Jordi Pujol.

La localidad de Mollerussa, actualmente dentro de la comarca El Segria, (cuya capital es Lérida),

reivindica una comarca propia, que debería ser llamada Pla de l´Urgell. Afectaría también a las comarcas

vecinas, en concreto a la del Urgell, cuya capital es Tárrega.

Santa Coloma de Queralt, situada en la Conca de Barbera (capital Montblanc) reivindica una comarca que

recibiría el nombre de Baixa Segarra. Finalmente, en Arenys de Mar se solicita la constitución de la

comarca del Alt Maresme, por segregación de la comarca de El Maresme (capital Mataró). A todo ello se

agregaría una posible modificación en la división por vegueries, con la constitución de la del Alt Pirineu

(Alto Pirineo) que comprendería la antigua región número nueve de la división de 1936, más la comarca

de la Cerdaña.

Veguería "versus" comarca

Se trata, en síntesis, de muy pocas modificaciones, que afectan a unas cinco comarcas, sobre un conjunto

de 38. Más importante deberá ser la posibilidad de opción administrativa entre el marco comarcal y el de

la veguería, con prioridad a este último en la mayoría de casos, ya que su extensión y su número —

nueve— lo convierte en adecuado para numerosas acciones de Gobierno.

El tema, pues, de ser enfocado con serenidad, no tiene por qué ser delicado. Lo único preocupante es que

la falta de un planteamiento técnico y democrático desde arriba llegue a generar una intencionada

demagogia desde abajo, como sucedió hace muy pocos años en Italia, con motivo del establecimiento de

una nueva división territorial. La posibilidad de algo parecido es ahora evidente, cuando la marginación

de la estructura comarcal ha obligado o está obligando a las fuerzas parlamentarias catalanas a modificar

su anteproyecto de Estatuto.

 

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