Autor: ;Ibarz, Joaquín. 
 El caso está en los tribunales. 
 Una querella entre escritores polariza la cultura catalana     
 
 Tele/eXpres.    14/03/1980.  Página: 19. Páginas: 1. Párrafos: 44. 

ESPECTÁCULOS

Un polémico contencioso está abierto entre los escritores Terenci Moix y Jaume Melendres. El origen del

mismo, está en una crítica teatral de Jaume Melendres sobre el montaje del «Hamlet» traducido por

Terenci Moix. Este replicó en un artículo publicado en la «Guía del Ocio» en el que no se

hacía mención a la tarea profesional de Melendres, sino que se adjetivaba peyorativamente su persona

deseándole un cáncer mortal. Días más tarde, el propio Terenci Moix, en una entrevista a «Mundo

Diario» reconocía que con aquel artículo había llegado «al límite del insulto». La respuesta de Melendres

no fue literaria. Presentó una querella judicial por injurias en la que pide quince millones de

indemnización. Él juez ha admitido la querella y fijado una fianza de dos millones a Terenci Moix, que,

en la actualidad, se encuentra en libertad provisional.

El caso está en los tribunales

Una Querella entre escritores polariza la cultura catalana

Moix

Proceso post franquista

Terenci Moix ha superado en buena parte el trauma que, según reconoce, representó la querella y la

estimación de la fianza en dos millones de pesetas. Aunque pasó un mes muy preocupado, ahora se

muestra más animado «por las numerosas muestras de solidaridad que he recibido».

— ¿Te sorprendió que finalmente Jaume Melendres presentara la querella?

- Sí. ¿Por qué? Porque las dos únicas veces que me han procesado fueron en la época del franquismo y en

circunstancias muy diferentes. Concretamente, el primer proceso fue a raíz del libro "El sadismo de

nuestra infancia" y el segundo por unos artículos publicados en Tele/eXpres.

—¿Qué te ha dolido más, la presentación de la querella o los millones que Melendres pide como

indemnización?

— Lo que más me duele es tener que malgastar en esta historia unas energías, que necesitaba para el

reinicio de la gira de "Hamlet" y para acabar una novela que tenía que sacar para la Fiesta del

Libro, "Amami Alfredo», y que la he tenido que dejar de lado para poder escribir el recurso. Todo

esto me ha reportado un perjuicio muy grande, tanto a mí como a la editorial.

— ¿Tienes muchos millones ahorrados para poder afrontar la cantidad que reclama Melendres como

indemnización?

A juzgar por lo que piden, debo de ser una especie de Banca Catalana. De momento he facilitado una

lista susceptible de embargo: el calentador, la nevera, la máquina de escribir, un 850 de segunda

mano, un proyector y todas aquellas tonterías por las que me he matado trabajando durante 10 años

como un enano.

Digo como un enano porque soy bajito. Por las cosas que poseo en propiedad, soy una persona

insolvente completamente. No tengo negocios, ni propiedades, el piso es de alquiler y lo comparto

con otra persona. Cualquiera sabe lo que gana un escritor catalán. El dinero que piden como

indemnización no´ lo reunimos entre todos los escritores de Catalunya.

—¿Queda todavía alguna posibilidad de reconciliación?

— Ofrecí a Melendres una rectificación con la frase siguiente: "Si t´he ofés com a escriptor he de

desagreujar-te com a escriptor, no com si fos un delinqüent o la Banca Arnús". La posibilidad de

reconciliación se la ofrecí durante una comida en "II jardinet-to", que me costó la broma de 2.300 pesetas.

Vázquez Montalbán actuó como mediador para que pudiera realizarse esta comida con Melendres, pero

no dio frutos. Mi abogado siguió ofreciendo la posibilidad de una rectificación. Ahora no puedo más que

dejarlo en manos de la Virgen de Siracusa, que podrá más que nosotros.

— Si te declaras insolvente para pagar la mayor parte´de la fianza, ¿puede afectar todo este «affaire» a. la

«Guía de Barcelona», como responsable subsidiaria?

— La "Guia" es una revista tan simpática y tan útil que me dolería muchísimo que la hicieran responsable

subsidiaria de mi escrito. Eso sería su ruina porque su economía no es precisamente boyante. Seria de

lamentar que un caso así contribuyera a hacer desaparecer una publicación tan necesaria en un momento

tan precario para la prensa del país.

— ¿Te has planteado´ si puedes acabar en la cárcel?

-No tengo ni idea, porque de leyes no entiendo. Tan sólo entiendo de Literatura. Si fuera así, sería la

primera vez en la historia de la Literatura Catalana en que un escritor catalán va a la cárcel enviado por

otro escritor. A mi me han insultado muchas veces y muy recientemente, y nunca se me ha ocurrido

contestar con la ley, sino con la pluma. Quizás es porque recuerde con mucha amargura una época en que

las cosas eran al revés.

—Tus problemas con Melendres ¿vienen a raíz de la publicación de tu artículo en la «Guía» ó arrastráis

algún contencioso antiguó?

-A nivel legal, los problernas vienen por el artículo. La verdad no la puedo decir ahora.

—La opinión pública está un tanto sorprendida ante este litigio entre dos intelectuales de limpia

trayectoria democrática y militantes en el mismo partido, el PSUC.

En todo caso este caso no lo he planteado yo. He intentado resolver el problema por medios pacíficos.

He callado durante un mes y medio esperando que el señor Melendres se pusiera en comunicación

conmigo. Ahora bien, cuando he visto que me iban a embargar he hecho público el caso.

— Para la Fiesta del Libro vas a sacar tu traducción de «Hamlet». ¿No temes que te puedan embargar los

derechos?

— Sería muy triste que mi trabajo durante dos años, durante los que no he ido ni a un cine ni a un teatro,

quedara incautado. Pero aceptaré el peso de la ley con la abnegación que siempre me ha

caracterizado y si me quieren coronar de espinas, al menos que miren que no estén oxidadas porque me da

miedo el tétano.

Terenci Moix dice que piensa escribir un libro sobre todo este contencioso con Melendres,

— El señor Melendres estrena una obra teatral dentro de 15 días por lo que le deseo todo el éxito del

mundo que se merece; si el público catalán tiene un dedo de seny no le regateará ese éxito, porque es

muy cierto que entre todos lo haremos todo.

Melendres

Escribir sin privilegios

Jaume Melendres, escritor, crítico y prestigioso hombre de teatro ha tomado esta iniciativa

conscientemente y si habla de la misma no es para echar leña al fuego, simplemente para precisar algunos

términos que una polémica abultadamente unilateral ha hecho correr sobre el caso.

Algunas de las personas que se han pronunciado públicamente a favor de Terenci Moix han dicho que eso

era un problema entre escritores y que debía .resolverse en un tribunal de Etica profesional ad hoc.

— No entiendo por qué se propone ese tribunal. Da la sensación de que el escritor, por el hecho de serlo,

no tiene los mismos derechos y deberes que las otras personas. Se está promocionando un privilegiado

estatuto para el escritor. Parece como si Terenci Moix no tuviera el mismo deber que el resto de

ciudadanos de respetar al prójimo y, al mismo tiempo, que yo tengo menos derechos que estos ciudadanos

para defenderme.

Proponer como hace Joan Oliver un tribunal peculiar es regresar a las jurisdicciones especiales otra vez,

es ir en contra de una de las reivindicaciones más clásicas de la democracia. Curiosamente estas

reacciones proceden de escritores con lo que hay una implícita reivindicación de derechos corporativos

que marginan a los ciudadanos que no ejerzan esta profesión. El caso no se puede reducir al

enfrentamiento judicial de dos escritores. Se trata de la acción de un ciudadano ante otro ciudadano que

además, y en ambos casos, son escritores. Pero lo que importa es el delito.

El que Melendres haya ido al juzgado se ha visto como un atentado a la libertad de expresión.

— Creo que es un debate que debe abrirse en nuestra sociedad. Sobre la libertad de expresión tienen cosas

que decir los partidos políticos y el colectivo social en general para que sepamos de una vez en qué

consiste realmente. No creo que el insulto forme parte de esta libertad de expresión a no ser que la

violencia y la agresión sean valores positivos en una democracia.

Todos los países ponen unos límites a esa libertad de expresión, límites que deseo ver reducidos al

máximo pero es evidente que cualquier convivencia exige una frontera que será distinta en cada país y

momento. Si he ido a los tribunales es porque la Constitución tiene un artículo veinte clarísimo y porque

creo que las instituciones de nuestra sociedad se han de definir para contribuir a la clarificación del tema.

El dinero no importa

Otro dato del affaire son los quince millones que solicita Melendres en la demanda. Se ha visto como un

truco personal para llenarse los bolsillos.

— Esa opinión demuestra un desconocimiento jurídico considerable. Estas cosas, concretamente:, el

artículo de Terenci, tienen un precio, pero insospechadamente hay personas que han reaccionado como

si la demanda de quince millones hiciera temblar a la cultura catalana, como si éste fuera el valor de

nuestra cultura. Terenci Moix actúa como si ya .estuviera condenado a pagar esos quince millones... y

no lo está. No hay sentencia todavía, es una simple petición que hago con el asesoramiento de los

abogados. La cifra simplemente indica la gravedad de su acción. Sin embargo, algunos deben opinar que

más sagrado que la dignidad y el honor son los millones. Parecen agentes de seguros que regatean el

precio de una vida. Estos quince millones de pesetas que pido no son nada comparados con la petición

que hacía Terenci Moix en su artículo: mi muerte.

Mi objetivo no es arruinar a Terenci Moix, no quiero enriquecerme a su costa, pero la injuria se paga y un

curriculum profesional no puede ser la coartada para delinquir, eso no da inmunidad para nadie.

Melendres encuentra extraño que entre el artículo injurioso y las primeras reacciones de Terenci Moix

pasaran dos meses. «Hasta que. no vio que la demanda iba en serio no se movió en ningún sentido. O sea

que a pesar de ser un personaje de la cultura ha comprendido mucho más rápidamente el lenguaje judicial

que el de la dignidad.»

Querella, no denuncia

Melendres no se ha prodigado en los papeles hablando del caso. Hasta el presente, todas sus

intervenciones han sido en ejercicio del derecho de réplica.

— Y si ahora hago estas declaraciones no es con la intención de convertir este asunto en un escándalo.

Sólo quiero hablar para aclarar algunos puntos. No para organizar batallitas personales. Se han publicado,

supongo que sin mala fe, errores de bulto. Se ha dicho, por ejemplo, que pedía el destierro de Terenci

Moix. Yo no lo he pedido, lo que ocurre es que se trata de una pena prevista en el Código Penal.

Otro aspecto a tener muy presente es que el artículo de Terenci Moix no iba contra mi obra sino contra mi

persona. En otras ocasiones se ha criticado mi trabajo y no he apelado a los tribunales.

También, en medio de ese girigay organizado sobre el tema, se ha escrito que Melendres, dale que dale,

no aceptaría una retractación. «Eso es absurdo. Yo no puedo impedir que alguien se retracte. Es un acto

dictado por la conciencia de cada cual y no necesita mi acuerdo previo. Eso no se negocia. Si él está

convencido de que su acto es ofensivo e indigno... que se retracte sin pedir condiciones, garantías. Quede

claro que he presentado una querella y no una denuncia. Una denuncia, una vez presentada, sigue su curso

indiferente a la voluntad del denunciador. Por el contrario, una querella puede ser retirada por el

demandante si aparece algún elemento nuevo que permita considerar esta posibilidad.»

TOMAS DELCLOS y JOAQUÍN IBARZ

 

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