Autor: S. V. (posible Sergio Vilar). 
 Elecciones al parlamento catalán. 
 Sucursalismo y no     
 
 Diario 16.    15/03/1980.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

PLAZA DE SAN JAIME

Sucursalismo y no

S. V.

Barcelona — La acusación de «sucursalista» es uno de los peores calificativos que en estas latitudes un

partido puede lanzar a otro. En una nacionalidad de personalidad tan arraigada como Cataluña, todos los

partidos pretenden ser autónomos: para los catalanistas, lo más criticable en un partido es que sea o que se

sospeche que es «sucursalista», esto es: dependiente de un partido de Madrid. Desde tal punto de vista se

puede ser de derechas o de izquierdas, pero no un representante del «sucursalismo».

El partido que suele utilizar a menudo este concepto descalificador es CDC (Covergencia Democrática de

Cataluña), la organización de Jordi Pujol. Sin duda alguna, Jordi Pujol es uno de los más claros

representantes del nacionalismo catalán. Por Cataluña, Pujol sufrió persecución policiaca, fue torturado y

pasó una larga temporada en la cárcel. Para Jordi lo esencial, como él mismo suele decir, no es «fer

política» (hacer política) sino, «fer país» (hacer país).

¿Qué país quiere construir Jordi Pujol? Hace tiempo que no he podido hablar detenidamente con él sobre

esta cuestión. Pero hace unos quince años recuerdo que me decía: «Primero hay que reconstruir Cataluña;

luego, estoy abierto a todas las opciones, incluso a las socialistas.» En la composición social de su partido

predomina la pequeña burguesía y la burguesía de tipo medio, que se articulan en dos corrientes

ideológicas fluctuantes: la que propende a sostener tesis dimanantes del cristianismo democrático y la

que-se inclina por opciones socialdemócratas.

Luego está la práctica política en las etapas concretas que atravesamos y ahí las actitudes pueden tornarse

más complejas. Parece seguro que el partido de Pujol volverá a tener más influencia electoral en Cataluña

que la organización de Suárez. En este caso, es muy verosímil la hipótesis de que a nivel catalán los

intereses de la UCD se articulen y se subordinen o por lo menos se convinen con los intereses de la CDC.

Así, paradójicamente, uno de los partidos más nacionalistas sería (lo ha sido ya en votaciones puntuales

en el Congreso) el aliado natural de la UCD de Madrid. Y es que los intereses materiales pueden entrar en

contradicción con las palabras...

 

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