Autor: Barrera i Costa, Heribert. 
 Elecciones al Parlament. Heribert Barrera (Esquerra Republicana). 
 Esquerra: una esperanza     
 
 La Vanguardia.    18/03/1980.  Página: 14. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Heribert Barrera (Esquerra Republicana)

Esquerra: una esperanza

CUANDO escribo estas líneas la campaña electoral está ya termi-minándose. Su dureza y

agresividad han sido las normales en estos casos. Pero, paradójicamente, cuando se trata de elegir un

Parlamento muchos la han enfocado como si se tratase de elegir presidente y la hipoteca de esta

personalización va a pesarnos ahora duramente.

Digámoslo claramente. Por una razón

o por otra —razones políticas, no en- tramos en méritos personales— nínguno de los llamados

presidenciables no es un candidato satisfactorio. Ninguno de ellos podría ser el presidente de todos

que Cataluña necesita. No nos desespertemos, sin embargo, todavía. A veces, cuando las cosas parecen

ir peor la solución surge de donde menos se espera.

El pueblo tiene todavía la palabra y aunque sea a última hora puede distinguir los buenos de los malos

pastores, la cizaña del trigo. Cataluña necesita un Gobierno que no esté supeditado a intereses ajenos al

bien común del país. Y un Gobierno que sea capaz de actuar con valentía e imaginación. En el siglo de

los cohetes con ojiva nuclear, de nada sirven las bombardas y de poco los fusiles de repetición.

Liberémonos ya de las predicaciones de los falsos Mesías y de los profetas anticuados. Ni Marx ni

Keyne han escrito las recetas mágicas que pueden resolver nuestros problemas. Nuestros problemas son

hoy falta de recursos energéticos, escasez de agua, desequilibrios territoriales y, sobre todo, demasiada

burocracia, baja productividad, indisciplina, inflación, desempleo y delincuencia. Todo esto va ligado,

todo esto forma parte de una misma constelación de hechos y necesita soluciones globales. Pero lo

más importante es que ninguna solución podrá existir aquí sin la premisa básica: que Cataluña tenga

libertades efectivas, que no se nos regateen los traspasos, que el Estatut sea interpretado con generosidad

y que la autonomía vaya amplíandose por los mecanismos legales hasta el límite de lo que la

Constitución permite. Para que la autonomía no fracase, la Generalitat debe desarrollar una política

nacional catalana. Y esta política nacional sólo podrá lograrse si hay en el Parlament un núcleo de

nacionalistas auténticos exigentes, no ligados a intereses sectoriales ni a dogmas periclitados que sepan

aceptar la realidad de los hechos y adoptar una actitud a la vez crítica y constructiva. Este núcleo

deberían constituirlo los diputados de Esquerra Republicana de Catalunya, el partido que alia la

pureza nacionalista con la conciencia de las realidades de la Cataluña de hoy; que asocia a un auténtico

deseo de transformación social la lucidez ante los condicionamientos del entramado de nuestra sociedad

tecnológica.

Esquerra Republicana de Catalunya ha dado sus pruebas de honradez política, de coherencia y también de

buena administración y eficacia. Nosotros no prometemos el pleno empleo en seis meses, la integración

de ´los Países Catalanes en dos años y el paraíso, de una sociedad socialista imaginaria al término de la

legislatura. Pero tampoco actuaremos de tal forma que muchos puedan ´Continuar diciendo: con Franco

vivíamos mejor.

¿Es esta la hora de Esquerra Republicana de Catalunya? Todos los electores conscientes deberían

preguntárselo, por nuestra parte estamos preparados. Tenemos ideología y tenemos programa, renemos

historia y tenemos perspectivas de futuro. Tenemos hombres y mujeres capaces de gobernar y tenemos

jóvenes entusiastas que tienen fe en nosotros. Podemos haber cometido errores ¿quién lo duda?, pero

hemos actuado siempre de acuerdo con nuestra conciencia. Sea cual sea el resultado de as urnas, Cataluña

puede contar con nosotros. Cuanto más numerosos seamos en el Parlament más capaces seremos de

defenderla.

 

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