Autor: Reventós i Carner, Joan. 
 Elecciones al Parlament. Joan Reventós (PSC-PSOE). 
 Querer y poder     
 
 La Vanguardia.    18/03/1980.  Página: 15. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Joan Reventas (PSC-PSOE)

Querer y poder

UNA buena costumbre para evitar angustias incómodas es la de tomarse tinas momentos de calma antes

de los actos trascendentales. Quizá sea por esta humana demanda de serenidad que en las democracias

occidentales se ha instituido esa jornada llamada de reflexión en la que está prohibida toda incitación al

voto. Tras el esfuerzo de esta campaña les aseguro que agradezco íntimamente esa oportunidad que la ley

electoral me ofrece. Mañana es jornada de reflexión: un buen momento para contemplar la realidad

política de Catalunya horas antes de asistir a la culminación de su autonomía.

Las campañas electorales tienen en sí algo de engañosas. El mensaje electoral, a fuerza de ser sintético, da

por obviados un conjunto de hechos que configuran el paisaje social de un país, un paisaje perfectamente

conocido por el pueblo que en él vive pero intencionadamente deformado por los tour-operators de esa

derecha aventurera que afirma no poder resistir más aventuras que la suya propia. Sin embargo, la

campaña de los socialistas no surge de la mente de los técnicos de marketing. El contacto que los

socialistas mantenemos con el pueblo nos proporciona una aproximación a la realidad de Catalunya

correcta, fiable y desapasionada. Y nuestra personal descripción del paisaje político catalán no puede ser,

hoy por hoy, muy optimista: en el terreno económico subsisten dramáticamente los efectos de la crisis,

una crisis que incluso -la derecha admite ha dejado de ser coyuntural para pasar a interpretarse como

estructural. Políticamente Catalunya parte de unas bases de autogobierno y de organización mínimas, que

deberán ser negociadas con un partido —la UCD— no caracterizado precisamente por su juego ´limpio en

materia de autonomías.

Socialmente, el oportunismo electoral de ciertos grupos está elevando a nivel de categoría universal el

demagógico truco de la división de Catalunya, sea ésta lingüística o ideológica tanto da, el objetivo es

claro.

Ante este panorama no valen soluciones encarnadas en una persona. Me atrevería a afirmar que ni

siquiera sirven soluciones exclusivamente de partido. Hoy nos urge un esfuerzo colectivo en el que

participe la mayoría del pueblo en torno a! programa socialista. Si la derecha es incapaz de poner fin a la

espiral de la crisis, los socialistas forjaremos alternativas para evitar que las consecuencias recaigan

exclusivamente sobre los trabajadores y que devuelvan al conjunto de la sociedad catalana el

clima de confianza que todos los sectores de la producción y de la inversión están exigiendo. Si el partido

del Gobierno continúa con la política obstruccionista a las autonomías demostrada en Andalucía o con las

actitudes despreciativas de alguno de sus ministros, los socialistas vamos a presionar con todos los

medios.

Prefiero pensar que esa proyección sobre el presente de los fantasmas del pasado que tanto esgrimen los

partidos burgueses, se debe más a una consustancial falta de imaginación política que a tina confusionaria

mala fe Los socialistas no queremos volver al pasado. Y no vamos a secundar la vieja táctica reaccionaria

de las cortinas de humo malgastando esfuerzos en negar lo que el pueblo ha negado ya con su voto y con

su responsabilidad histórica. Porque no basta con no querer dividir a Catalunya. En la actualidad el

objetivo prioritario de los socialistas en el proceso de Reconstrucción Nacional es precisamente la

unificación de este país. Y la unificación se enfrenta hoy a dos formas de división aparentemente opuestas

pero interdependientes. Por una parte asistimos al florecimiento de un lerrouxismo histórico remozado,

tan sobrado de emotividad como falto de visión política, que en el mejor de los casos —y prefiero ser

indulgente— puede aspirar a ocupar el papel de conciencia crítica en el tema de la inmigración. Por otra

parte, no obstante, tenemos una corriente más extendida que se concreta en un nacionalismo de techo

bajo, practicante a ultranza de una autoafirmación narcisa e incapaz de asumir, los problemas de la

inmigración más ella de sus carteles electorales. Si en el primer caso la norma es un revanchismo

injustificado, el segundo segrega un paternalismo de corte colonial que en nada puede favorecer esa

unificación de Catalunya que los socialistas consideramos prioritaria.

Porque queda claro que esa unificación no la puede llevar a término quien quiere sino quién puede. Los

socialistas somos los únicos que podemos emprender la reconstrucción nacional de Catalunya desde´ una

perspectiva progresista y de cambio de los trabajadores. Constituimos, en un panorama político marcado

por el temor de la derecha y el desencanto de ciertas capas, Ja única garantía de que siga adelante´ la

democratización real del país. Es por ello que queremos gobernar. Es por ello que vamos a construir la

Catalunya nueva, confiada, progresista y solidaria en la España de todos. Y vamos a hacerlo con

ilusión,con honestidad y con capacidad de gobierno. Con los socialistas.

 

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