Autor: Pi y Torrente, Ramón. 
   Hoy se decide mucho más que un Parlament     
 
 La Vanguardia.    20/03/1980.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Hoy se decide mucho más que un Parlament

Hoy, por primera vez desde hace cuarenta y ocho años, los ciudadanos de Cataluña elegirán a

sus representantes para el Pariament de la Generalitat. Este órgano de representación política

elegirá da entre sus miembros al president de la Generalitat. Esta elección llevará consigo la

aprobación simultánea del programa de gobierno del candidato y de la composición del

Gobierno autonómico, denominado Consell Executiu. Este automatismo, sin embargo,

funcionará sólo mientras una ley del Pariament de Catalunya no regule la composición,

funciones y nombramiento del Consell Executiu.

Lo apuntado es, como si dijéramos, el catecismo legal, el aspecto técnico de estas elecciones.

Pero todo eso tiene un significado político más matizado. Por lo pronto, quiere decirse que

estas elecciones el Parlament son mucho más que la elección de diputados al órgano

legislativo de Cataluña. Son también, en medida muy grande, la elección de president y, con él,

de un programa politico que habrá de ejecutar un Gobierno autonómico. No es de extrañar, por

consiguiente, el alto grado da personalización de toda la campaña, en la cual los rostros de los

presidenciables han sido un elemento primordial. El «tirón» de cada uno de los candidatos

cabezas de lista con posibilidades de llegar a la Presidencia de la Generalitat va a jugar un

fuerte papel en estos comicios, y esta vez hay que decir que con razón. Estamos anta unas

elecciones personalizadas, pero qua distan mucho de ser aquel «concurso de belleza» que

criticase el señor Fraga refiriéndose a las legislativas de 1977; y no sólo por los escasos

méritos de los candidatos catalanes en un certamen de semejante naturaleza, sino sobre todo

porque de quien resulte presidente de la Generalitat van a depender, en efecto, muchas cosas.

No hay que decir que la abstención es, hasta el último momento, el gran fantasma de todas las

formaciones que concurren a los comicios, y de manera singular de aquellas cuyo electorado

es menos fiel o más oscilante. Los partidos con una militancia fuertemente disciplinada

recibirán un efecto mucho más amortiguado del fenómeno de la abstención; pero son los

partidos de más amplio y a la vez más tornadizo electorado los que aspiran a alcanzar el poder

en Cataluña. Por tanto, la abstención va e seguirse desde las grandes formaciones con

extraordinaria atención.

Crónica política por Ramón Pi

Sin embargo, los llamamientos e la participación en las elecciones no tienen únicamente raíces

partidistas, ni mucho manos. En primer lugar, porque cuanto más exacta sea la correlación

entre los deseos de los ciudadanos de Cataluña y su reflejo en el Parlament, menos margen

quedará´ a los antidemócratas para proseguir con su acción de obstrucción de la convivencia

pacífica y libre de todos. En segundo término, porque de una abstención muy abultada saldrá,

probablemente, un Parlament distorsionado, con representaciones de Intereses que no se

corresponderán con la realidad de Cataluña. El ejercicio del derecho-deber del voto es, en

estos momentos de la vida de Cataluña, de la mayor importancia, porque de un muy alto índice

da participación derivará también la mayor autoridad de los gobernantes catalanes para

negociar con el Gobierno de Madrid las relaciones entre el poder central y el poder autonómico.

Lo más apasionante, inmediatamente después del hecho mismo de ver quién ha obtenido más

votos, son los cálculos para establecer las posibles coaliciones, porque parece claro que

ningún partido se alzará con la mayoría absoluta de los escaños, que supondría un mínimo de

sesenta y ocho. En estos momentos-nadie suelta prenda sobre sus posibles alianzas —excepto

el PSUC, dispuesto a la alianza de todos con todos—, porque todo va a depender de cómo sea

posible formar mayorías. De momento, lo que se sabe es que Convergencia i Unió no hará

coalición gubernamental con los comunistas, y que los socialistas no la harán con los

centristas. Pero eso, ademaste ser en cierto modo revisable en el futuro —todo es siempre

revisable en política—, no ilustra demasiado sobre el amplío abanico da posibilidades que se

pueden abrir a partir del día 21: las expectativas de un Gobierno formado principalmente por

convergentes y socialistas siguen en pie, pero puede producirse esta alianza en condiciones

muy diversas según que entren otras fuerzas en ella o no, y según cuál sea la diferencia de

escaños entre ambas, y a favor de quién. Las repercusiones que las alianzas hechas en

Barcelona puedan tener en la correlación de votos en el Parlamento de Madrid son, por otra

parta, un elemento que los partidos con presencia parlamentaria en las Cortes no dejan de

considerar.

Lo que puede afirmarse, en medio de este panorama tan fluido, es que la política de Cataluña

va a ser muy compleja y muy delicada. Y de la buena conducción de la política en Cataluña por

parte de los que resulten responsables del gobierno autonómico habrá de depender, también, v

en buena medida, la estabilidad política del conjunto de España... si el terrorismo no crispa las

cosas hasta lo insostenible.

 

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