Autor: Carandell, Luis. 
 El vencedor Pujol defenderá un Gobierno de centro. 
 Giro catalán a la derecha en el voto al Parlamento     
 
 Diario 16.    22/03/1980.  Página: 1-2. Páginas: 2. Párrafos: 20. 

El vencedor Pujol defenderá un Gobierno de centro

Giro catalán a la derecha en el voto al Parlamento

Las elecciones al Parlamento autonómico de Cataluña han demostrado que los catalanes han dado un giro

a la derecha, triunfando un nacionalismo conservador y perdiendo su tradicional hegemonía la izquierda.

El virtual presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, defenderá un «centro» a la catalana.

Barcelona (LUIS CARANDELL, enviado especial) — «Esta ha sido una jornada histórica», dijo el señor

Bricall, conseller de Gobernación de la Generalitat.

Y rectificó, mostrando el innato horror que los catalanes tienen a las frases grandilocuentes: «Bueno, si ha

sido histórica o no se sabrá dentro de unos años. Lo que quiero decir es que hoy hemos hecho una cosa

muy seria. En estas segundas elecciones del siglo hemos recuperado el Parlamento de Cataluña.»

Desde la madrugada del viernes se sabía ya que los catalanes habían dado un giro importante al mapa

electoral. A primera vista se observaba que los resultados registraban un vuelco del electorado hacia el

nacionalismo.

Una interpretación más reposada, sin embargo, permitía comprobar que ese vuelco se había producido no

sólo en el sentido nacionalista, sino también el sentido conservador. Era, en buena medida, un giro a la

derecha.

La abstención, que había seguido su tendencia creciente respecto a anteriores consultas, aunque no de

forma escandalosa, afectó esta vez más a los distritos con predominio de izquierda que a aquellos

dominados por la derecha.

Centro a la catalana

Lo que probablemente sucedió el jueves fue que una buena parte del electorado conservador, que había

votado a UCD o a las opciones catalanas de Alianza Popular o bien se había abstenido en las elecciones

anteriores, dio esta vez su «voto útil» a la coalición nacionalista de Jordi Pujol, Convergencia i Unió.

REACCIONES TRAS LOS COMICIOS CATALANES

Triunfo del centro a la catalana

Se produjo una especie de «desembarco» de los votantes conservadores en la playa del nacionalismo

moderado a fin de crear un bloque que consiguiera superar a la izquierda. En la noche del escrutinio

alguien recordaba que una cosa parecida le había sucedido antes de la guerra a la Liga Regionalista, que

pasó con el tiempo de ser una opción nacionalista a ser el partido de los intereses dominantes en Cataluña.

A estos resultados contribuyeron varias causas. Antón Cañellas, líder de la UCD catalana, ha dado en esta

campaña una imagen muy pobre e indecisa. Sobre la UCD pesa, además, la incómoda acusación de

«sucursalismo» y la campaña desarrollada por el presidente Suárez ha acabado de confirmar esa mala

impresión.

La patronal catalana, por otra parte, el Fomento del Trabajo, se ha volcado en favor de esta fórmula de

recambio. Y de todo ello ha surgido, «un centro», fusión del nacionalismo interclasista de Pujol y del

conservadurismo «gran burgués». Una especie de UCD a la catalana capaz de defender su «modelo de

sociedad» frente a la izquierda.

Mala noche de Reventós

Ante la sede del partido de Pujol, en la calle Provenza, del ensanche barcelonés, se había reunido una

muchedumbre portadora de banderas catalanas. Pero los votos del triunfo no eran todos nacionalistas. Ni

mucho menos. Incluso había quien decía que Pujol podía sentirse maniatado en su inesperada y aplastante

victoria.

En la izquierda, los comunistas del PSUC hablan mantenido sus cifras llegando a una especie de «techo».

Y el partido de los socialistas catalanes había sufrido un revés que durante la noche hizo desaparecer de la

escena a Joan Reventós, titulado «presidente de todos» hasta unas horas antes. La medida de ese revés

socialista la dio uno de sus líderes, que me dijo en el Patio de Naranjos de la Generalidad, a las cinco de

la mañanana, que a él le pasaba aquello que decía Groucho Marx: «He pasado una noche magnífica, pero

no es ésta.»

Para colmo de males, en el Palacio de Congresos, cuartel general del PSC, se estropeó la instalación

eléctrica en un apagón muy a tono con las caras largas de los militantes. La orquesta que trataba de

animar aquello se marchó.

Entre los socialistas parecía predominar la autocrítica de que el partido no había sabido ser el abanderado

del espíritu nacionalista como correspondía a su condición de primer partido, hasta entonces, de Cataluña.

Así se explicaba que además del Partido Socialista Andaluz la Esquerra Republicana de Cataluña, el

grupo que ha aumentado más proporcionalmente en estas elecciones, les hubiese quitado parte de su

electorado.

En esto, para emplear una frase cara a los socialistas, ha funcionado la «memoria histórica», el recuerdo

de Maciá y de Companys, que ha atraído al partido un conglomerado de votos que no pueden identificarse

solamente con la izquierda.

Tarradellas, por la unidad

Finalmente, otro de los grandes protagonistas de la noche fue el presidente Tarradellas. Mantuvo una

conferencia de prensa de más de una hora de duración, mostrando una admirable resistencia. Habló todo

el tiempo de la necesidad de unidad y dijo que Cataluña no podía soportar una política de partido, sino

que necesitaba un. Gobierno de unión a fin de negociar con éxito con Madrid. Si antes, vencedora la

izquierda, defendía la opción de la derecha en el Consell Ejecutivo, ahora, vencedora la derecha, trataba

de compensar su fuerza apoyando la opción de la izquierda.

Un periodista le preguntó si no le parecía curioso que su punto de vista coincidiera ahora «con el de un

partido concreto». Se refería, sin decirlo, al de los comunistas catalanes. Tarradellas sonrió y explicó en

seguida que, horas antes, cuando el candidato de ese partido, que no era otro que Josep Benet, había ido a

verle igual que los otros candidatos para comentar los resultados, habían bromeado uno con otro diciendo:

«¡Quién nos tenía que decir a nosotros que, al final, estaríamos de acuerdo!»

 

< Volver