Autor: Carandell, Luis. 
   El derecho al idioma     
 
 Diario 16.    19/04/1980.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

CARANDELARIO

El derecho al idioma

Luis Garandell

En vano se burló Cervantes de quien slanceaba molinos tomándolos por gigantes. Su ironía no sirvió para

hacer recapacitar a los muchos que, en su tiempo y en el nuestro, quieren ver problemas donde no los hay.

Algo de esto se ha producido en el episodio de los 35 alumnos barceloneses que protestaron porque un

profesor catalán se negaba a dar sus clases en castellano. La reacción de las autoridades de Madrid, la

exigencia de algunos sectores en el sentido de «que se investigue el caso» no guardan proporción con la

verdadera entidad del. supuesto «problema».

Pese a los Estatutos, pese a las autonomías, a algunos les cuesta trabajo asimilar que el derecho a la propia

lengua no es sólo un derecho natural sino también, en el caso del catalán y de las demás lenguas

españolas, un derecho constitucional. No cabe invocar aquí la Constitución. Lo inconstitucional sería

prohibir el catalán, constitucionalmente considerado como «el idioma propio de Cataluña».

Cualquiera que conozca Cataluña —y la capital del Estado paga a veces sus culpas centralistas al precio

de un gran desconocimiento— sabe muy bien que las posibles fricciones entre los hablantes dé las dos

lenguas no constituyen nada que pueda llamarse seriamente «un problema». Con tolerancia, y no con

«medidas», deben suavizarse esas fricciones y a la parte mus fuerte políticamente hablando corresponde

dar ejemplo de tolerancia.

En Barcelona, es cierto, hay un molino, El Molino, un cabaret divertidísimo y con gran solera. Tomarlo

por un gigante, en este u otro asunto, resulta tan cómico como en la aventura cervantina y puede llegar a

provocar un revolcón parecido al que sufrió Don Quijote.

 

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