Autor: Mérida, María. 
 Jordi Pujol, en exclusiva para Hoja del Lunes. 
 Nosotros no rechazamos formar prte de un Gobierno español     
 
 Hoja del Lunes.    21/04/1980.  Páginas: 1. Párrafos: 33. 

HOJA del LUNES

Jordi Pujol, en exclusiva para HOJA DEL LUNES:

«Nosotros no rechazamos formar parte de un Gobierno español»

"PARA ganar hay que tener audacia. La audacia en política es fundamental, pero una audacia calculada y

en el momento oportuno», me decía después de las elecciones al Parlamento de Cataluña el presidente

Tarradellas refiriéndose a Jordi Pujol y a los resultados electorales de Convergencia Democrática de

Cataluña. Por su parte, el gran poeta catalán Salvador Espríu me diría hace unos días en relación con el

político nacionalista: «Es un hombre culto un hombre que quiere mucho a Cataluña y lo ha demostrado

con su actuación, y queda descartado que se mueva por ambiciones económicas, porque está por encima

de ellas. Sin embargo, su ambición política e histórica me parece muy plausible».

Tiene cuarenta y nueve años, siete hijos; es licenciado en Medicina, un gran hombre de empresa,

«factótum» de la Banca Catalana, católico practicante, educado en un ambiente de exigencia y de cierta

austeridad; dinámico, taxativo, ambicioso, con una increíble capacidad de trabajo y una inteligente

estrategia política; serio, amable, sin alardes de excesiva cordialidad, y con una afectividad exteriormante

contenida. El siempre dice sin ambages lo que quiere decir. Es de temperamento nervioso, aunque con

bastante dominio de sí, sumamente minucioso, observador y con una línea de actuación perfectamente

calculada y programada. Jordi Pujol es un gran luchador por Cataluña y ése ha sido su ideal y su objetivo

desde que era muy joven.

Pujol dice que el «hilo rojo» de su actuación es el nacionalismo, entendido como una voluntad colectiva

de ser, como un concepto globalizador de Cataluña y de todos los hombres que viven y trabajan aquí,

cómo una política de creación de un marco comunitario válido para iodo el mundo y como una acción

sistemática diversificada de construir Cataluña en el terreno de las cosas concretas. «El hilo rojo es el

nacionalismo entendido como una política, pero también como una ética, como una manera da hacer;

nacionalismo personalista y no basado en la abstracción»

Sin embargo, para Jordi Pujol las cosas en este momento no están nada fáciles, y esta semana que

empieza hoy va a ser especialmente dura y difícil para él y para su partido. El presidente del Parlamento

Catalán, Heribert Barrera, le ha encargado que se presente como candidato a la Presidencia de la

Generalidad y que presente un programa y un equipo de gobierno. «Yo no soy más que esto: el candidado

a la Presidencia de la Generalitat, pero como nuestro grupo sólo tiene cuarenta y tres diputados sobre un

total de ciento treinta y cinco, si no consigo el apoyo suficiente de. otros partidos no saldré elegido, y el

presidente del Parlamento tendrá que encargar a otro dirigente político la formación del gobierno.»

Mañana se celebrará una votación, para la que necesita la mayoría absoluta, es decir, 68 diputados; si

Convergencia no la alcanza, la votación se repetirá el día 24, y si tampoco entonces la consigue, se

repetirá el día 26, y - entonces -sólo se requerirá la mayoría relativa; si tampoco alcanzase esa mayoría

relativa el día 26. es cuando el presidente del Parlamento designaría otro candidato.

Pujol y el Centro

Así las cosas, lo que hoy necesita el líder nacionalista catalán para ser presidente de la Generalidad de

Cataluña es que los dos partidos que lógicamente le pueden votar, como son Esquerra Republicana de

Cataluña y centristas, le voten.

—¿Les han sugerido ustedes a los centristas que formen parte del Gobierno?

—Yo valoro positivamente la aportación de los centristas a la política catalana y no siento respecto a ellos

ningún complejo. Pero en estos momentos, el núcleo político central de Cataluña tenemos que ser la

Esquerra Republicana y nosotros. Y una combinación que incluyera a Esquerra y centristas hoy no es

posible, y no por oposición nuestra. Comprendo que es una situación incómoda un poco para todos. Pero

es la que hay. Ahora bien, le repito que por nuestra parte, la valora-

«Una combinación que incluyera a Esquerra y Centristas, hoy no es posible, y no por oposición nuestra»

«Nosotros hemos actuado siempre con ánimo de igualdad y de integración de todos los ciudadanos» El

líder de Convergencia puede ser elegido mañana presidente de la Generalidad

ción de los centristas es positiva, y además creo que pueden tener una participación activa en la política

catalana. Pero articulada de una forma que, hoy por hoy, no puede ser la presencia en el Gobierno. Por

otra parte, pienso que los centristas tienen que valorar que en estos momentos quien da estabilidad a

Cataluña y, además, garantía de que Cataluña no será utilizada como arma política a nivel de Estado, es

Convergencia. Un fracaso nuestro ante el Parlamento no tendría para ellos (y pienso sinceramente que

para nadie) consecuencias positivas.

¿Mi animo? Es bueno; porque estoy en condiciones de cumplir el encargo que me hizo el presidente del

Parlamento; es decir, presentar un buen programa y un buen gobierno de la Generalitat y hacerlo de forma

que quede clara la voluntad de entendimiento con todas las fuerzas políticas catalanas El resto, es decir, la

votación, no depende de nosotros.

—¿Pero la responsabilidad de gobernar "no es de ustedes?

—Sí, pero no toda -la responsabilidad, porque no tenemos mayoría suficiente. Los restantes partidoss

tienen también una parte de responsabilidad, y de una forma u otra deberán ejercerla positivamente.

—Señor Pujol, ¿cómo debe" entender él resto de España el nacionalismo catalán? ¿Puede decirse que

éste, en todos sus aspectos, es perfectamente compatible con la unidad de España?

—A la primera parte de su pregunta le contestaré que .nuestro nacionalismo es simplemente la defensa de

la identidad y de la manera de ser de Cataluña. En cuanto a si es compatible con la unidad de España, le

contesto que sí, que lo es. Mire usted, las palabras pueden convencer más o menos; lo que cuenta son los

hechos, y mis hechos, es decir, no solamente mis palabras, demuestran que no sólo no he cuestionado

nunca la unidad de España, sino que he trabajado lo mejor que he sabido en el quehacer común español.

—Pero ¿verdad que es Usted consciente de que este tema preocupa en alguna medida fuera de Cataluña y

sobre todo en las esferas del Gobierno del país?

—Sí, soy consciente de que esta palabra, nacionalismo, preocupa, pero no podemos renunciar por ello a

nuestra voluntad de defensa de nuestra identidad. En nombre del catalanismo se han producido

ciertamente actitudes sospechosas de antiespañolismo, de la misma forma que en nombre de España ha

habido intentos de destruir Cataluña. Ni lo uno ni lo otro debe ser tenido en cuenta.

Pujol y los castellanos

—Tratemos otro problema que también preocupa, señor Pujol, fuera y dentro de Cataluña. Cuando usted

sea presidente de la Generalidad, ¿los castellanoparlantes van a ser, como se dice, ciudadanos de segunda

categoría?

—En Cataluña sólo tiene que haber un tipo de ciudadanos: ciudadanos de primera. La prueba de ello es

que cuando tuvo lugar la discusión del Estatuto hubo diputados no catalanes de diversos partidos que nos

sugirieron que defendiéramos la tesis de que los inmigrantes no votaran en Cataluña, sino en sus tierras de

origen. Y para tentarnos decían que esto electoralmente nos favorecería. Nosotros rechazamos este

planteamiento porque a partir del momento, que alguien ha.venido a Cataluña y sé ha querido quedar

aquí, para nosotros es catalán y tiene que ejercer sus derechos ciudadanos en Cataluña. Aparte de esto, y

desde el momento en que yo personalmente puse en circulación la definición de que catalán es todo

hombre o mujer que vive y trabaja en Cataluña y quiere serlo, hemos actuado siempre con ánimo

de igualdad y de integración de todos los ciudadanos.

—Pero las posibiliades del que hable catalán parece muy claro que estarán por encima del que no lo

hable, ¿no es así?

—No, por varios motivos; en primer lugar, porque tanto la Constitución como el Estatuto amparan a los

castellanoparlantes. En segundo lugar, porque precisamente al ser yo nacionalista tengo que asumir todos

los valores y también todos los problemas que hay en Cataluña y, por lo tanto, no podría practicar una

política de marginación de los valores e intereses de la población castellanoparlante. Y en tercer lugar,

porque la tradición cívica catalana ha sido siempre muy tolerante en estos aspectos. Yo sé que esto es

difícil de entender fuera de Cataluña, pero usted sabe muy bien que es verdad, y que en estos últimos

años, en que lo catalán- estaba de moda, no ha habido problemas serios en este sentido. Pero, desde luego,

este es un tema en el que hay que actuar con comprensión mutua y con parsimonia.

Pujol y Adolfo Suárez

—¿Cómo serán sus relaciones con Adolfo Suárez, de presidente a presidente, y en general con el

Gobierno de Madrid?

—Espero y deseo que buenas. Nosotros no pretendemos enfrentarnos con Madrid y con el Gobierno, sino

entendernos con él. Como siempre que hay que negociar, puede que haya momentos difíciles y de

tensión, pero el objetivo no es pelearnos, sino colaborar.

—Sin embargo, ¿en su estrategia política no entrará un apoyo a Unión de Centro Democrático, puesto que

es el partido del. Gobierno y a usted le interesa no tener problemas a la hora de gobernar en Cataluña y de

consolidar su autonomía?

—Evidentemente, un objetivo principal nuestro es podernos entender con el Gobierno de Madrid, porque

sólo así consolidaremos la autonomía. Pero otro objetivo, también principal, es conseguir lo qué

llamamos la gobernabilidad de España; es decir, que España como país funcione eficazmente. Por

consiguiente, nosotros, por sistema, nunca «ponemos bastones en las ruedas» y por ello siempre que, a

nuestro entender, el interés general lo ha reclamado hemos apoyado a Unión de Centro Democrático.

—¿Les interesaría que uno dé sus hombres figurase en el Gobierno de Madrid?

Esto parece la serpiente de verano, porque siempre se habla de lo mismo, pero es difícil que, si no se dan

unas circunstancias especiales, esto se produzca. Y conste que nosotros no rechazamos en absoluto

formar parte de un Gobierno español, pero también es cierto que no forzamos un paso para que así sea. En

todo caso, estemos donde estemos, ayudaremos a lo que antes ie decía, a que España vaya bien.

Sí, creo que efectivamente nuestra victoria electoral puede tener buenas consecuencias económicas, pero

ello, naturalmente, dentro de un marco económico español y europeo que es muy difícil en estos

momentos y qué no mejora.

Pujol y Cataluña

Jordi Pujol no se confiesa de derechas. «Desde mi filosofía nacionalista, lo que me preocupa es la marcha

general de Cataluña. Y esto requiere una política que no se puede encasillar en los esquemas clásicos de

derecha e izquierda. Intento tener un concepto global de los intereses del país, y esto obliga al propio

tiempo a defender, por ejemplo, las empresas catalanas, a lo cual alguien podrá decir que eso es actuar

como de derechas, pero también la fuerza de los sindicatos, y sobre esto alguien puede pensar que es de

izquierdas. Y el líder nacionalista catalán acaba esta conversación citándome unos párrafos de su libro

«Construir Cataluña», que dicen así: «Para mí no existe una Cataluña sólo cristiana (aunque precisamente

yo pertenezca, sobre todo, a este tronco concreto de nuestra tradición), o sólo socialista y liberal, o de

derechas o de izquierdas, o capitalista o proletaria, o rural o urbana. Existe una Cataluña que es cristiana,

que es socialista y que es liberal, y que ha sido y es poco o mucho libertaria, y que es de derechas y que es

de izquierdas, y capitalista y burguesa, y labradora y obrera e intelectual, y muchas cosas más». Mi

Cataluña (es decir, la que yo amo y quiero servir) es ésta. Y cuando le hablo de la gobernabilidad de

España, en el fondo le digo a nivel español algo parecido,

María MERIDA

 

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