Autor: Moll, Aina. 
 Los proyectos de la Generalitat (I). 
 La normalización del catalán     
 
 La Vanguardia.    31/08/1980.  Páginas: 1. Párrafos: 16. 

DOMINGO, 31 DE AGOSTO DE 1980

CULTURA

Los proyectos de la Generalitat (I)

La normalización del catalán

Con la entrada en vigor del Estatuto, Cataluña ha iniciado una nueva etapa de su historia; una

etapa crítica, que puede marear la recuperación definitiva de nuestra personalidad de pueblo, o

la definitiva pérdida de las señas de identidad que nos quedan. Es importante que tengamos

consciencia de esta realidad, porque sólo la voluntad del pueblo catalán decidirá hacia cuál de

los dos resultados nos encaminamos.

El aspecto más importante de este proceso es sin duda el de la normalización lingüística,

porque la lengua es la seña más clara de la identidad de un pueblo, Cataluña existirá como

pueblo diferenciado en la medida en que el catalán vuelva a ser realmente la lengua de

Cataluña, tal como lo proclama el Estatuto.

Pero la tarea no es fácil. La actual población de Cataluña está formada, casi a partes iguales,

por catalano-hablantes y no-catalano-hablantes. Los primeros: son en gran parte analfabetos

en su propia lengua, individuos diglósieos que, en vez de poseer una!, lengua que, es su

Instrumento de expresión a todos los niveles, y de absorción cultural, poseen dos medias

lenguas: la propia, reducida a los usos familiares, que no saben manejar a nivel público o de

lengua de cultura, y la oficial, la única que son capaces de usar a ese nivel, y de la cual sólo

poseen el registro estàndard. Los no-catalano-hablantes —de lengua castellana, o que han

adoptado el castellano como lengua de relación—, como no han tenido acceso al catalán por

medio de la enseñanza o del trato directo con los catalanes, han tropezado generalmente con

grandes dificultades para asegurarse su conocimiento a base de oir a los catalanes hablar

entre sí, y a menudo no entienden el catalán y se sienten discriminados sí alguien lo habla ante

ellos.

Lengua escrita y expresión cultural

Así, pues, el acceso del catalán al status jurídico de lengua oficial se produce, tras, una larga

etapa de opresión, en una sociedad formada por un elevadísimo porcentaje de individuos que

no lo poseen en grado suficiente a nivel de lengua escrita y de expresión cultural, y un

porcentaje afortunadamente pequeño, pero de todas formas considerable, que todavía no tiene

acceso a su comprensión oral, mientras que unos y otros son capaces de servirse, a todos los

niveles, del castellano, que sigue siendo oficial al lado del catalán.

De la simple consideración de estos datos, se hacen evidentes dos peligros de signo contrario,

igualmente capaces de dificultar, y hasta de imposibilitar, la normalización lingüística:

a) El mantenimiento, por inercia, del castellano como lengua predominante en la relación

pública.

b) El enfrentamiento entre ciudadanos por motivos lingüísticos, que puede conducir a la

consolidación de dos comunidades en Catalunya,

Del primer, peligro tenemos muestras constantes. Basta con pasearse por las calles para darse

cuenta de la enorme preponderancia que, tras varios meses de promulgado el Estatuto, sigue

teniendo el castellano en los rótulos y anuncios públicos y en los medios de comunicación

existentes a disposición del ciudadano, y para observar cómo son mayoría los catalanes que, al

recibir respuesta en castellano (lo cual demuestra que su interpretación ha sido entendida),

continúan en; castellano la conversación.

Del segundo peligro hay también síntomas evidentes. Recordemos tres hechos que han tenido

trascendencia pública: la sanción a un empleado de la Telefónica que escribía los partes en

catalán, el incidente del señor Nazario González en eI debate del club Ramon Muntaner sobre

la televisión y la actitud del diputado señor Casanovas, de salir de la Cámara cada, vez que un

diputado habla en castellano, y las reacciones que tal actitud ha provocado. No interesa aclarar

si la sanción de la Telefónica; fue debída en realidad al uso del catalán, o bien, como ha hecho

público la Compañía, a causas que no tiene nada qua ver con la cuestión lingüistica: el caso es

que el hecho ha sido visto como un ataque hacia el catalán por parte de una empresa pública

de ámbito estatal (tal vez porque la nota que ésta publicó no expresaba con suficiente claridad

una posición favorable al uso del catalán) y ha provocado, como era de esperar, reacciones de

rebeldía y de servilismo. Y los señores González y Casanovas han sido objeto de adhesiones

entusiastas y de contundentes expresiones de rechazo por parte da muchos conciudadanos.

Factores negativos

No me interesa analizar ahora estos hechos —habría que dedicarles mucho espacio—, sino

hacer constar que tanto la inercia del mantenimiento del castellano por simple comodidad como

el enfrentamiento radical entre los partidarios de las dos lenguas, son factores absolutamente

negativos, que pueden hacer inviable nuestro proceso de normalización lingüística.

Por esto quisiera hacer desde aquí un llamamiento a todos los catalanes, invitándolos a tomar

parte activa y militante en este proceso, a partir de los siguientes principios básicos:

1. El catalán es la lengua de Catalunya. Los catalanes tenemos el deber irrenunciable de

conservar el patrimonio lingüístico, recibido de nuestros antepasados y transmitirlo a las

generaciones que nos seguirán.

2. No es posible ser catalán y rechazar la lengua de Cataluña. Todo catalán,

independientemente de su origen étnico y lingüístico, debe aceptar el catalán como

lengua propia del país y común a todos sus habitantes.

3. Esta aceptación no implica de ningún modo la renuncia a la lengua propia del individuo.

Toda persona tiene derecho al pleno desarrollo en su propia lengua, a cultivarla ya

transmitirla a sus hijos. Pero este derecho no es incompatible con el deber de conocer la

lengua del país y usarla en la relación social.

A partir de estos principios ¿cómo llegar a la normalización? De ello me ocuparé en el próximo

artículo.

Aina MOLL

Directora general de Política Lingüística de la Generalitat de Catalunya.

 

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