Autor: Dávila, Carlos. 
 Sugiere a Calvo-Sotelo una Cumbre de presidentes autonómicos. 
 Escuredo cierra su campaña declarándose «socialdemócrata y nacionalista»     
 
 ABC.    21/05/1982.  Página: 36. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

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NACIONAL

Sugiere a Calvo-Sotelo una «cumbre» de presidentes autonómicos

Escurado cierra su campaña declarándose «socialdemócrata y nacionalista»

SEVILLA (Carlos Dávila, enviado especial). Rafael Escuredo, para mí casi seguro presidente de la Junta

de Andalucía, se ha confesado socialdemócrata-nacionalista andaluz. Los ciudadanos de esta región ya

saben a qué atenerse. Tiene mérito esta clarificación del candidato socialista, porque en los dos casos está

en minoría en su partido, el PSOE, en el que aún no abundan los socialdemócratas y no hay casi ningún

nacionalan-dalucista. Escuredo ha reconocido que el PSOE no es, precisamente, un partido nacionalista,

aunque ha asumido esta característica —un tanto a trasmano, según me parece— desde las resoluciones

de su último Congreso de Granada. Escuredo se ha despedido ayer en Sevilla de los medios informativos.

Antes, claro está, de las elecciones. Ha estado a medio camino entre el sarcasmo contenido y la prudencia

de político hábil. Ha tenido mensajes para todos: desde Carrillo, al que ha dedicado un párrafo ejemplar

(«Nadie va a ganar en la calle lo que no consiga en las urnas») hasta el presidente del Gobierno, al que ha

pedido la convocatoria de una «cumbre» de presidentes autonómicos y preautonómicos para «cuanto

antes». La «cumbre», aparte de sus efectos electoralistas, tiene la intención, en frase de Escuredo, de

sentar las bases para la solidaridad entre las regiones y los pueblos de España. Ya se sabe que en este país

las evidencias tienen que repetirse. También ha hecho profesión pública de fe andaluza y, en

consecuencia, ha anunciado que, en ningún caso, se presentará a las próximas elecciones generales: «Me

voy a quedar haciendo política andaluza, gane o pierda el partido.» ¿Pero es que alguien duda de la

victoria socialista? Personalmente no me cabe en la cabeza otra posibilidad, aunque en las últimas horas

las especulaciones y vaticinios, más o menos interesados, se han disparado. El actual presidente de la

Junta, que no dimitió de su cargo pese a que prometió hacerlo en algún momento, aventura la posibilidad

de una mayoría suficiente en el Parlamento que «nos permita gobernar». Esta parece ser la posibilidad

más racional y más cierta. Pero vuelvo a repetirme: en Andalucía no han terminado las sorpresas. Para

curarse en salud, y con gran tino, Escuredo ha asegurado que esta tierra no debe ser una excepción en la

lista de Gobiernos constituidos en España. Ya se sabe: todos, desde el nacional a los tres regionales,

formados por minorías mayoritarias. Lo que no cabe excluir son los pactos o acuerdos parlamentarios que

el Parlamento andaluz precisará para sacar adelante los grandes proyectos. Por cierto que en el terreno

concreto de los pactos la ambigua referencia de Calvo-Sotelo a los consensos posteriores a cualquier elec-

ción han sembrado una cierta confusión aquí, sobre todo después de la insistencia de la UCD en ratificar

su oposición a cualquier pacto por derecha o izquierda. Soledad Bece-rril, fustigadora de guerra en

cuantas ocasiones se tercia, ha tenido que matizar las frases del presidente y recurrir a una «filosofía

general» que, por lo visto, impregnaba las palabras del jefe del Ejecutivo central. Lo cierto es que sobre el

PSOE, UCD y el PSA caben las sospechas de pactos no confesados, aunque los tres partidos niegan

cualquier posibilidad de esta índole. Los demás están a la espera; algunos más agresivamente que otros,

según es costumbre. Destaca, como siempre, el belicoso Verstrynge, que ha recomendado a los centristas

que retiren sus candidaturas sevillanas para no distraen al electorado. El chico pega fuerte.

 

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