Autor: Quintá Sadurní, Alfonso. 
 En la presentación del programa económico de la Generalidad. 
 Pujol defiende en el Parlamento un marco catalán de relaciones laborales     
 
 El País.    06/11/1980.  Páginas: 1. Párrafos: 18. 

En la presentación del programa económico de la Generalidad

Pujol defiende en el Parlamento un marco catalán de relaciones laborales

ALFONS QUINTA. Barcelona

La necesidad de creación de un marco catalán de relaciones laborales, basadas en la concertación

sistemática; el anuncio de la emisión en 1981 de deuda pública por parte de la Generalidad, por importe

de 10,000 millones; la plena defensa del fondo de ocupación de la Consejería de Trabajo (rechazado por

el empre-sariado de Cataluña); el deseo de revisar el Estatuto de Autonomía en materia de Finanzas, y la

probable creación por la Generalidad de oficinas de promoción turística y comercial en el extranjero,

fueron los puntos más destacados de un discurso pronunciado ayer por Jordi Pujol, ante el Parlamento

catalán.

La intervención constituía la presentación del programa de actuación económica de la Generalidad, y con

ella iniciaba el debate económico, que de hecho se llevará a cabo a partir de hoy.

La primera parte de la intervención de Pujol fue genérica, con reflexiones que nada tienen que ver con las

competencias reales del Parlamento catalán. Así, aludió a «la venta de trigo de Kansas a la Unión

Soviética», a declaraciones del primer ministro belga ya la situación económica europea. La parte central

de su intervención estuvo más ceñida a problemas reales. Hizo entonces referencia a problema»

couvretos, en particular a los propios de zonas agrarias y al del paro.

Omisión de las cajas

El portavoz socialista en el Parlamento catalán, Eduardo Martín Toval, manifestó a este diario que «toda

la intervención de Pujol fue de carácter defensivo, mientras prácticamente omitía referirse al contencioso

existente con el Gobierno central respecto al control de las cajas de ahorro, pese a ser una de las

cuestiones más graves y de mayor actualidad planteadas».

Pujol osciló en su intervención entre los grandes temas y los muy menores. Esta peculiaridad es, en

general, una de las características más visibles de la corta labor del Parlamento catalán. Pujol indicó que

desde 1977 a 1980 la parte correspondiente a Cataluña de los Presupuestos Generales del Estado había

disminuido de un 12,4% a un 5,6%. «Si perdemos la batalla de los presupuestos, haremos muy poca

labor», afirmó.

Manifestó que consideraba muy difícil la obtención de nuevas cantidades del Fondo de Empleo

Comunitario. El anterior ministro de Trabajo, Salvador Sánchez-Terán, concedió, tras una omisión inicial,

1.300 millones de dicho fondo para Cataluña; en cambio, su sustituto, Pérez-Miyares. sostiene una actitud

de clara negativa ante nuevas solicitudes catalanas.

El presidente de la Generalidad se refirió al «rechazo claro por parte de algún sector empresarial» del

Fondo de Ocupación de" Cataluña, que intenta crear la Consejería de Trabajo —cuya labor elogió—, en

base a aportaciones de trabajadores y empresarios, por partes iguales.

El Fomento del Trabajo Nacional, primera patronal catalana, rechaza de .plano dicho proyecto. Ello

representa un serio obstáculo al deseo de Pujol —y de las centrales sindicales— de crear un marco propio

para las relaciones laborales en Cataluña."

Según cifras facilitadas por Pujol en su discurso, dicho Fondo de Ocupación permitiría crear unos 54.000

puestos de trabajo y salvar otros 35.000.

De forma detallada, el presidente de la Generalidad abordó el problema de la escasez de agua en

Cataluña. Indicó que dentro de quince días presentará al Parlamento catalán un proyecto de ley sobre

recuperación de aguas, que implicará un aumento del precio del agua en la ciudad de Barcelona. «Hace

quince días», dijo, «la ciudad de Reus tenía agua para sólo ocho días»; A este respecto se inclinó

abiertamente en favor del proyecto de ley, presentado hace meses en el Parlamento español, sobre cesión

de aguas del canal de la margen izquierda del Ebro a las ciudades de Tarragona y Reus y sus entornos

industriales. Ello representa una inflexión con respecto a la política defendida anteriormente por su

partido. «Queremos que el agua», dijo, «no sea, corrió ahora es, un cuello de botella para el desarrollo

catalán».

Anunció que en 1981 la Generalidad emitirá deuda pública por valor de 10.000 millones. El 20%, como

máximo, de esta cantidad será dedicada a inversiónno recuperable, y el 80%, a la recuperable (reciclaje de

aguas, tratamiento de residuos sólidos, regadíos, estímulo a la vivienda y, eventualmente, a reforzar la re-

conversión industrial).

Se refirió detalladamente a la voluntad de la Generalidad de Crear amenas para la promoción del turismo

y del comercio catalanes en el extranjero. «La promoción del turismo catalán no figura en ningún lugar

del mundo», dijo, mientras concretaba críticas a la promoción turística exterior de España.

El presidente de la Generalidad aludió a «la posible revisión de las condiciones económicas del Estatuto

de Autonomía de Cataluña, no ahora, pero sí que lo creo necesario en el futuro». A corto plazo, formuló

el deseo de que «las cantidades transferidas no vengan tan condicionadas (como ahora) por partidas (pre-

supuestarias estatales) y podamos tener más posibilidades de maniobra».

Presupuesto "subordinado"

Se refirió al hecho de que Cataluña sea «la décima región industrial de Europa» y a las posibilidades de

actuación microeconómica. Utilizó un concepto nuevo, de escasa base científica, que denominó economía

intersticial, que definió como «aquella que no se puede basar en la gran potencia financiera ni en la gran

inversión». De hecho, este concepto viene a coincidir con otro, nada atractivo y sí científico: el de

economía residual.

La parte más confusa de su intervención fue aquella en que se refirió al presupuesto dé la Generalidad,

que calificó de «abierto» y de «subordinado», por ser función de las transferencias y de la ejecución del

presupuesto estatal.

Utilizó, como si fuesen realizaciones de la Generalidad, cifras tales como las inversiones previstas en

Cataluña por la Compañía Telefónica para los próximos cuatro años: dé hecho usó como realizaciones de

ía Generalidad todas las partidas desagregadas del presupuesto estatal. Ello motivó, en los pasillos todo

tipo de críticas por parte de diversas fuerzas políticas, que expondrán estos argumentos —junto con la

sorprendente marginación del tema de las cajas dé ahorro— en el debate de hoy.

 

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