Autor: Umbral, Francisco. 
   Lengua y democracia     
 
 El País.    20/01/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

EL PAIS, martes 20 de enero de 1981

SPLEEN DE MADRID

Lengua y democracia

FRANCISCO UMBRAL

Cinco siglos de Renacimiento en España —Nebrija—, como ha recordado este periódico, aunque dijo

alguien que aquí, más que de Reformas, hemos vivido siempre de Contrarreformas, «participando en las

restauraciones sin haber intervenido en las revoluciones» (Marx, con perdón).

Esta conmemoración viene a coincidir con la protesta de los enseñantes en castellano, dentro de Cataluña,

que, al parecer, se sienten represaliados psicológicamente, cuando menos, por no funcionar con dos

motores: bilingüismo. Aunque estp estado de cosas ya lo ha desmentido la Generalidad. No hace mucho,

en Barcelona, el poeta Carlos Sahagún, primero entre los mejores, mejor entre los primeros, hombre de

mi generación, alicantino enseñante en Cataluña, se me quejaba de lo mismo,

—Escribe algo, ¡Umbral, por favor. Claro que también me pidieron que escribiera algo en favor de

Sotillos, para que saliese director de Radio Nacional, y ha salido antes de que yo pudiera cambiar de cinta

la máquina, con lo que vengo a ser como esos santos que hacen el milagro antes de que se les solicite.

Hacerlo después ya no es milagro: es burocracia celestial. Hay quien cree que esta columna de periódico

es varita de hada o mano de santo, cuando más bien ´uno suele estropear lo que toca. Un suponer el caso

catalán/castellano. Está claro para los historiadores que el castellano no nace con la voluntad de Imperio

qué se" dice, ni siquiera en Nebrija, y que los imperios, por entonces, sólo querían hablar en latín.

¿Por qué otras lenguas peninsulares, mellizos de origen con el castellano, han de ser-represaliadas o

represaliadoras? Mal camino lleva el castellano, nuestro castellano, si no lo desmilitarizamos pronto. La

militarización del castellano la han decretado los. guerreros, no los gramáticos. Es como cuándo la guerra

convierte una catedral en cuartel. A través de los tiempos ha habido jesuítas, militares, caballos y turistas

en San Marcos, de León, monumento sobre el que acaba de escribir un bello libro Victoriano Crémer.

Hay que desmilitarizar el castellano, entre otras cosas, por aquello de Ezra Pound que gusto de repetir:

«El latín es sagrado, el trigo es sagrado». Entre el latín del Derecho y el trigo de Medina está el

castellano. Lo de la lengua como compañera del Imperio es algo que pudiera haber figurado en el

diccionario de tópicos de Flaubert. El colonizador castellano está siendo hoy colonizado por el inglés,

como ayer por el francés y siempre por el catalán ó el gallego. La saudade galaicoportuguesa es palabra

que suspira desde hace siglos en muchos escritores españoles. Nada de esto me parece malo, porque [á

lengua,; para ser.de fuego, para vivir, más que compañera del Imperio debe resultar; pregonera de la

democracia. La lengua, es democracia, la única democracia real que existe, el único bien repartido

igualitariamente, eucaristicamente, de boca en boca. Las trojes del idioma están ahí para que cada cual

tome lo que quiera o sepa. Todas las revoluciones de Sur-america, todas las subversiones dentro de

Norteamérica (chícanos, espaldas mojadas, puertorriqueños) se están haciendo en castellano. ¿La lengua,

compañera de la revolución? El liberalismo nace en castellano, y nuestras dos Repúblicas y hasta el

eurocomu-nismo (salvo las profecías de Gramsci). El idioma es naturalmente federalista y el castellano se

asocia y enriquece con el catalán o el francés dentro de cualquier cabeza.

Pérez de Ayala, no y tan respetado por su castellano, le escribía al Juque de Alba, en 1940, desde

Londres, rubricando así la carta: «Good save Franco». Dios salve a Franco. He ahí un caso de castellano

anglosajonizado y militarizado. Entonces comenzó —recomenzó— todo. Hagan algunos maestros del

castellano reflexión sobre sus pecados de juventud. El idioma catalán sabe lo que se dice.

 

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