Autor: ;Chávez, A.. 
 Los lideres de Andalucía.. 
 El número uno de UCD en Andalucía se define como « muy ambicioso». Luis Merino     
 
 Diario 16.    20/05/1982.  Páginas: 1. Párrafos: 51. 

20-mayo-82/Diario 16

Los Lideres de Andalucia

El aspirante ucedista a la presidencia del primer Gobierno autónomo andaluz está absolutamente

convencido de que Andalucía no es un polvorín y los andaluces, más conservadores de lo que a primera

vista pudiera parecer. Por eso afirma que su partido no se dará el batacazo en las elecciones y echa un

capote a los hombres de AP, que según él no van a fracasar. Ex alcalde de Málaga, su ciudad natal, es

abogado y padre de familia, con unas ideas religiosas fuertemente arraigadas. Pese a definirse como «muy

ambicioso», piensa que «quienes apuesten por mí no lo hacen a caballo ganador. «Yo soy el colocao, no

soy Escuredo».

Texto: T.SANTOS Foto: A.CHAVEZ

UNA base hidratante, un maquillaje diluido y un poco de corrector en los párpados. Un hábil corte en ese

único mechón de pelo rebelde y una, leve sonrisa que el cansancio hace no parecer exagerada. Ya está

listo el candidato. El flash de los focos ilumina su cara. Una cara que no puede permitirse el lujo de la

inseguridad en el gesto. Un rostro que ha de parecer lo suficientemente impersonal como para producir el

milagro: credibilidad. El candidato ha de cuadrar con la idea que los electores tienen del «centro». La

imagen es importante para un partido que se juega su posición en la comunidad autónomo más grande,

geográficamente, del país. «Esto no es tanto cuestíón de imagen como parece. Un político que vive en una

ciudad pequeña tiene que ser por fuerza transparente.» Luis Merino, candidato del partido centrista a la

presidencia de la Junta de Andalucía, pronuncia sóio las palabras justas, como temeroso de violar la

imagen.

Ambición

— Sí, soy ambicioso, muy ambicioso. Tengo afán de superación, de llegar a más. Por supuesto respe-

tando a los demás y también mi propia escala de valores. La ambición no es peyorativa. Es una virtud

lógica en un mundo competitivo.» El candidato habla deprisa. No quiere arrepentirse de lo ya

pronunciado.-Lo sientan, lo levantan, lo colocan de mil posturas para conseguir el perfil favorecedor. El

maquillaje y el corrector no ocultan ese otro cansancio que no se refleja en el rostro: «No, esa

afirmación no es cierto. Si la honradez estuviera reñida con la política, yo no estaría en política. Me iría a

mi casa. Yo he intentado siempre ser muy honesto.

- Entonces, ¿por qué esa mala imagen de algunos políticos?

— Bueno, a veces la gestión política va unida a irregularidades, porque hay que tener mucho cuidado

con la utilización del poder, y se cometen errores. Somos humanos.

-¿La corrupción no existe en política?

-Imagino que como en todas partes, pero eso no es lo habitual; yo, más que de corrupción, insisto, ha-

blaría de irregularidades.

-Entonces, ¿no es aplicable eso de que el poder corrompe?

— No tiene por qué ser aplicable. El poder es algo que te dan los demás para que se aplique en servicio de

todos, y el poder siempre está sujeto a controles. El control lo ejercen sobre

ti quienes te han dado el poder y los ciudadanos. Lo importante es que ese control se ejerza.

— ¿Por qué le relacionan a usted con el Opus Dei?

— No lo sé. Yo no soy del Opus Dei, simplemente lo respeto.

— Sin embargo, usted sí ha estado relacionado con movimientos de espiritualidad.

— Sí, estuve en los movimientos de Cursillos de Cristiandad y hoy me muevo en círculos de espiritua-

lidad matrimonial.

-¿Qué es para usted la familia, el matrimonio?

— Aquello que en un momento determinado podrá hacerme abandonar la política. Para mí es muy

importante mi familia, mis hijos. También abandonaría la política sino me permitiera tener una vida

espiritual intensa.

- Sus enemigos políticos le tachan a usted de conservador inmovilista.

-No entiendo por qué. No soy inmovilista. Soy un hombre de centro.

-¿No teme usted dar una imagen demasiado blanda?

-No lo dirá por los Cursillos de Cristiandad, porque todo eso de que eran una escuela de conservadores

inmovilistas es literatura negra. Hombres de otras opciones políticas también hicieron en su día Cursillos

de Cristiandad.

-¿Quién, por ejemplo?

— Por decir alguien que reside en Málaga, como yo, puedo citar a un diputado del PSA, José García Pé-

rez.

- Usted es hermano mayor de una cofradía de Semana Santa. En Málaga hay quienes piensan que los

desfiles procesionales, en algunos casos, son puro folklore.

-No. La Semana Santa, tanto en Málaga como en otras ciudades andaluzas, no es folklore. Es una manera

popular de llevar a los hombres a Dios, pero hay que ser profundamente andaluz para entenderlo.

De nuevo, Luis Merino se estira, se engrandece, tratando de no perder la naturalidad. Ya llevamos un rato

de conversación cuando de nuevo nos trasladan al estudio fotográfico.

-No, yo no cuido mi imagen, esto es cosa de los fotógrafos, que hacen mil fotos para luego quedarse sólo

con una.

- Pero la política, ¿no es en parte cuestión de imagen?

-Sí, la política es imagen, pero yo, no. Aunque en mi profesión, la abogacía, hay que cuidar mucho la

imagen.

Escuredo

— ¿No está usted un poco cansado de todo esté marketing político que se monta en torno a una cam-

paña electora?

- No estoy cansado porque considero todo esto una servidumbre necesaria. Ayuda a conseguir que te

conozcan quienes nunca te han visto. Es necesario.

. -¿Cuál es su mayor temor en esta dura batalla, Rafael Escuredo?

-No, no tengo miedo a Escuredo. No me puedo permitir el lujo de tener miedo.

- Un político, en campaña, ¿no puede desafallecer?

-No debe desfallecer. Quien desfallece es que duda de sus propia convicciones.

-O de los votos de los andaluces.

-Claro, pero yo creo que quienes se van a pegar el batacazo son otros, no UCD. Yo creo que los andaluces

son mucho más moderados de lo que parecen.

-Eso contrasta con la frase tópica que califica a Andalucía de polvorín.

— Sí, yo no creo que Andalucía sea un polvorín. Hay tensiones porque es una zona de España muy

deprimida, pero nada más.

Los fotógrafos continúan su trabajo, le piden que enmudezca por unos instantes, que no parpadee, que

amplíe el ángulo de su sonrisa. Se produce un nuevo descanso y el candidato se relaja, se sienta cómoda-

mente y seguimos hablando.

- Yo creo que AP no va a fracasar, es muy difícil que AP fracase en Andalucía porque parte de unos

porcentajes bajísimos. .Somos los partidos como UCD y PSOE los que corremos mayor riesgo.

—¿Qué puede suponer para UCD un fracaso en Andalucía?

-Que UCD fracasaren Andalucía sería muy malo para Andalucía. Radicalizaría las posturas políticas y

Andalucía no necesita radicalismos, sino gestión.

-¿Qué gestión?

— La que poco a poco trata de resolver los problemas más acuciantes. El paro se frena creando inver-

siones y ¿quiénes invertirían en una región crispada y radicalizada? En cuanto a lo demás, el

fracaso de UCD en Andalucía supondría una nueva dificultad para el Gobierno, pero nada más.

Solos

— ¿Cómo puede influir el proceso del veintitrés de febrero en el coto andaluz?

-Esa es una incógnita. Lo ideal en las elecciones es un clima de normalidad y confianza.

-¿Con quién gobernaría UCD más a gusto, con el PSOE o con AP?

-Con nadie. UCD no gobernará ni con unos ni con otros. Vamos por libre, en solitario. Los pactos, en

todo caso, serían en temas puntuales.

-¿V cuál sería el papel de UCD si se produjera un Gobierno de concentración de izquierda?

- Lo de menos es cuál sería el papel de UCD. Lo importante es que esto sería malo para Andalucía, pero,

insisto, el pueblo andaluz es más moderado de lo que parece.

 

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