Defensor con hélice     
 
 Diario 16.    30/12/1982.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Defensor con hélice

El martes fue elegido don Joaquín Ruiz-Giménez defensor del pueblo, cargo que prácticamente ya ejercía,

si no con rango legal e institucional, sí con su dedicación cotidiana a la defensa de los que bajo cualquier

circunstancia y en cualquier lugar sufren prisiones o padecen injusticias.

Es probable que el nuevo cargo se le quede estrecho a este hombre no porque haya sido ya ministro en

tiempos de Franco, cuando los ministros mandaban tanto, sino por el intrépido entusiasmo con que ha

acometido sus funciones: nada menos que un helicóptero ha encargado ya para socorrer al oprimido bajo

formas tecno-angélicas.

Es de temer, sin embargo, que por mucha gasolina que gaste el bienintencionado helicóptero no consiga

desfacer todos los entuertos de nuestra vida colectiva, pero al menos se tendrá la seguridad de que una

institución por inventar tendrá en Ruiz-Giménez un padrino esforzadísimo.

Con la votación, prácticamente por unanimidad de la Cámara, queda todavía más clara la mezquindad con

que el anterior Gobierno y la UCD trataron a una persona para la que no caben regatear elogios. Es muy

de agradecer que la oposición actual contribuya desde la derecha a que el defensor del pueblo aparezca

desde el principio como una figura de todos y no partidista.

Esperamos que el cargo sirva para algo más que para recordarnos aquella obligación proclamada en la

Constitución de Cádiz para todos los españoles: ser «justos y benéficos» con don Joaquín. Que él nos

ampare.

 

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