Etica, carisma y generosidad     
 
 ABC.    30/12/1982.  Página: 32. Páginas: 1. Párrafos: 18. 

Etica, carísma y generosidad

Joaquín Ruiz-Giménez Cortés nació en Hoyo de Manzanares (Madrid), e) 2 de agosto de 1913. Su padre

ocupó sucesivamente los cargos de ministro de Educación, Gobernación y alcalde de Madrid. Cursó el

bachillerato en el colegio Alfonso XIII, de El Escorial, y en el Instituto Cardenal Cisneros, de Madrid.

Comenzó a interesarse por la misión investigadora y docente durante sus estudios en la Facultad de

Derecho de Madrid y en el CEU. Entra en contacto con Acción Católica y realiza labores de apostolado.

Concluida la licenciatura en Derecho y cuando iniciaba el doctorado, se incorporó, en calidad de

ayudante, a la Cátedra de Derecho Internacional del profesor Yanguas Messía. Durante los cursos 1934-

36 inició la carrera de Filosofía y Letras y entonces decidió consagrarse a la preparación de Etica,

Filosofía del Derecho, Derecho Natural y Sociología. En 1942 obtuvo por oposición la Cátedra de

Filosofía del Derecho y Derecho Natural de Sevilla, pasando sucesivamente a las Universidades de

Salamanca y Madrid. Fue por los años cuarenta regidor del Ayuntamiento de Madrid.

Durante los cursos 1946-48 fue profesor de Relaciones entre la Iglesia y el Estado en la Facultad de

Ciencias Políticas de Madrid. Profesor de Filosofía social en el Instituto social León XIII.

En su época de estudiante ejerció cargos directivos en la Federación de Estudiantes Católicos. Cuando

estalla el Alzamiento es encarcelado y sólo la gestión de su madre ante Ángel Galarza le salva de ser

fusilado. Consigue pasar a la zona llamada nacional y hace la guerra como oficial de Ingenieros

(Transmisiones). Terminada la guerra realiza su primer viaje a América, para asistir al II Congreso

Iberoamericano de Estudiantes Católicos. Visita Brasil, Argentina y Perú. Inmediatamente es requerido en

Norteamérica para un Congreso en el que es elegido presidente internacional de Pax Romana. Fue en

1939, y conservó su cargo varios años.

Viajero, representante español en muchos Congresos relacionados siempre con el Derecho y con los

movimientos de Apostolado seglar. En 1939 Pío XII le concedió una audiencia especialísima en

Castelgandolfo. Otra audiencia especial en 1944 en su calidad de presidente de Pax Romana.

Después de haber publicado varios libros, originales o traducidos, «Tratado de la Justicia y del Derecho»,

«La concepción institucional del Derecho», «Introducción elemental a la Filosofía Jurídica Cristiana»,

etc., en agosto de 1948 fue nombrado embajador cerca de la Santa Sede, y, en julio de 1951, ministro de

Educación Nacional. En 1947 había sido director del Instituto de Cultura Hispánica. Cesó en el Gobierno

de Franco en 1956, tras graves incidentes entre universitarios pro y antifalangistas, y fue designado

procurador en Cortes. Entretanto funda «Cuadernos para el Diálogo», revista en la que se intentó, dentro

de los límites de la época, un diálogo de las distintas corrientes políticas.

En 1965 es elegido presidente mundial de Pax Romana y, posteriormente, presidente de la Comisión

Nacional de Justicia y, Paz.

Después de la muerte de Franco, durante la transformación española hacia la democracia, creó el partido

Izquierda Democrática, pero no logró un escaño en el Parlamento y tampoco su partido.

Joaquín Ruiz-Giménez se define a sí mismo como hombre de la generación de 1936 que ha logrado

superar la guerra civil y se declara ferviente animador de la reconciliación de todos los españoles a través

del esfuerzo de grupos y partidos políticos inspirados en el humanismo cristiano, que luchan por instaurar

un sistema de convivencia democrática donde sean posibles al unísono las libertades políticas y la

igualdad social. Ha defendido en diversas ocasiones los derechos humanos, tanto en España como en

otros países, especialmente en la América Latina.

Entre sus aficiones destacan la lectura, el teatro y el cine. Practica como deportes el tenis y la natación.

Puede afirmarse que entre sus «hobbies» figura el ejercicio del periodismo, habiendo escrito numerosos

artículos en la Prensa.

Ruiz-Giménez esta casado con doña Mercedes de Aguilar Otermin y es padre de once hijos, seis varones

y cinco hembras. Una de ellas está casada con Rafael Arias-Salgado, ex ministro de Administración

Territorial. Su mujer es hermana del padre Aguilar, de la orden de los Predicadores, especialista en arte

sacro, que fue uno de los preceptores de Su Majestad el Rey durante su época de estudiante.

Siete de los personajes que desfilaron por la sección «100 españoles para la democracia» (ABC,

noviembre de 1976), hablaron en sus declaraciones del ex líder de Izquierda Democrática. Reuniendo los

juicios de todos ellos, el retrato robot es casi perfecto.

«Su vocación, su mística auténtica, le lleva a creerse no ya el hombre de partido, sino el hombre del

pacto, y piensa que él debe ser quien negocie en nombre de la izquierda. En este país en que los budas

yacen destrozados, él conserva una gran credibilidad», apuntaba José Mario Armero.

Alguien que le conoce tan bien como Fernando Alvarez de Miranda dijo que «pone su corazón en todo lo

que hace. Eso le proporciona una enorme capacidad de convocatoria humana. Respira bondad y

autenticidad».

Antonio García López lo definió como «un alma atormentada». «Sus actitudes tienen más que ver con sus

problemas de conciencia que con la política en sí misma.»

Noel Zapico no utilizó sino una palabra para hablar de Ruiz-Giménez: «Bienintencionado.» Más explícito

fue Manuel Cantarero del Castillo: «Es un ejemplo en la difícil conciencia cristiana que produjo el clima

del Vaticano II; un hombre que vive la dura contradicción entre su esencial bondad personal y la

virulencia del medio político en que se desenvuelve.»

Juan Antonio Ortega y Díaz-Ambrona, vinculado en 1976 a Izquierda Democrática, se refirió al «carisma

y la generosidad» de Joaquín Ruiz-Giménez. Por último, José María de Areilza fue lacónico, pero

preciso: «Una gran figura ética en la política.»

 

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