Autor: Hernández, Amelia. 
   Los practicantes ya son universitarios  :   
 Pero todavía no hay escuelas ni programas cuando el curso está a punto de empezar. 
 Arriba.    16/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 28. 

LOS PRACTICANTES YA SON UNIVERSITARIOS

Pero todavía no hay escuelas ni programas cuando el curso está a punto de empezar

Otra profesión más adquiere categoría universitaria.

Los diferentes estudios abandonan viejos moldes para cubrirse con los laudos inherentes a su nueva

consideración. En esta situación se encuentran, por el momento, los ATS masculinos y femeninos.

Por fin, y tras muchos años de intenso trabajo, se les ha concedido la titulación universitaria. Pero lo

terrible, y ahí está la cuestión, es que cuando el curso escolar está a punto de empezar, tanto los

programas como el sistema de implantación de las nuevas escuelas no han sido todavía elaborados y el

desconcierto se manifiesta a todos los niveles.

Los Colegios Oficiales de ATS se encuentran igualmente en la estacada con un real decreto entren las

manos y sin idea de cómo se realizará ni en qué medida les afecta.

Y son sus Juntas de Gobierno —a las que hemos recurrido— quienes, haciéndose eco del problema, nos

han hecho sus preocupaciones presentes y futuras. El primer objetivo de nuestras preguntas

será el Colegio de ATS

¿Qué ventajas para la profesión representará este cambio?

Ante todo, una ventaja para la sanidad del país por medio de una mayor y mejor organización. En

segundo lugar, los beneficios recaen sobre nosotros porque lo que queremos es otro tipo de preparación

de forma que la enfermera asuma su propio rol, y no funciones propias del médico, en lo que hubiéramos

caído de haber seguido los estudios tal y como hasta ahora. Además, es posible que esto facilite la

existencia de enfermeras hospitalarias y extra hospitalarias, que ya hace tiempo deberían existir, y que en

casos como el de tas enfermeras de ambulatorio cambie su cometido estructurándose de una forma menos

burocrática como consecuencia de una mala planificación sanitaria que podrá ser paliada por el nuevo

Ministerio de Sanidad en colaboración con los diferentes colegios.

¿Se llegará con esto a una centralización de las enseñanzas?

Más que a una centralización, que siempre es perniciosa, a lo que se llegará es a una unificación de la

misma, pero ésto se tendrá que ver más adelante, cuando la legislación lo regule definitivamente.

Hasta ahora existía mucha diferencia entre las escuelas privadas y las paraestatales, con una visión

popular negativa hacia las primeras en lo que a elitismo se refería, pero si hay que hacer honor a la

verdad, hay que decir que eran estas mismas las que mejor preparaban a las alumnas por disponer de

mayores medios a su alcance.

Se habla de una elaboración de nuevos programas, ¿es que los que hasta ahora se seguían no eran válidos?

Lo que pasa es que los programas fueron implantados en el año 53 y ahora se hacia necesaria una nueva

planificación. Necesitamos, además, un cambio de materias, que incidan menos en el terreno

específicamente medico, de esta manera, la patología médica debería ser sustituida por enfermería

médica, e igualmente la patología quirúrgica tendría que cambiar tanto su nombre como su contenido.

Dado que son muchos los años que el propio colegio viene pidiendo estos cambios, ¿se ha tomado

también iniciativas cara a la elaboración de los programas?

La ventad es que no se ha trabajado mucho sobre ello, únicamente se han planteado las nuevas materias,

pero de una manera muy general. Recientemente, sin embargo, hemos celebrado una reunión de donde

han salido unas comisiones de dedicación plena, que se encargarán de estudiarlo más a fondo, pero

de todas maneras no sabemos hasta qué punto será útil, porque de momento no se ha contado con

nosotros, ni sabemos si se nos consultará.

Las prácticas y el ahorro de salarios

Y con respecto a las prácticas ¿Había un cambio de orientación de forma que se busque irás el

aprendizaje de los alumnos que el ahorro de personal asalariado?

Sobre este tema el Colegio ya se ha pronunciado muchas veces en contra, pero como se trata del régimen

interno de los centros sanitarios, no podemos presionar en ningún momento. Se supone —ya que el

decreto no aclaraba nada al respecto— que las prácticas estarán más reguladas, repartiendo

proporcionalmente e/ número de alumnos en todos los centros.

¿Supone ésto que el temido enumeras calusus» tendrá también que ser aplicado a estos estudios?

Lógicamente se tendrá que llegar a ello, porque de lo contrario la masificación iría en contra, no sólo de

las enseñanzas, sino también de los propios centros que en ningún momento podrán admitir un número

mayor de alumnos de tos que su propia capacidad admita.

Para conseguir llevar adelante todo este nuevo planteamiento se impone la unificación de colegios. Pero

¿se conseguirá a pesar de las discrepancias surgidas dentro de su propio ámbito?

Llevamos mucho tiempo trabajando sobre ello y es cierto que hasta ahora nos ha traído muchos

problemas. Creemos y queremos que todo esto se resuelva, y de momento parece que vamos por bastante

buen camino; pero lo que no sabemos es cuándo se conseguirá definitivamente.

Diplomados en Medicina, no enfermeros

Aunque las opiniones sobre esta fusión de colegios goza de criterios muy positivos, la realidad se nos

presenta muy diferente si tomamos en cuenta que no han quedado en agua de bórralas las diferencias

surgidas en su momento —justamente a partir del año 74, en que se comenzó a tratar el tema— y ahora

vuelve a salir a flote en las nuevas divergencias que hemos podido apreciar sobre el tema de las nuevas

escuelas universitarias y que su presidente, don Enrique González Gómez nos ha expresado. A él lo

preguntamos, en primer lugar, por los beneficios o inconvenientes que la categoría universitaria

representa a su juicio.

En principio beneficios ninguno. La titulación de universitarios nos correspondia de derecho y

únicamente se nos ha reconocido de hecho. Pero en lo que ,10 estamos de acuerdo e» en la denominación

de enfermeros; con ello retrocedemos a 1915, cuando no sólo esta denominación, sino nuestra propia

consideración, era peyorativa. Asi, pues, si en 1953 conseguimos que se nos llamara ATS por deseo de las

enfermeras y que en 1957 tuviéramos el título de practicantes, es un grandísimo error volver a implantar

el de enfermeros. En todo caso, lo que se nos podría llamar es diplomados en Medicina, con lo que se nos

igualaría a cualquier otro tipo de peritaje.

¿No están, pues, de acuerdo con las ATS. que propugnan una reestructuración de materias y competencias

menos relacionadas con el terreno específico de la medicina?

No, en absoluto. No sabemos como esas señoritas pueden concebir esta idea. Es cierto que, por ejemplo,

en Europa nuestros ATS tienen valoración superior porque su aprendizaje ha cubierto muchas más

facetas. Pero lo que no se puede hacer es rebajar nuestro nivel para conseguir igualarnos al resto de los

países, en vez de esperar a que ellos asimilen sus estudios a los nuestros. Además, el volver a recibir el

titulo de enfermeras no las hará perder en absoluto su tradicional prestigio, pero la palabra enfermero ha

tenido siempre un matiz semántico peyorativo. Pero no es esta la única razón en defensa de nuestro

peritaje médico. Si existiera únicamente (a posibilidad de trabajar en centros sanitarios tendría otra razón

de ser el postulado de las ATS, pero yo quisiera preguntarlas cuál seria el papel de una enfermera en un

medio rural ante un caso grave, con los escasos medios con que allí cuentan y sin tener casi conocimiento

de materias de medicina con que poder prestar las primeras atenciones al enfermo.

No han contado con nosotros

Pero centrándonos en la parte practica, ¿qué se ha hecho hasta ahora para facilitar la viabilidad del

escrito?

Esto es lo curioso. Después de salir el decreto —sumamente incompleto— no han salido otras leyes

complementarias que lo canalicen, por lo cual tanto loa colegios oficiales como las mismas escuelas están

a la expectativa. Hay un hecho claro, y es que de momento esté todo parado, dado que la ubicación de

estas escuelas, que podrían estar Incluidas dentro de la Facultad de Medicina, remita prácticamente

imposible.

El profesorado, por otra parte, que estaría formado por catedráticos y no por los propios médicos de las

clínicas y capitales donde hay escuelas de ATS, está sin seleccionar. Y, por último, los programas están

fin elaborar. Nosotros a nivel particular hemos preparado unos que siguen en estudio, pero no creemos

que sirvan de nada porque hasta ahora parece ser que los colegios no hemos alcanzado la mayoría de

edad. En ningún momento han contado con nosotros ni creemos que esto cambie, y mientras la

Administración se inmiscuya en problemas que no le competen, los resultados no aeran mejores que los

presentes.

Uno de tos puntos regulados en el decreto es el referente a la convalidación de títulos, ¿No es lógico

exigir a todos tos que acaban de cursar sus estudios en tos escuelas sin transformar un examen de materias

que no han dado?

Eso es lo que pensamos nosotros. Pero, ademes, surgiré el problema da las diferentes titulaciones. Por una

parte, estarán las enfermeras que hayan conseguido su título hace quince o veinte años; por otra, las ATS,

y, por último, las universitarias. El electo se vera en los puestos de trabajo, porque si siguen existiendo las

escuelas sin transformar, y dado que la titularidad —no la preparación— es Inferior, cualquier centro

preferirá contratar a las segundas como mano de obra mas barata, limitando al mínimo la contratación de

enfermeras universitarias.

Los resultados de toda esta problemática no se verán hasta que no corra un poco e) tiempo, paro no es

muy dificil hacerse una idea de le poco efectiva que va a ser esta nueva faceta si no se aunan criterios y

sobre todo ai no se trabaja con e) Interés y 4a celeridad necesaria, no ya ante el curso que está e punto de

comenzar —las razones caen por su propio peso—, tino cera el año académico 1978-79, que no queda tan

lejos como parece.

Amelia HERNÁNDEZ

Viernes 16 septiembre 1977

 

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