Autor: Díez Casen, A. S.. 
 En el último año. 
 La droga en España ha crecido un 100 por 100     
 
 Ya.    16/04/1978.  Página: 6-7. Páginas: 2. Párrafos: 25. 

LA escalada de la droga en España es una evidencia que alarma y preocupa a los estamentos responsables

de nuestra sociedad. Prueba de ello es el constante aumento de la incidencia en este tipo de delitos, como

veremos en los cuadros que irán apareciendo a lo largo de este trabajo. A continuación transcribimos el

primero de dichos cuadros:

Número de detenidos, con expresión de los que son españoles y los que son extranjeros

Todas estas cantidades son aproximadas, sobre todo en los dos últimos conceptos. Queda fuera de este

cuadro todo lo relativo a las especialidades farmacéuticas, dada la complejidad de su cuantificación,

variedad de nombres, presentaciones, etc.

El capítulo de los fármacos merece que nos detengamos en él. Su utilización con fines estupefacientes ha

aumentado de manera espectacular, lo que en el aspecto delictivo, se traduce en un formidable

Como puede apreciarse de estos datos, mientras el número de extranjeros se estabiliza en los últimos

años, el de españoles aumenta constantemente, de forma que en el año 1976 representa el 70 por 100 de

los detenidos, y en 1977 -el-casi 80 por 100. La consecuencia es clara: España ha dejado ya de ser

solamente una zona de paso para las drogas. El número de decomisos efectuados sigue una tendencia

semejante:

incremento de los robos en farmacias para apoderarse de productos «toxicomanígenos», según vemos en

el siguiente cuadro:

La Policía española señala el aumenta generalizado y alarmante del uso de especialidades farmacéuticas,

mediante su adquisición sin recetas, con recetas falsas, por robo o por asalto a los establecimientos del

ramo.

Tratando de frenar esta escalada, algunas plantillas policiales han establecido un contacto permanente con

los estamentos sanitarios, con el fin de hacer descender la disponibilidad de algunos de tales fármacos.

Así cabe citar cómo en Las Palmas las existencias de determinado producto llegan a niveles tan bajos que

en la actualidad se pagan 3.000 pesetas por un tubo cuyo precio es de 60, lo que hace que su consumo se

haya restringido de manera drástica; claro que frente a ello se incrementa el consumo de otras

especialidades para las que no es preceptiva la receta, que se consumen solas o mezcladas con alcohol.

Facilidades

En cualquier caso, la falta de normativa apropiada —señala un estimulantes, sedantes, tranquilizantes,

analgésicos, etc., cuya ingestión no gratifica ya por vía bucal, sino que es preciso acudir a la inyectable y

a grandes dosis.

El precio de la heroína, que la hace prohibitiva para la inmensa mayoría de los presuntos adictos, hace

que éstos busquen constantemente medicamentos de reemplazo. Entre éstos destaca la pentazocina, que

usaban como mínimo el 80 por 100 de cincuenta casos de consumidores estudiados en Valladolid. Los

estigmas de los pinchazos, los síndromes de abstinencia, los útiles para inyectarse, la ocupación de

frascos de fármacos diversos, hasta hace poco infrecuentes, aparecen ahora muy a menudo en cualquier

intervención policial, así como se multiplican los casos de robos y falsificación de recetas.

Nuestra Policía especializada en la lucha contra el tráfico y prevención de estupefacientes ha llegado a la

conclusión de que entre el 40 y el 55 por 100 de las drogas que se consumen en nuestro territorio salen de

las oficinas de farmacia, y que, en consecuencia, España viaja en este aspecto en el mismo tren

occidental. Casi en cola, pero a similar velocidad. Se han registrado ya algunos casos de muertes por

sobredosis de drogas; concretamente, cuatro seguros en el año 1976, pero los accidentes de este tipo no

conocidos por la Policía deben ser mucho más numerosos, pues lógicamente hay un decidido interés por

parte de los familiares de las víctimas en mantener oculta la verdad.

«En el consumo de drogas hay que tener muy en cuenta —declara el señor Mato Reboredo, jefe de la

Brigada de Estupefacientes— las muertes por sobredosis. Sobre este aspecto podemos decir muy poco,

porque carecemos de datos, en base a que si bien la ley de Estupefacientes, en su artículo 28, faculta a los

centros hospitalarios para pasar información a la Policía y a los juzgados sobre todos aquellos datos que

se refieran a toxicomanías, el control es prácticamente imposible, debido a la inexistencia de un

reglamento que desarrolle la citada ley.»

Muertes de drogadictos

Se sabe que en Alemania, por ejemplo, el año 1976 hubo más de quinientos fallecimientos conocidos por

sobredosis, sospechándose que la cifra real andará sobre los cinco mil. En Italia se contabilizan alrededor

de doscientos fallecimientos anuales por el mismo motivo, aunque la realidad es que —según el citado

Mato Reboredo— «las autoridades están realmente asustadas con el problema, porque se estima que

existen de veinticinco mil a treinta mil heroinómanos».

El problema es universal, por supuesto; por lo menos, en los países de Occidente que se mueven a niveles

del nuestro y de los europeos que hemos citado, o incluso a niveles inferiores.

EN EL ULTIMO AÑO LA DROGA EN ESPAÑA subio UN 100 POR 100

• En 1977 se registraron más de mil detenidos; número de decomisos, 2.725; sustancias decomisadas,

2.000; robos en farmacias, 529

• La falta de normativa apropiada pone al alcance de los adictos, a precios muy bajos, toda clase de

estimulantes

• Del 40 al 55 por 100 de los productos salen de las farmacias, mediante su adquisición, sin recetas, con

recetas falsas, por robo o por asalto

• Muertes por sobredosis se conocen pocos casos, pero indudablemente la mayoría de ellos son

ocultados incluso a la Policía

Rubio Fuentes, jefe de los Servicios de Sexología y Toxicomanía de la escuela de Medicina Legal de

Madrid, se refiere a la gran interdependencia existente entre el tema de la droga y otros delitos,

estableciéndose la interrelación triangular sexodrogadelito.

Edades de los delincuentes

Otra cosa que preocupa es la lenta pero persistente disminución de las edades en que los drogadictos se

inician

Por las razones apuntadas más arriba hay que suponer que el índice en menores de dieciséis años es

mucho más alto que el reflejado.

Este descenso en la edad se aprecia particularmente en el consumo de cannabis y algunos fármacos

(analgésicos potentes, barbitúricos, anfetaminas, etc.), siendo bastante frecuentes los casos de jóvenes aún

en Educación General Básica (es decir, menores de quince años) que han tenido ya experiencias con tales

drogas, generalmente inducidos por compañeros de más edad, quienes fácilmente se convierten en líderes

de grupos de consumidores. Cabe destacar en este punto que tal problema afecta en mayor proporción a

las chicas que a los varones, quizá porque aquéllas tienen un desarrollo más temprano en todos los

órdenes.

Como lógica consecuencia de esto, en las ciudades con población universitaria aparecen cada vez con

mayor frecuencia grupos de consumidores que actúan como auténticos grupos de contagio. Las

Facultades de Medicina —dice la Policía en el informe a que venimos haciendo referencia— son los

centros donde se aprovisionan de recetas para la obtención en farmacias de los fármacos deseados o para

su venta a otros consumidores.

En la Memoria del fiscal del Reino correspondiente a 1974 se señalan los consumos por edades, con los

siguientes porcentajes:

En este aspecto, sin embargo, es difícil la utilización de estadísticas, ya que

Quizás el hecho más alarmante de todos sea la apetencia cada vez mayor observada en el consumo de

heroína, a pesar de su precio en España, de 7.000 a 10.000 pesetas el gramo. La proporción es aún

pequeña en relación con los cifras totales, pero el abuso constante y generalizado de diversos tipos de

fármacos que son usados como sustitutivos de la heroína y otras drogas de acción morfínica hace suponer

que se convertirá con el tiempo en el principal problema.

En algunas zonas de nuestra geografía es muy preocupante el número de consumidores de heroína. En

Ibiza, por ejemplo, se calculan en unos quinientos los consumidores, no descartándose que alguna de las

los menores de dieciséis años escapan al control policial, salvo en aquellos casos en que los padres,

angustiados, acuden a la Policía, abogados y profesores de colegios. No obstante, de los interrogatorios a

drogadictos detenidos, al preguntárseles cuánto tiempo hace que se iniciaron en el consumo, de las

respuestas resulta que proliferan cada vez más los drogadictos que han comenzado este consumo a los

ocho o diez años. Las edades de los detenidos, por otra parte, nos las da el siguiente cuadro:

muertes sin explicación que se producen en la isla se deban a una sobredosis de esta droga. En Marruecos

se está detectando el uso de heroína como droga con la que se paga la adquisición de una partida de

cáñamo, lo que también se realiza con metales preciosos,

En Madrid, a partir de agosto de 1976, se comprueba un señalado aumento de heroína, tipo «brown

sugar», del sureste asiático. En ocho meses fueron detenidos 34 pequeños traficantes y se descubrieron

más de 130 consumidores. En Barcelona se registraron una muerte por sobredosis, tres inqresos en estado

de coma y otros muchos ingresos por heroinomanía (uno de ellos de dieciséis años de edad). Un sondeo

realizado en la misma ciudad condal entre estudiantes de 14 a 17 años indica que el 33 por 100 de las

muchachas y el 18,5 por 100 de los varones abusan de cannabis y anfetaminas.

Volviendo a la heroína, en Bilbao se cree que hay alrededor de 40 afectos. Este aumento del consumo de

heroína en nuestro país es quizá lo más alarmante de todo, ya que la heroína es una droga terrible, que en

el curso de un mes de consumo diario crea adictos prácticamente irrecuperables.

Falta de información

El informe policial que venimos utilizando señala cómo la falta de información a distintos niveles

favorece la situación. Por ejemplo, funcionarios del Cuerpo General de Policía, como los destinados en

las fronteras, que no prestan la adecuada atención al tráfico ilícito de estupefacientes, extremo que captan

muy pronto los traficantes para canalizar hacia los puntos débiles sus actividades; tal es el caso de los

puestos fronterizos con Portugal: subditas portuguesas que actúan como «correos», además de ejercer en

nuestro país la prostitución; muchachas españolas droqadictas que se desplazan a Marruecos para regresar

vía Lisboa con .maletas de doble fondo con cannabis tipo «kifi» o «angoleña», desde donde vuelven a

nuestro país por tren o automóvil.»

Ibiza sigue siendo la Meca española de la droga. Una gran mayoría de los detenidos, de aspecto «hippie»,

declara que el aprendizaje de la droga lo efectúan en esta isla y en la de Formentera. En casi todos los

casos de decomisos de grandes cantidades de «haschichs» en yates y barcos, los organizadores han

residido en las islas, e, incluso en todos los casos, aparecen las mismas como punto de origen o destino de

la droqa.

La prostitución y el mundo que la rodea es un círculo de consumo de toda clase de estupefacientes; es

significativo que el consumo de cocaína se detecta perfectamente entre los rufianes, traficantes y, además,

las pupilas que explotan.

Otro gran problema es la inexistencia de centros donde ingresar a los detenidos con el fin de rehabilitarlos

física y moralmente. El detenido es puesto a disposición de las autoridades competentes, pero éstas

carecen de centros adecuados en los que ingresarlos para que sean sometidos a un tratamiento y

reeducación específicos distintos del penitenciario. Los directores de los centros psiquiátricos, en general,

rechazan a estos pacientes por su constante rebeldía y negativa a dejarse tratar.

A. S. DIEZ CASEN

 

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